Bolivia celebró por primera vez el Jauk’añaso, un desfile folclórico que recorrió este domingo las principales calles de La Paz como la antesala de lo...
La desinformación es un serio problema, y más ahora que la tecnología ha facilitado el acceso a datos de manera inmediata y sin procesamiento analítico. Este es un enorme desafío para el periodismo que aspira a mantenerse vigente sin perder la calidad y ética intrínsecas a la profesión. Es grave cuando la masificación de contenido fluye eficientemente por vía de la inteligencia artificial y el minado de datos, prestándose a la manipulación de los mensajes. Aunque el surgimiento de nuevas plataformas digitales amplió las opciones de medios, algo positivo en términos democráticos, al mismo tiempo ocurre en un contexto donde no están claras las responsabilidades de estos espacios cuando se cae en la desinformación. El reto de los medios de comunicación consolidados es fortalecer sus mecanismos de control para garantizar la rigurosidad de los trabajos periodísticos, sin menoscabo alguno de la libertad de expresión ni el libre ejercicio del periodismo. Una tarea de medios, periodistas, pero también de la ciudadanía con una fiscalización activa. No se trata solamente de un debate puramente académico. Tampoco de un enfrentamiento entre medios tradicionales contra medios nuevos: es un compromiso de ofrecer a la ciudadanía un periodismo en el cual pueda confiar.