El Metro de Panamá detalló que la construcción de la Línea 3 cuenta con un avance del 75%. Aunque aún no se conoce una fecha para la terminación de la...
- 23/01/2015 01:01
El café Geisha de las tierras altas de Panamá es considerado por los conocedores como una de las mayores exquisiteces del mundo.
No en vano, cada año, viajan al país misiones comerciales interesadas en conocer de cerca los sitios de cultivo y los secretos de producción de esta variedad de café consumida por la familia imperial japonesa.
La preferencia de los más selectos paladares del mundo permite a los productores panameños de este café gourmet establecer precios tan altos como los $350 la libra, que no pocos están dispuestos a pagar en mercados selectos como Taiwán, Japón, Corea, Australia y Estados Unidos (la costa oeste y Nueva York).
ORIGEN DEL GRANO
El café Geisha, una variedad de café arábico originario de Etiopía, fue introducido en Boquete, Chiriquí, en el año 1963 por Francisco Serracín, entonces director técnico de Hacienda La Esmeralda, buscando una variedad de mayor resistencia a la roya, enfermedad que afecta los cafetales.
La planta, de menor rendimiento por hectárea y más trabajosa que otras variedades, fue cultivada sin mayor reconocimiento durante casi cuarenta años, hasta que una muestra de su grano fue llevada a la convención de la Asociación de Cafés Especiales de Estados Unidos (SCAA), en 2004, donde tuvo gran éxito al participar en una cata.
La gran calidad del Geisha permitió a los productores locales colocar su producto a buen precio y sin competencia en los mercados internacionales durante ocho años.
Pero recientemente, productores de Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Colombia y México han incursionado en este segmento del mercado, abriéndose paso en el cultivo de cafés gourmet , especialmente el Geisha.
No obstante, los expertos en el tema aseguran que todavía ninguno tiene la calidad del grano panameño.
El sabor especial del Geisha panameño se debe especialmente a los microclimas que se forman entre los 1,200 y 1,800 metros sobre el nivel del mar en las fincas de áreas montañosas y terrenos de origen volcánico ubicados en Volcán, Renacimiento y Boquete, en la provincia de Chiriquí, que lideran actualmente la producción y venta de estos cafés locales.
Wilford Lamastus, de la Asociación de Café Especial de Panamá (SCAP, por sus siglas en inglés), considera que el país ha logrado su sitial: ‘Somos la única oferta con aproximadamente ocho años de experiencia y un café especial de muy alta calidad, pues nuestros cafetos han madurado’.
‘Vendemos más caro que nuestros vecinos, pero a la larga los precios van a bajar’, reconoció Lamastus, aclarando que el precio de venta ‘depende de la variedad y el proceso de secado’.
Pero mientras que aumenta la competencia con la región centroamericana y México, en Panamá también la producción se expande a medida que ‘más personas están interesadas en producir cafés especiales, principalmente Geisha’, explica Lamastus.
‘Este grano especial de calidad no solo es más fácil de vender, sino que nos deja un margen de ganancia interesante. Es lo que pasa cuando cuentas con un producto de calidad’, aclaró.
COSTOS Y PRODUCCIÓN
Panamá exporta anualmente a mercados internacionales entre 8,000 y 10,000 quintales de café especial; otros 1,000 quintales se venden localmente.
El café especial es producido por unas 40 haciendas, entre ellas Don Pachi Estate, La Esmeralda, Mama Cata, Elida Estate, Finca Auromar, El Burro Raíces, Carmen Estate y Finca Hartmann.
Además del Geisha, se cultivan también otras variedades del café fino como Pacamara, Catuai, Caturra, Bourbon o Typica.
Poner a producir una hectárea de café gourmet tiene un costo $2,000 el primer año, por los gastos de preparación de la tierra, semilla y la compra de fertilizantes, entre otros.
Posteriormente, se requieren otros $2,000 anuales para su mantenimiento.
Cada temporada, un cafeto puede arrojar suficientes cerezas para preparar 500 gramos de café tostado.
EL CAFÉ COMERCIAL
A diferencia del café gourme t, el café comercial no atraviesa uno de sus mejores momentos.
En Panamá, la cosecha de este grano es relativamente baja y el precio de compra-venta internacional no es atractivo. ( Ver tabla )