Columnistas 20/12/2018 - 12:01 a.m. jueves 20 de diciembre de 2018

A 29 años de la invasión a Panamá

Todo este equipo iba acompañado con algo más de 26 000 soldados, 19 000 que ya estaban en Panamá y 7000

Jaime Flores Cedeño
opinion@laestrella.com.pa

La invasión de los Estados Unidos a Panamá, llevada a cabo un 20 de Diciembre de 1989, hace exactamente 29 años, representa la última incursión armada estadounidense contra nuestro país en el siglo XX. La misma causó cientos de heridos y víctimas fatales, adicionado a actos de destrucción y saqueo por la falta de dispositivos de seguridad.

Esta incursión desproporcionada e innecesaria violó flagrantemente: Convenios, Tratados y Acuerdos Internacionales, en materia de soberanía, libertad, autodeterminación, circulación, protección a la vida y humanidad en general.

Sobre este tema se refirió en su momento el senador de California Don Edward, cuando dijo que: ‘Una vez más la diplomacia de las cañoneras se impuso por encima del derecho de un pueblo a resolver soberanamente sus conflictos domésticos y anuló, de manera unilateral y prepotente, las iniciativas y esfuerzos de otras naciones y organismos internacionales que buscaban ayudar a resolver la crisis panameña, respetando rigurosamente, y como es debido, los principios de soberanía y autodeterminación de ese país hermano'.

Ricaurte Soler, en su libro sobre la invasión, destacó la utilización de armas de última tecnología como: aviones cazas F 117-A, llamado el avión invisible, valorado en 14 millones de dólares. Se utilizaron también nuevos cascos y chalecos a prueba de balas y modernos vehículos Hummer, al igual que, helicópteros apaches y Black Hawk.

Todo este equipo iba acompañado con algo más de 26 000 soldados, 19 000 que ya estaban en Panamá y 7000 traídos desde seis bases norteamericanas, siendo descrito por la revista Newsweek como: ‘El más grande traslado aéreo desde la guerra de Vietnam'.

Un reporte de la estación de control sismológico de la Universidad de Panamá indicó que: En las primeras horas hubo un bombardeo masivo que implicó el lanzamiento de 417 bombas de estas 66 cayeron en los primeros cuatro minutos. Agregan que hubo bombas de 1000 y 2000 libras. A pesar de todo este despliegue de armas y soldados, a las tropas estadounidenses no les fue fácil la toma del control de la ciudad y puntos distantes, en el libro ‘Tiempos de Agonía' sale una declaración del propio general Maxwell Thurman, comandante del Comando Sur, donde admite que para el día 23 de diciembre: ‘La misión era mucho más difícil de lo que esperaba', declaró, ‘que sus soldados estaban combatiendo una verdadera guerra cuando luchaban por reducir a varios miles de combatientes'.

Los Estados Unidos violaron también con la invasión los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos, relativos a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra. El artículo 57 del Protocolo I señala que las operaciones militares se realizarán preservando a la población civil y los bienes particulares. Se agrega, además, ‘que se debe dar aviso a la población con la debida antelación de cualquier ataque'. En este caso los principales afectados fueron los habitantes del barrio de El Chorrillo.

Este bombardeo trajo consigo, y como era de esperarse, un elevado número de heridos y muertos (algunos ajusticiados), enterrados en fosas comunes ubicadas en cementerios de la ciudad de Panamá y la Zona del Canal.

Todo esto se hizo en abierta violación del artículo 3 de la primera Convención de Ginebra que prohíbe las ejecuciones extrajudiciales y el artículo 16 del segundo Convenio, donde se estipula que los heridos y prisioneros de guerra deben tener la protección debida consagrada en el derecho de gentes.

La Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos de Centroamérica, manifestó en su informe sobre la invasión que: ‘Jamás hubo causa real, ni justa para provocar tal mortandad y tal destrucción', alegaba, que: ‘Hasta ahora los argumentos que se han proclamado por todos los confines del planeta, son los argumentos del victimario, que se escudó en hermosos principios de libertad, democracia, justicia y paz, para mantener sus intereses geopolíticos y sus designios estratégicos'.

La invasión violó también cláusulas aprobadas por la Carta de las Naciones Unidas, que establecen el principio de no intervención de ningún Estado en la soberanía de otro (artículo 2, numeral 4).

En entrevistas de algunos medios alternativos de la época, como ‘Diálogo Social', algunos panameños opinaban que: ‘Lo de Noriega era solo un pretexto'. ‘Los Estados Unidos se lo pudieron haber llevado en cualquier momento, incluso con el golpe de Giroldi, y no lo hicieron, además, los gringos eran los principales patrocinadores de dictadores en América Latina y el mundo. Agregaban que el verdadero sentido de la invasión era destruir a las Fuerzas de Defensas, bastión que se había salido del control del Pentágono'.

El informe emitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde recomiendan a los Estados Unidos reparar material e inmaterialmente las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la invasión, constituye un gran avance para resarcir a las víctimas de este lamentable suceso.

ABOGADO E HISTORIADOR.

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