Salud 03/06/2018 - 1:14 p.m. domingo 3 de junio de 2018

Seis meses más de quimioterapia en tumor raro infantil aumenta 5 años la vida

Especialistas realizaron el ensayo con pacientes de 6 meses a 21 años de edad con alto riesgo de recurrencia debido a que los tumores eran grandes

Seis meses más de quimioterapia en tumor raro infantil aumenta 5 años la vida

EFE
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Aumentar seis meses la quimioterapia de mantenimiento con dosis bajas después del tratamiento inicial en niños con rabdomiosarcoma (un cáncer raro del tejido muscular) puede incrementar la tasa de supervivencia general cinco años.

Esta nueva estrategia de quimioterapia es el resultado de un ensayo clínico aleatorizado de fase III presentado hoy en la sesión plenaria de la reunión anual de la Asociación Americana de Oncología Médica (ASCO), que supone el primer avance de tratamiento en 30 años que se da en este cáncer, cuyos pacientes tienen un alto riesgo de recurrencia.

"Al mantener la presión sobre este cáncer durante más tiempo con la terapia de mantenimiento, estamos otorgando a los pacientes dos victorias: aumentar las tasas de curación al prevenir las recaídas y hacerlo con pocos efectos secundarios graves", dijo el experto de ASCO Warren Chow.

El rabdomiosarcoma se origina en el tejido muscular y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero con mayor frecuencia se localiza en la cabeza, el cuello, la pelvis y el abdomen. Es un tumor raro que representa el 4% de todos los cánceres infantiles.

El pronóstico es generalmente bueno: el 80 % de los niños puede curarse con un tratamiento que incluye quimioterapia, radioterapia y cirugía. Sin embargo, entre los que tienen metástasis en el momento del diagnóstico o una recurrencia después del tratamiento inicial, solo el 20-30 % se cura.

El ensayo incluyó a pacientes de 6 meses a 21 años de edad con alto riesgo de recurrencia debido a que los tumores eran grandes y localizados en una parte del cuerpo difícil de tratar (por ejemplo, la cabeza).

Después de completar el tratamiento inicial estándar, 371 pacientes (79 % de los cuales tenían 10 años o menos) fueron asignados aleatoriamente para suspenderlo o recibir seis meses más de quimioterapia de mantenimiento con dosis bajas de dos medicamentos (vinorelbina intravenosa y ciclofosfamida oral).

A los cinco años del diagnóstico, la supervivencia sin enfermedad (definida como cinco años sin recidiva o muerte por cualquier causa) fue del 68,8 % en el grupo de tratamiento estándar frente al 77,6 % en el de mantenimiento, y las tasas de supervivencia general fueron de 73,7 % y 86,5 %, respectivamente.

Los niños con rabdomiosarcoma que están vivos a los cinco años se consideran curados, ya que la recurrencia del tumor a partir de ese momento es muy rara. El efecto secundario más común en el grupo de mantenimiento fue el bajo recuento de células sanguíneas, aunque por lo general fue leve.

La neutropenia febril (un efecto secundario grave que provoca fiebre debido a niveles muy bajos de glóbulos blancos) ocurrió en el 25 % de los pacientes. Las tasas de infección fueron mucho más bajas con el tratamiento de mantenimiento que después de la quimioterapia estándar inicial, y los efectos secundarios neurológicos se resolvieron después de que finalizó el tratamiento.

Sin embargo, como ocurre con la mayoría de los tipos de quimioterapia, los efectos secundarios a largo plazo aún son posibles y los pacientes continuarán siendo controlados.

"Estamos estableciendo un nuevo estándar de cuidado y, lo más importante, estamos ayudando a niños y adultos jóvenes con este tumor raro a vivir más tiempo, con menos riesgo de que su cáncer regrese", dijo el autor principal del estudio, Gianni Bisogno, del Hospital Universitario de Padua (Italia) y presidente del Grupo Europeo de Estudio de Sarcoma de tejidos blandos pediátricos.

Los hallazgos de este ensayo ya han cambiado el estándar de atención en Europa, donde los investigadores compartieron los resultados con las instituciones de 14 países. Debido a que el estándar de cuidado es algo diferente en los Estados Unidos, existe la necesidad de realizar más estudios para comprender cómo integrar la terapia de mantenimiento en los protocolos de tratamiento existentes.