Salud 19/07/2015 - 12:00 a.m. domingo 19 de julio de 2015

Kilómetros solidarios

Deportistas de diferentes disciplinas se enfocan cada vez más en realizar retos y actividades con el objetivo de superación personal

Los participantes caminaron y corrieron de forma alternada. / Shutterstock
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Los participantes caminaron y corrieron de forma alternada.

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Fernando Revuelta
frevuelta@cwpanama.net

Solo pasaban unos minutos de las 4 de la tarde del pasado 8 de julio, cuando cuatro atletas comenzaron una exigente y ambiciosa meta: completar corriendo los 260 kilómetros de distancia entre la ciudad capital y La Villa de los Santos en un plazo de solo 48 horas, con el loable objetivo de recaudar fondos para el comedor de la Escuela Nicanor Villaláz.

El grupo lo conformaron Loli Arosemena, natural de la Villa, aunque residente desde hace años en Chicago, el reconocido maratonista local Ramsés Cano, y los estadounidenses Chuck Schultz y Shan Riggs.

Aunque todos ellos contaban con amplísima experiencia en pruebas de ultrafondo, tuvieron que seguir un entrenamiento previo específico para este evento a fin de aclimatarse a las especiales condiciones de alta temperatura y humedad de Panamá.

EN LA PANAMERICANA

Desde los estacionamientos del estadio Maracaná en la Cinta Costera de la ciudad capital, el grupo se dirigió en primer lugar al Puente de las Américas, y a través de la carretera Panamericana fue superando sucesivamente las localidades de Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame, San Carlos, Río Hato, Antón, Penonomé, Natá, Aguadulce, Divisa, Parita y Chitré, culminando el reto en la heroica Villa de los Santos el viernes 10 de julio ya en horas de la noche.

El grupo de corredores contó con dos vehículos de apoyo y un nutrido grupo de voluntarios que estuvieron pendientes en todo momento de sus necesidades, adicional a otras personas que se sumaron por tramos para acompañarlos. La seguridad fue un aspecto al que se le dedicó mucha atención, ya que la carretera Panamericana es una vía con gran tráfico, incluyendo numerosos camiones. Tanto de día como de noche, los corredores portaron sobre sus uniformes bandas reflectivas para hacerse ver, y adicional cuando se ponía el sol, se acompañaron de lámparas para facilitar la visión. Gracias a ello no tuvieron mayor inconveniente con algunas víboras que se encontraron en medio del camino, ni con los numerosos perros callejeros que salieron a su encuentro.

El cansancio y las molestias físicas, fueron algunos de los enemigos que tuvieron que superar los corredores durante su larga travesía.

Así el estadounidense Schultz, quizás el más experimentado de todos ellos, entró en deshidratación severa después de 18 horas de ejercicio, teniendo que ser evacuado a Aguadulce para hospitalización, mientras que el local Ramsés Cano tuvo que ser también asistido en la parte final debido a unas molestas ampollas en sus pies que le impedían incluso el poder caminar.

En un evento de este tipo se pone a prueba la fortaleza física y mental de los atletas, que tienen que superar una enorme distancia en condiciones climáticas extremas: ‘llega un momento en que el cuerpo ya no quiere dar un paso más' señala Cano; ‘después de tantas horas haciendo ejercicio, te llega el sueño y los deseos de parar. Debes engañar a la mente y obligarte a seguir, una zancada tras otra, no pensar en todo lo que queda, sino poner en perspectiva lo que ya has superado, y la determinación de terminar. Había mucha gente pendiente de nosotros, voluntarios, donantes, los propios estudiantes del colegio, y no podíamos fallarles'.

RECIBIMIENTO EN LA VILLA

A pesar de todos los inconvenientes que tuvieron que superar, el grupo pudo finalmente llegar a La Villa, completando una distancia total de 270 kilómetros en un tiempo de 54 horas.

En la última parte, desde la localidad de Parita hasta La Villa, se congregó una enorme caravana de autos y de personas dando apoyo: ‘fue muy bonito y entrañable. A pesar de ser ya casi las 10 de la noche, muchas personas del área salieron a nuestro encuentro. Hacían sonar sus claxon, nos daban gritos de ánimo, y hasta lanzaron fuegos artificiales', comenta emocionado Cano.

RETO SOLIDARIO

El reto Panamá–La Villa nació con un objetivo solidario: recolectar fondos para sufragar las mejoras del comedor de la Escuela Nicanor Villaláz de La Villa. Así lo expresó Loli Arosemena, organizadora del reto: ‘nuestra intención es crear conciencia entre los miles de Panameños y extranjeros que visitan y residen en este pintoresco pueblo de gran cultura y tradición. Sabemos lo importante que es para un niño la alimentación durante su desarrollo físico y mental, y es por eso que hemos decidido apoyar esta obra para obtener un comedor que reúna todas las cualidades de un ambiente adecuado y saludable. Esperamos servir de ejemplo entre los miembros de la comunidad para lograr apoyo con proyectos como éste, y que se organicen eventos que ayuden a restaurar otras instalaciones educativas'.

Por su parte Cano se mostró muy satisfecho: ‘lo volvería a hacer sin dudarlo un segundo. Me han llamado a veces loco, pero eso me pone feliz, ya que esas locuras han sido para aportar a gente que lo necesita. Ojalá sigan saliendo más locos dispuestos a ponerse metas inalcanzables, y que su esfuerzo sirva para ayudar a otras personas'.

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DONACIONES

A la fecha de redacción de este artículo, las donaciones vía web superaban ya los 3,000 balboas, pero los organizadores confiaban poder doblarla con los aportes que recibieron de manera presencial.

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