• 04/04/2025 00:00

Ser escritor en Panamá: antes, ahora, siempre

Ser escritor de tiempo completo es algo muy difícil de acometer, sobre todo en un país como el nuestro en donde la lectura de obras literarias, si bien ha mejorado considerablemente en lo que va del siglo XXI, aún está lejos de hacerse costumbre como para que un autor viva exclusivamente de sus obras.

Sin embargo, la escritura en sí –sobre todo de cuentos y poemas– ha sido desde finales del siglo XIX un talento innato en no pocos autores nuestros. En esa época habrían de destacar Darío Herrera (gran poeta y nuestro primer auténtico cuentista, con su libro “Horas lejanas”, de 1903; Gaspar O. Hernández (poeta, cuentista y periodista), y sobre todo Ricardo Miró (poeta, cuentista, novelista). Habría que sumarle otros dos autores que se inician en el siglo XIX y continúan destacando en el XX: Guillermo Andreve, gran promotor cultural, periodista, cuentista y político liberal; así como Salomón Ponce Aguilera, cuentista.

En Panamá, y en muchos otros países del continente, es indispensable tener otra profesión a fin de sobrevivir. Hay pocas excepciones... Quizá el único sea el nicaragüense Sergio Ramírez. En mi caso particular, la docencia ha sido, desde muy joven, mi punto de apoyo; casi siempre en relación directa con la praxis cotidiana de las letras. También, casi simultáneamente, el ejercicio del periodismo cultural, la investigación literaria y las iniciativas constantes en el campo de la promoción cultural y la edición de libros. Pero no suele ser así con la mayoría de nuestros autores.

Mis respetos a quienes siendo ingenieros, arquitectos, médicos, contadores, abogados, politólogos, publicistas, economistas, tecnólogos, científicos de diversa índole, han logrado ser al mismo tiempo buenos escritores. Otra cosa ocurre con profesiones tales como el periodismo, la historia, la filosofía, la música, la pintura, la actuación, porque su campo es, a fin de cuentas, el de las ideas y, por tanto, el de una innata sensibilidad relacionada con el arte en general, por lo que suelen ser afines al mundo de las letras.

En Panamá, los siguientes escritores de notable talento son, al mismo tiempo, destacados abogados: Juan David Morgan, Giovanna Benedetti, Olga de Obaldía, Eyra Harbar, Zary Alleyne, Porfirio Salazar, Nicolle Alzamora Candanedo, Lissette Lanuza Sáenz, Klenya Morales de Bárcenas y Annabel Miguelena, entre otros, y entre los ingenieros, como escritores destacan: Roberto Pérez-Franco, Félix Armando Quirós Tejeira, José Luis Rodríguez Pittí y Carlos Oriel Wynter Melo; así como entre los médicos de la actualidad: Dimitrios Gianareas, Basilio Dobrás y Osvaldo Reyes.

Muchos y muy variados han sido los libros que en lo que va del siglo XXI han podido publicar nuevos autores, unos egresados del prestigioso “Diplomado en Creación Literaria” de la UTP; otros de los cursos PROFE que convoca el Ministerio de Cultura, y no pocos surgidos del fogueo en buenos talleres literarios dirigidos por talentosos escritores... También los diversos premios literarios locales han servido a menudo para descubrir nuevos talentos.

Sin duda, la combinación de todos estos incentivos, sumados a la espontánea aparición cada tanto tiempo de versátiles nuevos creadores, ha propiciado la publicación de excelentes cuentarios antes desconocidos. Así, entre los autores de ficción breve más destacados que hasta el momento sólo han publicado un libro debo mencionar a: Digna Valderrama con “Planeta Venus” (2000); Juan David Morgan con “La rebelión de los poetas y otros cuentos” (2001); Érika Harris con “La voz en la mano” (2003); Marisín González con “Aries al ponerse el sol” (2003); Eduardo Soto con “Cuentos nada más” (2004); Moisés Pascual con “El país de los pájaros aburridos” (2006); Alondra Badano con “Bajareques” (2007); Alex Mariscal con ”Escondite perfecto” (2007); así como A. Morales Cruz“ con “Lejanos parientes indecentes” (2007).

Otro grupo de nuevos cuentistas que me parecen excelentes creadores lo conforman: Víctor Manuel Rodríguez G. con “Un milagro bastante raro” (2008); Gina Paola Stanziola en “Contando ovejas” (2009); Fernando Penna con “De todos en mi familia” (2010); Lucy Cristina Chau con “De la puerta hacia adentro” (2010); Julio Moreira Cabrera con “Garabatos” (2011); Gorka Lasa con “La claridad” (2011), y las dos más jóvenes hasta el momento: Shantal Murillo con “Afuera crecen los árboles y otros giros del destino” (2013) y Diana Mayora con “Así de simple y otras complejidades” (2013).

Y más recientemente, con deslumbrante talento: Javier Medina Bernal con “No estar loco es la muerte” (2014); Eyra Harbar con “No está de más” (2018); Gilza Córdoba con “Augurio” (2018); Eros Cajar con “El manuscrito” (2020); Carmen de la Guardia Abadía con “Sola en Bella Vista” (2020); Zary Alleyne con “Encantamientos siniestros” (2021); Doris Sánchez viuda de Polanco, con “Piedra virgen: el retorno del ángel caído” (2022); Lupita Navarro con ”Indefenso y otros cuentos” (2024) y Melitón Robles Esquina con “Una cita con Nicolás Copérnico” (2024)...

A todos estos autores los invito a no dejar estancar la creatividad que permanece titilando en su ser; a seguir escribiendo y, eventualmente, publicando libros destacados...

En otra oportunidad habré de abordar la obra de quienes, a mi juicio, son los poetas y novelistas vivos más destacados de Panamá.

*El autor es escritor, promotor cultural y editor
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