El liderazgo femenino no es solo una cuestión de equidad; es un pilar fundamental para el desarrollo de cualquier sociedad. A lo largo de la historia, las mujeres han desafiado barreras, superado estereotipos y demostrado que su capacidad para dirigir, innovar y transformar realidades no tiene límites. Sin embargo, su camino hacia el reconocimiento y la igualdad sigue estando lleno de desafíos. Frente a este contexto hay retos y reflexiones: no dormirse en los laureles y presumir que ya las mujeres hemos alcanzado sociedades prácticamente igualitarias; no victimizarse o ser excluyentes, porque así se genera rechazo y hace que la causa feminista se desvirtúe; no pretender que por el simple hecho de ser mujer se merece un cargo o puesto directivo en el campo laboral; debe pesar el mérito y las cualidades. Por ello, es imprescindible continuar promoviendo políticas de inclusión y espacios donde su voz tenga peso real, tal como el reconocimiento que hace este diario a las 25 mujeres más destacadas de Panamá. Cuando una mujer avanza, toda una comunidad progresa. Pero este cambio no puede recaer solo en ellas. Se requiere el compromiso de todos para garantizar igualdad de condiciones, erradicar la violencia de género y fomentar una educación que impulse a niñas y jóvenes a perseguir sus sueños sin limitaciones.
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