Salud 30/07/2017 - 7:00 p.m. domingo 30 de julio de 2017

¡Usted puede prevenir la hepatitis!

Existen distintos tipos de hepatitis virales, algunas de ellas con consecuencias tan graves como la cirrosis y el cáncer de hígado

Gottfried Hirnschall, director del departamento de SIDA de la OMS y supervisor del área de hepatitis, presenta el informe de la OMS sobre la hepatitis en Ginebra (Suiza) en octubre de 2016. / Martial Trezzini | EFE
Martial Trezzini | EFE

Gottfried Hirnschall, director del departamento de SIDA de la OMS y supervisor del área de hepatitis, presenta el informe de la OMS sobre la hepatitis en Ginebra (Suiza) en octubre de 2016.

EFE
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La hepatitis viral es una de las principales causas de muerte a nivel global. Produce alrededor de 1,34 millones de fallecimientos al año, una cifra comparable a la del VIH, la tuberculosis o la malaria, según indica la Alianza Mundial contra la Hepatitis.

“La hepatitis viral no se encuentra en un lugar concreto o entre un determinado grupo de individuos, sino que puede afectar a millones de personas incluso sin que ellas lo sepan.

De hecho, sólo el 11% de quienes viven con hepatitis viral son conscientes de su situación. 

Esto puede llevar al desarrollo de enfermedades graves del hígado y, en algunos casos, a transmitir la infección a otros sin saberlo”, apunta.

No obstante, esta entidad subraya que, gracias a la disponibilidad de vacunas eficaces para la hepatitis B y de un tratamiento curativo para la hepatitis C, la eliminación de la hepatitis puede llegar a conseguirse. Para ello, considera que, entre otras medidas, se necesita una mayor concienciación sobre la enfermedad y sus riesgos.

Solo existen vacunas para la hepatitis A y la B

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud recuerda que hay cinco virus de esta enfermedad designados por las letras A, B, C, D y E. Todos causan enfermedad hepática, pero hay importantes diferencias entre ellos. 

Así, mientras que las hepatitis A y E suelen deberse a la ingesta de agua o alimentos contaminados, las B, C y D se producen, en general, por contacto con líquidos corporales infectados.

Sólo existen vacunas para protegerse de las hepatitis A y B. “El virus de la hepatitis B altera el funcionamiento del hígado y activa el sistema inmunitario, que produce una reacción específica para combatir el virus, con la consiguiente inflamación del hígado. Un pequeño porcentaje de personas infectadas no consigue eliminar el virus y la infección se vuelve crónica. Esas personas corren el riesgo de morir por cirrosis hepática y cáncer de hígado”, puntualiza la OMS.

Asimismo, explica que el virus de la hepatitis B se transmite por contacto con la sangre o los líquidos corporales de personas infectadas, es decir, del mismo modo que el VIH. Sin embargo, “el virus de la hepatitis B es entre 50 y 100 veces más infeccioso que el VIH”, indica.

La OMS subraya que podemos protegernos contra la B vacunándonos. “La vacuna es muy segura y eficaz y, desde 1982 se han administrado más de mil millones de dosis en el mundo. Tiene una eficacia del 95% en lo que respecta a la prevención de esta enfermedad crónica y ofrece protección al menos durante 20 años”, expone.

Por tanto, recomienda que se administre la vacuna de la hepatitis B a todos los lactantes lo antes posible, preferentemente en las primeras 24 horas de vida. 

“Vacunando a los niños tan pronto se facilita que se realice al máximo número de personas (cobertura muy alta) y se inicia la protección desde pequeños. Además, no se ha detectado que se precisen dosis de recuerdo como consecuencia de la vacunación temprana”, apuntan los expertos del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

Los virus B y C de la hepatitis son los que producen las formas más graves de la enfermedad. Vicente Carreño, presidente de la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV), explica que las vías de transmisión de ambos virus “son comunes, pero el virus B es mucho más infeccioso que el C. Es decir, ante una misma exposición, es más fácil infectarse con el B que con el C”.

Para prevenir la infección, el doctor Carreño aconseja utilizar métodos barrera, como el preservativo, en las relaciones sexuales. 

De igual modo, señala que la drogadicción por vía parenteral “es una forma de contagio muy importante” y, en este sentido, recalca que “jamás hay que compartir agujas con nadie”. 

Otra de sus recomendaciones es evitar hacerse tatuajes en viajes al extranjero o en establecimientos cuya higiene no esté acreditada.

Atentos a los contagios en los viajes

En los viajes internacionales también hay que estar alerta para evitar el contagio de las hepatitis A y E. Ambos virus suelen transmitirse a través de la ingesta de agua o alimentos contaminados con las heces de una persona infectada. 

“Van muy unidos a la economía de un país, pues tienen mucho que ver con las medidas higiénicas de tratamiento de alimentos y con el suministro de agua”, aclara el doctor Carreño.

La OMS manifiesta que, a diferencia de las hepatitis B y C, la hepatitis A no causa hepatopatía crónica y rara vez es mortal, pero puede producir síntomas debilitantes y hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda), que se asocia a una alta mortalidad. 

Respecto a la hepatitis E, la OMS expone que suele resolverse en un plazo de entre dos y seis semanas, pero a veces puede dar lugar a una hepatitis fulminante.

“Las A y E son bastantes similares y se curan en la mayoría de los pacientes. La principal diferencia es que la hepatitis E puede ser muy agresiva en mujeres embarazadas”, detalla el doctor Carreño.

El hepatólogo recalca que el virus de la hepatitis E está en muchos animales, por ejemplo, en los cerdos. Por lo tanto, subraya que “nunca hay que comer carne de cerdo cruda o muy poco hecha porque puede transmitir la enfermedad”.

Asimismo, cuando se viaja a zonas donde estén presentes las hepatitis A o E, el galeno aconseja tomar el agua siempre envasada, procurar no comer ensaladas, verduras sin cocinar o mariscos crudos. 

De igual modo, el especialista recomienda vacunarse contra la hepatitis A, antes de emprender un viaje hacia un país en el que la enfermedad sea endémica.

Por: Purificación León

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