¿Por qué asesinos, guerrilleros y condenados por corrupción reciben asilo en Nicaragua?

- 05/04/2025 10:42
Nicaragua ha pasado de proteger refugiados socialistas, a dar protección a narcotraficantes y exmandatarios de extrema derecha. Ricardo Martinelli se convierte en el tercer expresidente centroamericano en buscar asilo político en el país centroamericano que también ha albergado al narcotraficante Pablo Escobar, guerrilleros y al asesino de un primer ministro europeo, entre otros criminales.
La figura del asilo político no es nueva en Nicaragua. Luego de la revolución sandinista, muchos miembros de la izquierda latinoamericana la vieron como un refugio para escapar de la persecución en sus países.
El presidente Daniel Ortega, quien ha gobernado el país desde 2007, otorgó en 2008 asilo a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), guerrilleros de la organización argentina Montoneros y miembros del grupo terrorista vasco Euskadi Ta Askatasuna (ETA).
A pesar de su alineamiento ideológico con la izquierda, Ortega también ha extendido la mano amigo a figuras de gobiernos de derecha. Nicaragua otorgó asilo a los expresidentes salvadoreños Mauricio Funes Cartagena y Salvador Sánchez Cerén, ambos requeridos por la justicia de El Salvador por casos de corrupción.
También dio asilo a exfuncionarios del gobierno del presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, buscados por corrupción en su país.
Una de las razones por las que es tan atractivo refugiarse en Nicaragua es la nacionalidad. La Constitución de Nicaragua no permite la extradición de sus nacionales. Y el gobierno del presidente Ortega ha concedido cientos de solicitudes de nacionalidad a extranjeros asilados en el país, muchos incluso con condenas criminales en sus países de origen.
Para obtener la nacionalidad se necesita vivir 4 años en el país, “tener medios de vida honestos”, conocer sobre el idioma español y la historia del país, y no tener antecedentes penales. El gobierno de Ortega ha mostrado que las condenas en otros países no cuentan como antecedentes penales.
Los asilados tienen gran libertad, dentro y en algunos casos inclusos fuera de Nicaragua. El exprimer ministro de Tailandia, Thaksin Shinawatra, derrocado por un golpe militar y condenado a dos años de prisión por corrupción, recibió asilo en 2009. Shinawatra fue nombrado embajador en Misión Especial, recibiendo un pasaporte diplomático que le permite moverse internacionalmente. Alessio Casimirri, condenado a seis cadenas perpetuas en Italia por el secuestro y asesinato del primer ministro Aldo Moro, es dueño de un exclusivo restaurante de mariscos llamado “La Cueva del Buzo”.
“Lo que quiere Ortega es quedar bien con todo el mundo para su futuro y por el acceso que tiene su gobierno al sistema centroamericano, que a la vez es una vía importante de financiamiento para el régimen [a través del Banco de Centroamericano de Integración Económica (BCIE)]”, explicó el historiador nicaragüense, Mateo Jarquín a la BBC. “También quiere garantizarse opciones para su futuro y el de su familia, por si llega el momento en que puedan necesitar asilo por los crímenes de lesa humanidad que ha cometido (...). Realmente, son fichas que él podría usar para obtener beneficio”, añadió.