Salud 08/03/2015 - 12:00 a.m. domingo 8 de marzo de 2015

La vida cambia con la primera milla

Pionero de las pruebas de ultramaratón en Panamá, Luis Carlos Stoute es un ejemplo de cómo la actividad deportiva puede provocar cambios

La vida cambia con la primera milla

Fernando Revuelta
frevuelta@cwpanama.net

Durante muchos años la figura de Luis Carlos Stoute estuvo unida al mundo corporativo. A cargo de importantes puestos gerenciales, su vida transcurría mayormente entre importantes reuniones y juntas. En el 2003 eso cambió, y el ‘running’ pasó a ser un componente importante en su vida. En el 2010 Stoute lideró la creación de la Fundación PuraVoluntad, enfocada a desarrollar en la juventud la definición y logro de metas en base a organización, esfuerzo y disciplina, y recorrió en el 2010 y 2011 dos veces Panamá de extremo a extremo, 780 kilómetros en 14 días, dando decenas de charlas en escuelas. Como consecuencia de este esfuerzo, denominado ‘Frontera a Frontera’, en el 2011 fue parte de los escogidos como ‘Héroes por Panamá’, según él una de las experiencias más retribuyentes de su vida.

LUIS CARLOS, ¿QUÉ TE IMPULSÓ PARA PASAR DE SER UN DEPORTISTA AFICIONADO, A DEDICARTE A CORRER PRUEBAS DE FONDO Y ULTRAMARATÓN?

Creo que mi evolución hacia convertirme en un corredor de largas distancias se inicia en un momento en que el running era esporádico e irrelevante, y concluye en lo que es hoy en día: un componente integral de mi vida. Todo se inicia en el año 2003, con el simple descubrimiento de que correr distancias largas me brindaba un ingrediente de energía y motivación en mi vida que me ayudó a combatir retos y a ser sencillamente una mejor persona en todo el sentido de la palabra. Correr distancias largas, ya sea maratones o ultramaratones, ha inyectado estructura, organización y perseverancia en mi vida profesional; me ha ayudado a sentirme con mejor control y manejo de retos y estrés; y particularmente el ‘trail running’ y los ultramaratones me han convertido en una persona menos mundana, más noble, y me hacen apreciar las cosas sencillas de la vida que frecuentemente no valoramos’.

¿CÓMO ES UN DÍA NORMAL EN TU VIDA, CÓMO REPARTES EL TIEMPO?

Aunque a los 55 años ya pasé por la crianza de dos hijas que están adultas y graduadas de la universidad, siempre he vivido con mucha estructura y organización. A mucha gente eso le estresa, pero para mí es casualmente lo que me ayuda a no tener mucho estrés y a ser feliz. Dependiendo de las metas que tenga y el balance de mis prioridades, me levanto frecuentemente a las 4:00 a.m. para hacer running o, si estoy entrenando para la maratón de Boston, bicicleta estática. Típicamente estoy en la oficina entre 7:00 y 7:30 a.m. Mi agenda típicamente está 80% llena desde hace más de una semana. Usualmente no improviso; me fascina seguir una agenda, un plan. No me gusta perder el tiempo. Salgo de la oficina promediando 6:00 p.m., pero si tengo que quedarme largo lo hago, en forma planificada. En las noches, de lunes a viernes, voy 3-4 veces al gimnasio a hacer fortalecimiento muscular y workouts de estiramiento y movilidad. El domingo es mi día de correr largo, 2-4 horas si entreno para maratón, o 5-10 horas para ultramaratón. Típicamente me acuesto entre 9:00 y 10:00 p.m., al menos que tenga una cena afuera agendada. Los viernes en la noche es mi ‘night out’ y momento de máximo relajamiento; me gusta la cerveza, el vino y cenar bien.

¿ALGÚN RECUERDO DE TUS COMPETENCIAS QUE TE HAYA DEJADO ESPECIAL HUELLA?

Si, una en particular fue la primera carrera de 100 millas (160 km) que hice, en el 2009, en las montañas alrededor de Lake Tahoe. Tuve dos experiencias que me enseñaron mucho. Una fue la sección nocturna; me interné en el bosque de Tahoe a las 8 p.m., sabiendo que existe una población importante de osos; estaba aterrado; y lo que lo empeoró la experiencia fue la soledad; no vi un ser humano en muchas horas; por primera vez corrí solo y de noche, por tantas horas, siendo mi mundo los 20 metros de radio de visibilidad que me daba mi linterna de cabeza. Aprendí que el temor por este tipo de situaciones no dura mucho; a las horas ya me había acostumbrado, mi mente se había adaptado al ambiente. Luego, para colmo, me extravié; tomé un giro incorrecto y comencé a subir una montaña hasta que me di cuenta que no era por ahí; perdí 3 horas, 10 kilómetros; bajé desesperado; quería retirarme de la carrera; redescubrí la ruta, llamé a mi grupo y me entusiasmaron a seguir, dado que todavía podía pasar el tiempo de corte. Terminé en 34 horas; una hora menos que el tiempo límite.

¿RECOMENDARÍAS A LAS PERSONAS LA PRÁCTICA DE EJERCICIO REGULAR?

He aprendido a no dictaminar nada como 100% correcto o cierto. Al final cada individuo debe hacer con su vida lo que lo ‘haga feliz’; y si ser feliz significa hacer cero ejercicio, asumo que la persona tiene esa opción. Sin embargo, aquí hay un proceso de descubrimiento y aprendizaje que cada ser humano debe pasar; todos queremos más longevidad, tener mejor calidad de vida, ser más fuertes, tener energía, gozar a tus seres queridos, tener buenas relaciones sexuales, y retrasar el envejecimiento. El tener un estilo de vida saludable, con la práctica del ejercicio y buena nutrición, simplemente puede convertirte a ti, tu cuerpo y mente, en una persona con capacidad de gozar mejor la vida y por más tiempo. Cientos de millones de células mueren y se regeneran a diario; tú puedes literalmente cambiar tu cuerpo totalmente en 5-7 años o menos; y no hay mejor terapia mental que el ejercicio.

¿QUÉ PIENSAS QUE FALTA A NIVEL EMPRESARIAL E INSTITUCIONAL PARA QUE LA INVERSIÓN EN EJERCICIO SE VEA COMO UN APORTE A LA SALUD Y ALGO POSITIVO PARA EL DESARROLLO PERSONAL?

Yo no tengo ninguna duda que un estilo de vida saludable, basado en ejercicio y buena nutrición, desarrolla mejores profesionales, mejores ciudadanos, mejores padres, mejores personas. A nivel empresarial falta generar conciencia de que un empleado que vive saludablemente es sencillamente más productivo; más inversión en programas de bienestar (wellness) corporativo es necesario. A nivel gubernamental, se requiere diseñar planes específicos de prevención de enfermedades, versus lo clásico, el cómo curarlas; desarrollar una sociedad que aprecie la salud y con costumbres sanas genera una menor carga económica para el país. Mientras más saludables somos, podemos enfocarnos mejor en las prioridades reales de la vida, y alejarnos de vicios y malas costumbres que nos hacen nocivos y hasta infelices; como individuos física y mentalmente más saludables podemos aportar más a nuestras familias, nuestros amigos, y nuestra sociedad.

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