Vida y cultura

Paulina García destaca en la conmovedora ‘Querido Trópico’

Paulina García y Jenny Navarrete se destacan en la cinta de Ana Endara. Cedida
La película ha triunfado en otros países de Europa y será la apertura del IFF Panamá 2025. Cedida
Cargada de emociones, su trama sigue a dos mujeres que lidian con la maternidad y la soledad. Cedida
  • 02/04/2025 00:00

La cineasta, dramaturga y actriz conversó con La Decana sobre su rol en la cinta de apertura del IFF Panamá 2025, una historia de redención, maternidad y de aprender a ver la luz en medio de los conflictos

El Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF) celebra su decimotercera edición del 3 al 6 de abril, con este jueves empezando con su programa de industria exclusivo y con proyecciones para el público del 4 al 6 de abril. El IFF, ya un ícono del cine panameño y centroamericano, reunirá a diversos actores, directores y productores de la región para presentar las mejores cintas de este año en Panamá y diversos países.

En el marco de esta celebración, conversé con la actriz, directora y dramaturga chilena Paulina García, quien se destaca como protagonista de la cinta Querido Trópico, de la cineasta panameña Ana Endara y coescrita por Pilar Moreno. La cinta de Endara será la agasajada durante la apertura del festival el 3 de abril, mientras que la cartelera completa se presentará en Cinépolis Multiplaza, el Museo del Canal de Panamá y en la cinta costera para todo público.

En un Zoom (como se ha hecho nuestra realidad) desde otra latitud, García nos compartió cómo fue el proceso de rodar esta cinta, que captura mucho más que una historia de una mujer que, trazo a trazo, pierde un poco de sí ante la demencia, sino que nos deja ver la esencia de dos mujeres que, al enfrentar las dificultades de la vida, se unen entre sí y descubren lo que significa estar viva.

García interpreta a Mercedes, de sobrenombre Mechi, una mujer que comienza a sufrir los cambios de la demencia y se enfrenta a momentos de lucidez en los que abraza quién realmente es antes de volver a perderse; a su vida llega Ana María (Jenny Navarrete) contratada por Jimena (Juliette Roy), para alivianar la vida de Mechi, sin embargo, la relación entre la mujer de negocios y la cuidadora será probada por sus situaciones adversas, la soledad y el distanciamiento familiar.

Endara y Moreno entregan un guion cargado de emociones y vulnerabilidad, cargado de conciencia social y cultural, dejando que las actrices sean los focos de dos sociedades y realidades distintas, sin invalidarse entre sí. Mercedes necesita a Ana María y viceversa, mientras enfrentan sus secretos y el día a día en sus propias pieles.

¿Cómo fue para usted el proceso de rodar ‘Querido Trópico’? ¿Qué sintió la primera vez que leyó el guion?

Se trataba de una historia de dos inmigrantes que, a pesar de compartir esa condición, estaban en posiciones muy diferentes, tanto socioeconómicas como de vida. Me pareció interesante que fueran dos mujeres latinoamericanas que, por razones muy distintas, estaban en momentos de quiebre, en un punto existencial sin retorno. Para quienes atraviesan este proceso puede ser extremadamente doloroso y angustiante. Me enfoqué en el esfuerzo que hacen por mantenerse sujetas a la realidad, por estar cuerdas, por vincularse con su entorno. Más que la demencia en sí, lo más impactante es ver el esfuerzo que hacen por mantenerse aquí con nosotros. Físicamente, fue un trabajo exigente, pero tuvimos una excelente relación con la directora, lo que hizo que el proceso fluyera muy bien.

En la película se abarca mucho el tema de la maternidad y cómo puede verse en diferentes esferas sociales. ¿Qué nos puede comentar sobre la vida de Mechi?

Es un punto muy interesante. Mercedes ya es madre, pero no tiene un vínculo amoroso con su hija. En cambio, a través de la persona que la cuida, encuentra un lugar de contención en un momento en que todo lo que conocía comienza a derrumbarse. La relación con su cuidadora oscila entre ser madre e hija. Al mismo tiempo, esta inmigrante colombiana que la cuida está embarazada y es Mechi quien, desde su experiencia como madre, le explica lo que realmente significa esa situación. Es atractivo ver cómo el tema de la maternidad da tantas vueltas dentro de la película y plantea tantas preguntas.

¿Cuál fue su momento favorito del rodaje o el que más disfrutó?

Uno de mis momentos favoritos era cuando Ana y yo nos tomábamos un tiempo para reflexionar. Buscábamos unos minutos para sentarnos, fumar un cigarrillo y hablar sobre las escenas, sobre cómo las afrontaríamos y hacia dónde queríamos dirigirlas. Recuerdo esos momentos con mucho cariño. Eran tan importantes que ahora estamos preparando otro proyecto juntas.

Usted tiene una amplia trayectoria en teatro y cine. ¿Cómo se diferenció su preparación para ‘Querido Trópico’ de sus otros trabajos?

Cada proyecto trae un “abecedario” que uno tiene que aprender rápidamente para formular las palabras que el proyecto requiere. Mi manera de trabajar tiene una metodología constante, pero la relación con la directora, en este caso, se inició por Zoom. No había trabajado en Panamá antes, aunque ya había visitado el país varias veces. Esta vez, me vinculé con el trópico desde un lugar muy sensorial, conectándome con la flora y la humedad del ambiente, lo que despertó nuevas emociones en mí.

¿Qué podría esperar la audiencia de esta película?

Van a ver una película que se disfruta de principio a fin, que está muy bien hecha y que cuenta una historia dura, pero con belleza y sensibilidad. La película trata el humor con mucha ternura, permitiendo que el público se deje llevar por la historia. Creo que muchas personas podrán identificarse con los personajes y decir: “Yo conozco a esas personas”.

¿Qué aprendió de sí misma a través del personaje de Mercedes?

No lo veo como algo que pueda deducirse rápidamente, pero sí logré una gran amistad con la directora y un vínculo profundo con Panamá. Tanto así, que regresé a finales del año pasado para trabajar en otro proyecto. Además, esta película reunió a personas de distintos países: peruanos, argentinos, panameños, colombianos, chilenos, costarricenses. Me pareció un logro ver cómo, sin importar las diferencias culturales o sociales, todos nos alineamos para sacar adelante el proyecto.

¿Hubo algún momento particularmente desafiante durante el rodaje?

Sí, hubo momentos difíciles porque algunas escenas eran muy exigentes. A veces lo que se pedía no sucedía de inmediato y eso generaba tensión. Ana es una persona que sabe abordar estos desafíos con mucha inteligencia y los resolvimos de la mejor manera posible. Siempre hay imprevistos, como la lluvia en Panamá, que a veces interrumpió las escenas. Es parte de la producción y hay que adaptarse.

¿Cómo se describiría a sí misma, Paulina?

Soy una persona muy concentrada, tranquila, que ama trabajar. También soy muy casera, disfruto mi hogar y mi familia. Me considero exigente y con el tiempo me he vuelto más emocional. Los años te ponen a prueba, pero también me han hecho más alegre.

¿Qué mensaje daría a las mujeres que verán la película y que podrían identificarse con Mechi y Ana María?

Incluso en momentos muy difíciles, complejos y dolorosos, se puede encontrar alegría en la vida. Se pueden disfrutar los momentos y conectar con otras personas; solo hay que dejarse llevar.