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El ingeniero agrónomo: un pilar fundamental

Actualizado
  • 26/02/2025 00:00
Creado
  • 25/02/2025 17:35

En los últimos años, en Panamá, hemos experimentado un aumento de la demanda de alimentos a precios accesibles y sobre todo inocuos para la salud humana, y el sector primario es el encargado de la agricultura para trabajar la tierra y producir cualquier tipo de productos agrícolas y pecuarios.

La agricultura es una actividad libre que cualquier persona la puede desarrollar, pero que necesita de asesoría, investigación, docencia, entre otros, funciones que le compete a los profesionales de las ciencias agrícolas o mejor conocido como ingeniero agrónomo. A pesar de que el rol del ingeniero agrónomo es importante, es una profesión en Panamá con futuro incierto, y con muchos desafíos que impiden que su desarrollo profesional sea viable, entre los que podemos mencionar, la escasa oferta laboral de la empresa privada y salarios lejos de la realidad, la problemática de un reglamento y escalafón del Consejo Técnico Nacional de Agricultura de Panamá que no cumple con las expectativas, así como los procesos burocráticos de las instituciones públicas para la contratación y, que además de ello, los productores no se dejan asesorar.

En cuanto, a la problemática de encontrar una oferta laboral en una empresa privada es una odisea, pues generalmente, las vacantes disponibles son las de vendedores de insumos que deben hacer lo imposible para vender, y luego irse a otra empresa al cabo de un tiempo, debido a que de acuerdo con el empleador, no cumplen con la meta anual exorbitante de ventas. Además, de lo anterior, las vacantes para ser ingeniero agrónomo en una empresa de producción o de ventas de insumos son escasas debido a que tienen procesos engorrosos y salarios por debajo del mínimo establecido por la ley, a pesar de que el ingeniero agrónomo cumple con todos los requisitos y hace un excelente trabajo, sin dejar de mencionar, la incongruencia de que las ofertas de trabajo de las empresas exigen la calificación de un ingeniero agrónomo, pero no coincide con el cargo que desempeña.

En segundo término, existe el inconveniente que la Ley 22 del 30 de enero de 1961, que regula la prestación de servicios profesionales de los profesionales de las ciencias agrícolas en el territorio nacional y la Ley 11 del 12 de abril de 1982 que reglamenta el escalafón de estos mismos, irónicamente, no se aplica correctamente en Panamá debido que ambas normas aplican para todos los profesionales de las ciencias agrícolas sin importar si laboran en el sector público o privado. La empresa privada fundamenta que no puede pagar salarios como dice la ley, aunque la rentabilidad de sus negocios es contraria a lo que expresan.

Por otro lado, el ingeniero agrónomo tiene dificultad para ingresar a instituciones públicas porque no hay una base de datos concreta para la vacante que se oferta, por lo que tiene que dejar la hoja de vida y esperar respuesta; y ya, si entra al sistema, luego de pedir una permanencia o ajuste salarial, según lo establecido la ley, deberá esperar años para que se cumpla. Además de lo anterior, otro inconveniente para el ingeniero agrónomo reside en que no todos los productores requieren de una asesoría de este profesional, pues mucho conocen de los cultivos ya que sus familias han trabajado por años, y pueden hacer una buena administración y manejo de estos. Sin embargo, esto no impide que hagan uso excesivo de los plaguicidas que causan resistencia a plagas, de un mal manejo de fertilizantes inorgánicos y orgánicos, y que provoquen contaminación en los ecosistemas. Para terminar, es crucial que en Panamá se promueva una mayor oferta laboral para ingenieros agrónomos, asegurándole salarios justos y cumpliendo con la normativa vigente, y además que se incentive la educación y asesoría agrícola, promoviendo la implementación de prácticas sostenibles, para una producción agropecuaria más responsable y rentable.