

- 05/04/2025 00:00
Para 1903 se encontraba el Dr. Amador trabajando para la Panama Railroad Company y es en esa época cuando, a raíz de conversaciones con José Agustín Arango, ambos estuvieron de acuerdo en que Panamá debía encaminarse hacia la independencia y decidieron formar un grupo para promoverla y efectuarla.
La Constitución de 1904 establecía en su artículo 70 que para ser presidente requería: 1. Ser panameño de nacimiento. 2. Haber cumplido treinta y cinco años de edad. Pero previendo la elección de Manuel Amador Guerrero, la constituyente incluyó el artículo transitorio 141 que estipulaba:
Podrá ser elegido primer presidente constitucional de la República de Panamá cualquier ciudadano, sin ser panameño de nacimiento, quien hubiere tomado parte activa en la independencia de ella”.
Amador Guerrero fue electo por unanimidad, sin duda, en reconocimiento del liderazgo que asumió en la obra de preparar la independencia.
En efecto, exponiendo su seguridad de manera muy particular, fue el miembro de mayor edad de la Junta Revolucionaria, quien aceptó viajar a Estados Unidos para tratar de lograr el apoyo estadounidense, directamente por intermedio del francés Philipe Bunau-Varilla e indirectamente por intermedio del abogado William Nelson Cromwell.
Ocupó la presidencia del 20 de febrero de 1904 al 30 de agosto de 1908. Del 23 de junio al 30 de diciembre de 1907 Manuel Amador Guerrero pidió licencia para viajar a Estados Unidos y a Europa, con el doble propósito de consultar a médicos sobre una enfermedad que padecía y, sin duda también, de dar a conocer en los países que visitara la nueva realidad de Panamá independizándose.
A cargo de la presidencia quedó el primer designado, José Domingo de Obaldía Gallegos.
Durante la estancia de Amador Guerrero en el extranjero, un grupo de conservadores comenzó a acariciar la idea de su reelección. Es posible que esa idea le haya atraído subjetivamente, pero su posición, pública y formal, fue tajantemente negativa y la expresó en los siguientes términos:
“Nos separamos de Colombia para fundar una República en un molde distinto al de aquellos en donde quien se adueña del poder solo lo deja por la fuerza, y para establecer un gobierno de orden y de progreso, basado en la alternabilidad. Desmentidos quedarían estos propósitos si pareciera yo, su primer presidente, me muestro reacio a entregar el elevado cargo que se me confió, no obstante haber concluido el período constitucional”.
El ejemplo de Amador caló hondo en la conciencia del pueblo panameño que nunca ha favorecido las reelecciones inmediatas. A pesar de que la Asamblea Constituyente le dio a Amador el título de “Fundador de la República”, este se opuso a su propia reelección, en contradicción con el ejemplo, cien años más tarde del presidente Ernesto Pérez Balladares cuando intentó reformar la Constitución, en 1998, para poder sucederse a sí mismo. En el referéndum correspondiente no tuvo mayoría en ningún distrito electoral, salvo en el distrito indígena de San Blas (Guna Yala), donde el voto es más bien dirigido por los caciques, que ejercido individualmente.
La reforma reeleccionista fue rechazada masivamente por el electorado que insiste en la norma constitucional actual, que solo permite la reelección después de dos períodos presidenciales de cinco años cada uno.
La excepción del artículo 141, que le permitió a Manuel Amador Guerrero llegar a la presidencia solo era aplicable al caso del primer presidente constitucional de la República.
Esta exención no podía permitir que Eusebio A. Morales aspirara a la presidencia de 1916 a 1920, por haber nacido en Sincelejo, departamento de Bolívar, Colombia, el 5 de febrero de 1865.
Cuando fue presidente, de 1916 hasta su muerte en 1918, Ramón Maximiliano Valdés pensó en reformar la Constitución para permitirle a Morales ser presidente. Los ciudadanos que participaron en la gesta de independencia y tomaron parte en la Junta Provisional de Gobierno podrían aspirar a la presidencia. Estos criterios se aplicaban prácticamente solo a Eusebio A. Morales, quien por lo demás era una de las figuras intelectuales más destacadas de la primera etapa de la República, autor del Manifiesto de la Junta Provisional de Gobierno, secretario de Gobierno de esta Junta y autor del Mensaje de la Junta a la Constituyente, sustentado la independencia.
Sin duda, por temor a que le surgiera un competidor peligroso para su deseo de retornar a la presidencia, Belisario Porras, cuyo liberalismo era más vital que intelectual y doctrinal, a diferencia de Morales y de Valdés, se opuso tenazmente a la reforma que en beneficio de Morales Valdés favorecía. Morales era la personalidad intelectual cimera del liberalismo en Panamá y el político más lúcido de la primera etapa de la República.
Él hubiera podido quizás evitar las constantes rencillas entre liberales y entre estas y otros sectores de la sociedad que desgastaron a Porras en su prestigio y autoridad y también hubiera podido evitar la creciente corrupción que se dio en los años XX. Así, además, quien sabe hubiera podido evitar el golpe de Estado de 1931 y la historia política panameña hubiera sido muy diferente. Entre otras razones, porque el golpe de 1931 le dio vigencia política a Acción Comunal y con ella, al Dr. Arnulfo Arias Madrid.