Empleo y autismo, rompiendo barreras

  • 05/04/2025 00:00
La equiparación de oportunidades en el mercado laboral es clave para el desarrollo de las personas con autismo y otras discapacidades. El respeto y la empatía son indispensables para la inclusión

Eduardo Vega trabaja en el departamento de Contabilidad del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE). Tiene un bachiller en Comercio con especialización en Sistemas de Computación y es perito comercial con especialización en contabilidad.

“La Estrella de Panamá, fundada hace 176 años, el 24 de febrero de 1849”, fueron las primeras palabras que pronunció Eduardo al visitarlo en su oficina para una entrevista. En la pantalla de su monitor hay varios escudos de distintos países y una pestaña en la que la presidenta de México habla sobre las tarifas impuestas por Estados Unidos. En una esquina suena una pequeña radio con música de salsa.

Eduardo narra con voz de locutor televisivo su currículum, los seis años de estudios en la Universidad de Panamá donde las clases eran “un poco regulares” y su afición por los números, específicamente “el álgebra del difunto Baldor”.

A su alrededor sus compañeros de oficina lo observan con respeto y cariño. Aún más importante, con admiración. Sus compañeros hablan de su habilidad excepcional para resolver problemas matemáticos, así como su impresionante memoria para datos, fechas y eventos. Eduardo es un colaborador valioso, que en su tiempo libre incluso edita la página de Wikipedia. “La parte del Español de Panamá”, precisa.

Profesionales con autismo
Una de cada 100 personas en el mundo tiene autismo, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud. En Panamá, el IPHE atiende a más de 3.000 estudiantes con esta condición. Los jóvenes se preparan en los colegios y luego viene el siguiente paso: entrar al mundo laboral.

“En la inclusión total, los chicos con autismo pueden llegar a ese nivel porque su problema más que todo es social. Sin embargo, intelectualmente, ellos ingresan y logran acceder al sistema educativo”, explicó Karelia Sánchez Mundo, directora del IPHE. “Su problema es que se aíslan, que tienen algunas conductas estereotipadas, pero son manejables y pueden ser incluidos en la sociedad”, afirmó.

La directora explicó cómo los jóvenes participan en escuelas vocacionales especiales y carreras técnicas intermedias para formarse en algún oficio específico como soldadura, gastronomía, hotelería, oficinista y otros. También hay quienes terminan su bachillerato y entran a la universidad.

“Nosotros dentro de la institución tenemos varios chicos con autismo que lograron esa etapa, que hemos ido llevando de la mano y logramos incluir en la sociedad. Tenemos aquí varios, y en varias empresas del país hay chicos con condición de autismo que son integrados”, apuntó.

El 2 de abril se conmemoró el Día Mundial de Concientización del Autismo. En Panamá se organizan ferias de trabajo, caminatas y otras actividades para fomentar la inclusión y la equiparación de oportunidades.

“Yo recomiendo el acercamiento al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral”, comentó el director del Centro Ann Sullivan, Aníbal Miranda. “Nosotros estamos trabajando en conjunto con ellos, haciendo capacitaciones a empresas. Ellos tienen un aula muy interesante, y en esta se capacitan a trabajadores de las empresas, especialmente de recursos humanos, para que ellos tengan las herramientas que les permitan detectar contratar y mantener, porque una cosa es la contratación y otra cosa es la permanencia. Ellos tienen también una bolsa de empleo y, de hecho, están haciendo lo que se conoce como reclutamiento focalizado, es decir, como ferias de empleo, pero específicas para personas con discapacidad”, detalló.

Ingeniero de piñatas

El autismo no define a un individuo. Cada persona con autismo tiene sus propios intereses, aspiraciones personales y profesionales. La clave para que logren sus metas está ligada al apoyo que reciban desde jóvenes, como explica el director del Centro Ann Sullivan de Panamá. “El desarrollo de las habilidades para todas las personas, incluyendo las que tienen autismo, empieza desde que nacemos. Es muy importante desarrollar en ellas las habilidades de la independencia, que les permitan funcionar, porque recordemos que uno de los retos del autismo es la socialización y las conductas. Para lograr una independencia y una inclusión laboral, que es la meta de cualquier persona, incluyendo con autismo, es importante el desarrollo de esas habilidades”, señaló.

Para ello se necesita alejarse de los estereotipos de películas y series de televisión y conocer más sobre las personas con esta condición en Panamá y el mundo. “Mientras más hablemos de esto, mientras más la sociedad en general entienda la realidad que viven las personas con autismo, se genera la empatía, los espacios para que ellos puedan participar. No es un tema que sea problema de una sola familia o de una persona. Debemos entender, igual que con el resto de las discapacidades, que cada quien tiene desde su posición en la sociedad una responsabilidad de promover una cultura de respeto, de empatía, de igualdad”, destacó.

Jorge Isaías Guevara se autodenomina el “ingeniero de las piñatas”. Trabaja en el taller de piñatas del IPHE, donde esboza los diseños, empapela y arma todo tipo de piñatas, desde Los Picapiedras hasta Mickey Mouse.

“Comencé en octubre de 2012. Aquí hacemos las mejores piñatas”, relata Jorge vestido con un delantal azul de trabajo. Como muchas personas con autismo, Jorge hace movimientos repetitivos conocidos como estereotipias. Mientras conversamos, ocasionalmente voltea los brazos y toca la parte inferior de la mesa. Su mirada a veces se desvía del interlocutor y baja la voz cuando no se siente seguro de un tema. Pero en el taller todos conocen sus hábitos, y él es un hábil trabajador.

Es un hombre alto y atlético de 32 años, ha participado en las Olimpiadas Especiales en disciplinas como tenis, atletismo y boliche. Toca piano, órgano, acordeón y flauta. Se graduó con honores del Colegio Melchor Lasso De La Vega y aspira a ser un ingeniero civil en el futuro. “Después de salir del tercer año del colegio, estuve dando terapia en la escuela para lograr la excelencia”, cuenta.

Detrás de cada adulto exitoso con autismo hay un gran esfuerzo de su familia y docentes. Jorge recuerda con nombre propio a los maestros que lo ayudaron en su juventud. Recuerda a su maestra de segundo grado, Giovana; a la maestra de tercer grado, Dominga de Vidal, y a su profesora especial Yesenia. De secundaria, menciona la ayuda de su tutora Ileana González. “Empezó a ser nuestra amiga, mía y de mi mamá. Yo soy un buen embajador”, manifestó Jorge. Dio la mano, se aseguró de escuchar bien el nombre del periodista que lo entrevistó y regresó al trabajo.

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