China a EE.UU.: ‘Panamá no es patio trasero de nadie’

El portavoz de la Embajada de China en Panamá respondió a un comunicado del Departamento de Estado estadounidense

La respuesta china se produjo luego de que la Embajada de EE.UU. en Panamá difundiera un comunicado del Departamento de Estado estadounidense referente a una conversación telefónica entre su Subsecretario de Estado y el Canciller panameño.

En dicha conversación, la parte estadounidense reiteró sus preocupaciones, calificándolas de “irresponsables y nada fundamentadas”, sobre la presunta “influencia maligna de China” en el país centroamericano, particularmente en relación con el Canal de Panamá.

El portavoz de la Embajada de China en Panamá respondió con firmeza, subrayando que las relaciones entre China y Panamá se han desarrollado históricamente bajo los principios de respeto mutuo, igualdad y beneficio recíproco.

En un tono contundente, la declaración china revirtió las acusaciones, señalando que “precisamente ha sido EE.UU. quien actúa con prepotencia contra los demás países para realizar despojos sistemáticos”. La Embajada china enfatizó que la naturaleza de la influencia, si benigna o maligna, es “algo que todos ven con total claridad”.

El punto central de la réplica china fue la defensa de la soberanía panameña. “Panamá no es el ‘patio trasero’ de ninguna gran potencia”, aseveró el portavoz, dejando claro el rechazo a cualquier intento de injerencia o imposición por parte de actores externos. La declaración concluyó advirtiendo que cualquier intento de “sembrar discordia en las relaciones China-Panamá no tiene ni tendrá apoyo alguno y está condenado al fracaso”.

La controversia se intensificó a raíz de las declaraciones de Estados Unidos, donde se reconoció públicamente la labor del Gobierno panameño para “frenar la influencia maligna de China” en el estratégico Canal de Panamá.

La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, detalló que el subsecretario Christopher Landau había expresado su reconocimiento al canciller panameño, Javier Martínez-Acha, por la auditoría en curso sobre la gestión de las concesiones de los puertos ubicados en ambos extremos de la vía interoceánica. Estos puertos están actualmente operados por el grupo hongkonés CK Hutchison.

La auditoría a los puertos fue anunciada previamente por el presidente panameño, José Raúl Mulino, durante una visita al país del senador estadounidense Marco Rubio en febrero. Esta visita se produjo en un contexto de tensiones generadas por las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien llegó a amenazar con recuperar el control estadounidense sobre el Canal de Panamá en respuesta a la creciente presencia china en la infraestructura panameña.

Posteriormente al anuncio de la auditoría, trascendió un principio de acuerdo para que un grupo inversor estadounidense, liderado por BlackRock, adquiera una parte significativa de las participaciones en ambos puertos, lo que ha sido interpretado por algunos analistas como un movimiento estratégico para contrarrestar la influencia china en la región.

En su comunicado, la Embajada de China también abordó la cuestión de los puertos operados por CK Hutchison, reiterando su oposición a las prácticas de “coerción económica y abuso hegemónico” que buscan perjudicar los intereses legítimos de otros países.

Más allá de las tensiones geopolíticas, la conversación telefónica entre el subsecretario Landau y el canciller Martínez-Acha también abordó la cooperación en materia migratoria. Según el Departamento de Estado estadounidense, Landau expresó su “agradecimiento por la cooperación” de Panamá en la reducción de los flujos migratorios irregulares que transitan por la peligrosa selva del Darién, destacando una supuesta reducción del 98% en los cruces.

La firme respuesta de China pone de manifiesto la creciente tensión entre las dos potencias globales y la delicada posición de Panamá, un país estratégicamente ubicado y con importantes lazos comerciales con ambas naciones. La declaración china subraya la determinación de Panamá de mantener su autonomía en la toma de decisiones y de no ceder ante presiones externas, reafirmando su postura de no ser considerado el “patio trasero” de ninguna potencia mundial. El desarrollo de esta situación será crucial para entender el futuro de las relaciones internacionales en la región y el papel de Panamá en este escenario geopolítico.

Lo Nuevo
Suscribirte a las notificaciones