Columnistas

La mentirita, arma política

  • 02/03/2025 00:00

Somos la especie humana, blancos, negros, indios, chinos, personas que gracias al toque divino poblamos y conquistamos el planeta Tierra, subyugando a las medusas, mamíferos, aves, reptiles, peces, plantas.... Las especies de organismos vivos en nuestro planeta son arriba de mil seiscientos millones, incluyendo elefantes y entes diminutos, peligrosos como los microbios y bacterias. La epidemia mundial del coronavirus comenzó en el año 2019 y en menos de dos años acabó con seis millones de personas.

Nadie parece recordar que en su primera presidencia, Donald Trump fabricó una mentirita mortífera cuando expresó que ingerir o inhalar desinfectante (bleach) mata el COVID-19. La comunidad científica norteamericana lo rechazó de plano. El neumólogo John Balmes declaró a Bloomberg News que el concepto era totalmente ridículo, opinión compartida por el Dr. Fauci. Vin Gupta, científico destacado en ese campo, afirmó que es un método de uso común entre personas que recurren al suicidio, pero es imposible saber el número de personas que arriesgaron probar el bleach. Hace pocos días, el presidente ordenó retirar la protección oficial del inmunólogo Anthony S. Fauci, exasesor de todos los presidentes norteamericanos a partir del gobierno de Ronald Reagan.

Otra parte de este relato comienza en el segundo período presidencial de Donald J. Trump, el pasado 20 de enero en su discurso inaugural mencionó con absoluta falsedad que en la construcción del Canal de Panamá (1) murieron treinta y ocho mil norteamericanos. Según los registros oficiales de 10 años que duró la obra canalera fallecieron 350 norteamericanos y 5.100 trabajadores, principalmente caribeños, víctimas de accidentes y enfermedades tropicales, malaria, fiebre amarilla. Con el mismo descaro en su discurso, Trump agrega que el ex- presidente Jimmy Carter vendió el Canal (2) por un dólar; Carter no pudo rebatir el insulto porque falleció 22 días antes del comentado discurso. Agregando sal a la diatriba, Trump declaró que el canal es operado por (3) el Gobierno chino y militares del Ejército chino tienen a su cargo (4) la vigilancia y seguridad del canal. Culmina el discurso inaugural con otra aplaudida y festinada frase de sus invitados (5), el Canal de Panamá se lo dimos a Panamá, no a China.

En tiempo real del presente año 2025, Donald Trump ha logrado que nuestro país aparezca frecuentemente en noticias y titulares mundiales propagando más falsedades y exigiendo que devolvamos el Canal de Panamá (6) a las buenas o mediante otra invasión militar. Una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad (Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Adolph Hitler), lo que más odia el falsario es que le acusen de mentiroso.

De hecho, el presidente también se complace en disparar con una metralleta cargada de odio a norteamericanos que despectivamente trata como enemigos internos. En la historia del mundo sobran miedos contra héroes y tiranos, nada comparable con el grande y poderoso país Estados Unidos de América, amenazando a Panamá con otra invasión militar. La trágica noche del 20 de diciembre de 1989, 26.000 soldados invadieron nuestro país con el supuesto objetivo de capturar a Manuel A. Noriega, jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá. La invasión duró 42 días con la destrucción íntegra del barrio de El Chorrillo, cuarteles policiales, dispensarios médicos, colegios, oficinas públicas. Según los norteamericanos con nombre y apellido fallecieron 516 panameños. Vox populi cuenta miles.