• 02/04/2025 00:00

Democracia panameña: en el estancamiento o en el desarrollo

Nos espera un tortuoso trayecto para crear una nueva Constitución, que afirme y aplique, en el pensar, verdaderos valores democráticos, para eliminar una mafia de plutócratas, dueños de grandes empresas con los mejores medios de producción; la detentadora del poder político, que gobierna engañosamente para su beneficio y no para el pueblo

Desde el inicio de nuestro país en 1903, como república soberana e independiente, adoptamos una copia de un sistema sociopolítico denominado democracia; con una estructura de producción socioeconómica denominada liberal.

Herencia, casi copiada, sin examen ni adopción de estrategia para su concreción a la realidad nacional, ni un sosegado estudio histórico de sus causas para nacer y su interpretación, con ensayos muchas veces frustrados y negadores de su ideal.

Por lo anterior, con el intento de orientar-asesorar sobre nuestro esfuerzo patriótico para subirnos a esa escalera llamada democracia, dejaremos breve información histórica sobre orígenes y variantes de aplicación: nació en la antigua Grecia-a.C.; cuyo nombre, en griego significa: demo (pueblo), cracia (gobierno). Irónicamente, la sociedad de ese entonces era esclavista y sólo eran considerados ciudadanos-pueblo los no esclavos, definiéndola así: “Sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente por medio de representantes”. Incluso el antiguo imperio romano, con una estructura esclavista, aplicó un modelo semejante al griego. Desde entonces ha existido un dilema: ¿Podremos llamar democrático a un sistema de gobierno que, abierta o encubiertamente esclavista, actúa para beneficio de una minoría que controla los medios de producción socioeconómicos?

Posteriormente, en el siglo IV d.C., con el surgimiento del imperialismo europeo, se hace presente y afianza la soberanía en los reyes-monarcas (soberanos): con frases como esta: “Voz del soberano, voz de Dios”. Por lo anterior, no es casual la frase de Nicolau Maquiavelo en su obra cumbre, El Príncipe: “El fin justifica los medios”. Y pasamos al siglo VXIII, d. C. con un sacudimiento antimonárquico de la revolución francesa en búsqueda de un modelo democrático, donde se plasmaron los derechos del hombre y el ciudadano. Posteriormente, en las postrimerías del siglo VIX e inicios del XX, con la era industrial, surgen los modelos liberales. Capitalistas, socialistas y comunistas en una lucha por hegemonizar el dominio del pensamiento colectivo, ya por sostener lo suyo o bien quitar lo ajeno.

En este otear la historia, con aplicación del modelo de gobierno democrático, obligadamente nos detenemos en nuestra Patria (Panamá) con aplicaciones formalmente legalizadas, que más bien han respondido a la clase tenedora del poder económico (latifundistas y grandes empresarios-comerciantes), que, política y hábilmente, nos inducen a creer que vivimos sostenidos, legalmente, dentro de un modelo democrático, sin que el pueblo sea verdaderamente soberano; con sólo tener derecho a tener representantes, pero no participación real en decisiones donde se protege y aplica el derecho y la justicia, y que a todo ciudadano se le dé oportunidad de acuerdo a su capacidad y necesidades. Jamás alcanzaremos una verdadera democracia, mientras haya pocos henchidos de abundancia, mientras existan muchos sometidos a la pobreza.

Empero, con exigencia de investigación-estudio, consideramos que existen tres espacios históricos que se asomaron e intentaron ensayar acercamiento a un modelo de gobierno democrático: Belisario Porras (1920-25), Arnulfo Arias M. (1941 y 1967) con intentos sofocados por golpe de Estado, y desde 1970-80 por régimen de corte militar-populista liderado por el general Omar Torrijos Herrera.

Nos espera un tortuoso trayecto para crear una nueva Constitución que afirme y aplique en el pensar verdaderos valores democráticos para eliminar una mafia de plutócratas, dueños de grandes empresas con los mejores medios de producción; detentadora del poder político, que gobiernan engañosamente para su beneficio y no para la mayoría del pueblo.

¿Vivimos en una verdadera democracia o una plutocracia?

Tenemos fe y esperanza, por asomos, de una actual juventud que ha dicho basta y ha iniciado el andar hacia una verdadera democracia; a la cual debemos tener el deber moral, de acompañar protestatariamente, para exigir una reforma, global-colectiva del actual modelo antidemocrático, con la finalidad de formar un nuevo ser humano-panameño.

*El autor es educador
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