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- 27/10/2009 01:00
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MIAMI. Juanita Castro, hermana de los gobernantes cubanos Fidel y Raúl Castro, cooperó con la CIA en la década de 1960 —en un momento en que el servicio de inteligencia estadounidense planeaba asesinar a Fidel Castro y derrocar su revolución— según un reportaje de la cadena Univisión sobre su libro, publicado ayer.
La hermana menor de Fidel, de 76 años, colaboró con la CIA en 1964 después de la revolución cubana, reclutada por la esposa del entonces embajador brasileño en La Habana.
Juanita Castro inicialmente respaldó a su hermano en 1959 cuando derrocó al dictador Fulgencio Batista, pero rápidamente se desilusionó debido al gran número de ejecuciones de la revolución y la confiscación rampante de las propiedades privadas, relató en sus declaraciones.
Su residencia se convirtió en un refugio de los anticomunistas antes de que se escapara de la isla en 1964.
Juanita Castro señaló que fue reclutada para trabajar para la CIA por Virginia Leitao da Cunha, esposa del entonces embajador de Brasil en La Habana, luego canciller brasileño, Vasco Leitao Da Cuhna.
La señora Castro cuenta su historia en una biografía titulada “Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta”, que fue publicada ayer por la editorial Santillana, en Estados Unidos, y en otros países como México, Colombia y España.
Juanita Castro, que se convirtió en la “agente Donna”, cuenta en sus memorias, que el primer contacto se produjo semanas después del fracaso de la invasión de Bahía de los Cochinos, cuando viajó a México para reunirse con el funcionario de reclutamiento el 23 de junio de 1961.
Contó en detalle cómo Leitao da Cunha y su esposa habían dado asilo a muchos revolucionarios durante la dictadura de Batista, y simpatizaron desde un primer momento con el gobierno de Fidel, pero se decepcionaron con el paso del tiempo.
Juanita y Virginia viajaron a México por vías separadas a fin de encontrarse con Tony Sforza, uno de los expertos de la CIA para Cuba, en una suite del Hotel Camino Real de la capital mexicana. Juanita viajó con el pretexto de ver a Enma, su hermana, a quien no le mencionó el asunto.
Sforza, que se presentó bajo el nombre de Enrique, era pieza clave de la Operacion Mangosta también conocida como Proyecto Cuba. Trabajaba infiltrado en Cuba haciéndose pasar como jugador de casinos, con el nombre falso de Frank Stevens.
La primera misión de la agente Donna se produjo días después, cuando regresó a Cuba, con cargamentos de latas en conserva donde iban mensajes y dinero para los hombres de la CIA dentro de la isla.
La CIA se comunicaba con ella por mensajes en clave a través de una radio de onda corta. Antes de la crisis de los misiles en Cuba, Juanita pasó información a la CIA de que los cohetes soviéticos eran instalados en Cuba y que cada vez había mas personal ruso.
La CIA decidió sacarla de Cuba después que Raúl Castro fue a verla para decirle que había un expediente contra ella sobre sus actividades contrarrevolucionarias, pero al parecer no habían detectado su filiación con la agencia estadounidense.