‘Revisión de la planilla de los beneficiarios se realizará cuatro veces al año’
- 20/10/2024 12:14
- 19/10/2024 18:30
La administración de José Raúl Mulino continuará cuatro programas de subsidios manejados por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), según confirmó la titular de la cartera Beatriz María Carles de Arango. No obstante, Carles señaló que aún se realizan áuditos de los beneficiarios para confirmar si cumplen o no los requisitos que exige cada programa de transferencia monetaria.
Llegamos a conocer y hacer un estudio de lo que estaba pasando. Ver cómo podíamos ayudar a mejorar la situación de tantos panameños que necesitan de nuestra ayuda en diferentes instancias, como la primera infancia a través de Caipis, sistemas comunitarios, atención a niños, y adolescentes. Planeamos un foro para conocer a los chicos a través de un panel interinstitucional en el que escuchamos sus necesidades para poder contribuir en su desarrollo, con programas como Padrino Empresario, que consiste en trabajos de cuatro horas remunerado, para que el adolescente no abandone sus estudios.
Yo tengo cuatro programas de transferencia monetaria: “120 a los 65”, para adultos mayores en pobreza extrema, no por tener 65 años se hace la persona acreedora al beneficio, pues debe cumplir ciertos requisitos. También tenemos el programa “Ángel Guardián” que incluye a personas con discapacidad severa en estado de pobreza extrema. De igual forma el programa “Red de Oportunidades” para madres con niños en edad escolar, que consiste en un auxilio para que las madres puedan mantener a sus hijos en la escuela y nos cercioramos de que cumplan con los condicionamientos. Luego tenemos el programa de bono nutricional, que también es para familias que ayudamos con un subsidio para mejorar la alimentación.
Sí, todos.
Hemos hecho auditorías y nos mantenemos en eso. Nos faltan muchos por auditar porque son cerca de 200 mil beneficiarios en el país. Dentro de los cuatro programas hay personas que no cumplen los requerimientos necesarios para recibir el beneficio. La única manera de llegar a la población que lo necesita es depurar a quienes no lo necesitan.
Ya entregado el resultado hemos retirado el nombre de aproximadamente 500 personas que no están recibiendo el beneficio porque han fallecido. En noviembre comenzamos a hacer un nuevo pago. Estas revisiones de la planilla de los beneficiarios la tendremos que hacer cuatro veces al año. Antes de los próximos programas de pago tendremos otro listado de personas que hemos encontrado que no son elegibles para el programa. Esa disponibilidad de cupos pasan a las personas que lo requieren.
En realidad, hay programas de transferencias monetarias condicionadas que los ayudan en esta situación. Para que trabajen paralelamente a estos programas instalamos otros, como redes territoriales, cohesión social, que son programas en los que a través de insumos y cursos permitimos a estas familias hacerse de herramientas para sembrar, producir artesanías o sacar algún provecho de autogestión. Este tipo de ayuda podríamos lograr mantener en estas comunidades por un par de años para que ellos despeguen. Ahora, ellos tienen que autogestionar y a través de otras instancias lograr el desarrollo.
Panamá tiene uno de los adelantos más grandes de la región en los indicadores de pobreza multidimensional. No sólo tenemos el índice de pobreza, sino también por corregimiento y por poblaciones, como niños y niñas y adolescentes. Estábamos conversando sobre la posibilidad de hacer un índice de pobreza multidimensional para las áreas comarcales. Tenemos la información de los corregimientos que tienen mayor índice de pobreza para identificar las necesidades, si es falta de agua, habitacional, salud o educativo.
Estamos dirigiendo los esfuerzos, de subsidios y otro tipo de ayudas, como edificaciones de Centros de Atención Integral de Primera Infancia (Caipi), redes territoriales y cohesión social, para entregar insumos: semillas, equipo para trabajar la tierra, máquinas de coser para hacer artesanías y otros productos para que se desarrollen social y económicamente.
Ahora que hemos trabajado en presupuesto en las últimas semanas, veo que el esfuerzo que está realizando el gobierno en mantener su ímpetu en la parte educativa, el esfuerzo en la parte de salud y en obras públicas ayudará a estas poblaciones tanto o más como puede ser un subsidio monetario.
Estuve colaborando con el gobernador de Colón sobre el toque de queda en esa provincia, incluso pusimos a disposición un trabajador social para que acompañe a los menores en caso de ser retenidos, para que el trabajador social capacitado le dé seguimiento hasta que lleguen los padres. Lo mismo podemos hacer en los diferentes ámbitos donde se realice. Es una manera de protegerlos. En realidad que estén a altas horas de la noche en la calle suele ser un peligro para ellos.
Yo pienso que una vez que nosotros le proporcionemos la manera de que esté seguro y que llamemos a sus padres, un menor de edad no tiene por qué estar en la calle en la noche. Lo saben los padres. Me parece que la situación en la que estamos, en que la violencia ha llegado a un tope, creo que es una necesidad.
Nosotros tenemos promotores locales que se encuentran a nivel nacional. Estas personas nos hacen un análisis de la situación, toman datos de los beneficiarios de los programas y reportan la situación. Las familias deben velar para que sus hijos ya estén en casa a altas horas de la noche. Yo puedo dictar las normas para ayudarlos, las autoridades que están cumpliendo estas acciones están tratando de manejar la situación. Es un conjunto y todos debemos ser parte de la solución.
Estamos nombrando en este momento. Su acción va a ser estar en la comunidad, serán cerca de 400 promotores que a su vez tienen como herramienta de trabajo unas tablets que pueden manejar un sistema de monitoreo. Incluso cuando marcan el hogar queda marcada la ubicación, geoposicionado.
Ellos deben peinar las áreas buscando beneficiarios y la población con necesidades. También a través de las líneas de auxilio podemos direccionarlos para que atiendan necesidades. Nosotros tenemos dos líneas de apoyo telefónicas. La 311 para reportar maltratos y la 147 es para primeros auxilios de salud mental. En la 147, en un mes hemos atendido más de 2 mil llamadas de las cuales la mayoría son mujeres, personas adultas que piden orientación. La mayor parte de las llamadas provienen de Panamá y Panamá Oeste, lo que nos dice que nos falta hacer un mejor trabajo de comunicación en las provincias, así que lo haremos pronto.
Muchos llaman por depresión, abuso de sustancias, ideación suicida, depende de la necesidad. Mucha gente llama para pedir orientación sobre los problemas con sus hijos, también recibimos llamadas de ansiedad, es totalmente confiable.
No te traje la estadística, pero los casos los remitimos a las regionales y ellos a su vez a los trabajadores.
Casualmente nos hemos encontrado unos Caipis sin niños. Tenemos muy poca población en los Caipis y un horario que nos dejaron que no cubre lo que debería ser. Por ejemplo, el horario de atención que había era de ocho a once de la mañana. Hemos disminuido el costo de la matrícula de $15 a $7 al igual que la mensualidad que ahora está en $5 y hemos aumentado el lapso de tiempo de cuido, ahora de 7 de la mañana a cinco de la tarde para que los tutores puedan trabajar y tener tiempo para recoger a sus hijos. Estamos promocionando los fines de semana a los Caipis. Hay cupos. Por favor, llamen o vayan y si tienen algún problema llamen al Mides y en la medida que haya cupos se les asignan.
Nosotros podemos prevenir, educar a la población a través de nuestro personal. Tenemos programas a nivel de adolescencia. Contamos con la Oficina de Desarrollo Social Seguro que tiene una serie de personas que dan charlas en las comunidades, para motivarlas y explicar con orientación. Al momento en que se comete un acto, es tarde.
Hace unos días una chica de una casa de niñas de nuestro cuido se ausentó y dimos la voz de alarma a la Policía, llenamos los informes, y a las dos horas apareció en casa de su mamá. La familia tiene que dar la voz de alarma a través de las autoridades, pero todos somos parte de la solución.
Esa ley es la madre de muchas otras leyes y de acciones que se están dando. Ampliamente tenemos que ir implementando la ley poco a poco porque es muy amplia. No tengo un cronograma como tal, pero estamos trabajando en ella y muchas de las reuniones de consejos que tenemos se centran en dar seguimiento a la ley.
Esto es a nivel del Senniaf. Yo pienso que el embudo son las familias que van a recibir a los niños, hay que evaluarlas bien. Me refiero a las familias de acogida y no son tantas las alternativas que tenemos por ahora. Pienso que ha disminuido el número de niños en instituciones, pero me gustaría ir suave y estar seguros de que las familias acogentes cumplen con los requisitos.
Mi proyecto por cinco años será mucho trabajo. Quiero que todos estemos trabajando para ayudar a los seres que necesitan ayuda. Quiero dejar huellas a la primera infancia, a los adolescentes, mejorar la 147 y a los adultos mayores.