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Rosario Murillo tilda de ‘miserables’ a los que se manifestaron contra su Gobierno en 2018

- 01/04/2025 20:36
“Los condenables, los miserables, no pudieron ni podrán jamás”, lanzó a través de medios oficiales Murillo, designada copresidenta por una reforma a la Constitución Política promovida por su marido, en el marco del séptimo aniversario de las manifestaciones antigubernamentales que estallaron en abril de 2018, y que las autoridades neutralizaron a la fuerza.
En abril de 2018, miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar por unas controvertidas reformas a la seguridad social, que, luego de la respuesta con la fuerza, se convirtieron en una exigencia de renuncia del presidente Ortega.
Las protestas dejaron al menos 355 personas muertas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos nicaragüenses elevan la cifra a 684, mientras que Ortega reconoce que fueron “más de 300” y mantiene que se trató de un intento de golpe de Estado.
“A siete años de la bestialidad, organizada y también dirigida e impuesta desde algunos templos, por demonios, sacrílegos y mentecatos al servicio del infierno”, señaló Murillo, vicepresidenta desde 2017 y copresidenta desde febrero de 2025.
Las relaciones entre el Vaticano y Nicaragua, que están suspendidas oficialmente, atraviesan momentos de gran animadversión: el papa Francisco llegó a denunciar el “desequilibrio” de Ortega y a su régimen de “dictadura grosera”.
Este, a su vez, acusó al Vaticano de formar parte del “conglomerado del fascismo”, de “depravado y pedófilo”, y ha disuelto y expropiado a la Compañía de Jesús, los jesuitas, que es la orden del papa Francisco, y ha expulsado a 46 sacerdotes y obispos desde 2018, y les ha privado de la nacionalidad a la mayoría de ellos.
Murillo dice que sus opositores ‘se retuercen y revuelcan’ en el exilio
Asimismo, Murillo celebró que los que se manifestaron contra su Gobierno hace siete años, la mayoría en el exilio y tras “su estrepitosa derrota” y “visible miseria”, ahora “se retuercen y revuelcan, perseguidos por sus propias sombras y oscuranas, los cobardes, vándalos tranqueros, criminales, serviles, esperpentos, sin perdón de Dios”.
La copresidenta calificó esas protestas de “ataque injustificable del odio, la crueldad, y la ambición”, “profanación” y “perversión brutal”, y a los manifestantes de “traidores” y “depravados que pretendieron imponer maraña y saña”, y de quienes, dijo, “fracasaron estrepitosamente, fueron vencidos”.
“Siete años y los cuchillos largos y demenciales, de los infieles y cobardes, de la ignominia, el oprobio y la desvergüenza, se han venido enterrando en su propia carne”, indicó.
Murillo dijo que, tras siete años, “la delincuencia y el crimen organizado de los lacayos y diablos pro-imperialistas, fueron derrotados por el gran espíritu, nicaragüense, revolucionario”.
La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua, creado por la ONU, que ha denunciado en tres informes que el Gobierno sandinista ha cometido crímenes de lesa humanidad contra parte de la población por motivos políticos, ha instado a terceros países a demandar al Estado nicaragüense ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por los delitos de “apatridia, tortura o ejecuciones extrajudiciales”.
Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se acentuó tras las controvertidas elecciones de noviembre de 2021, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato -cuarto consecutivo-, con sus principales contendientes en prisión, a los que luego expulsó del país y los privó de su nacionalidad y de sus derechos políticos, tras acusarlos de “golpistas” y de “traidores a la patria”.