Salud 24/05/2018 - 3:51 p.m. jueves 24 de mayo de 2018

Por su salud, no te saltes el desayuno

El desayuno debe proporcionar alrededor del 20-25% de sus necesidades nutricionales diarias

El desayuno ayuda a llenar las reservas de energía que han sido utilizadas durante la noche cuando el cuerpo se repara y se renueva. / Pixabay
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El desayuno ayuda a llenar las reservas de energía que han sido utilizadas durante la noche cuando el cuerpo se repara y se renueva.

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Irela Caicedo

La palabra desayuno deriva del hecho que uno al levantarse por la mañana se encuentra en ayunas, rompiéndose ese ayuno al tomar esta comida.

Hemos escuchado muchas veces que el desayuno es la comida más importante del día, pero ¿en realidad lo es?

Cuando dormidos nuestro cuerpo descansa, pero sigue llevando a cabo procesos vitales como la respiración, el mantenimiento de la temperatura, el bombeo de la sangre por parte del corazón, y otras funciones que producen gasto de energía.

El desayuno ayuda a llenar las reservas de energía que han sido utilizadas durante la noche cuando el cuerpo se repara y se renueva. Esta comida brinda la energía para realizar las actividades de la mañana, ya sea en el trabajo, en la escuela, en el hogar o fuera de casa. Si bien, a menudo es considerado como "la comida más importante del día", esto puede no ser estrictamente cierto. Es más útil decir que todas las comidas del día (desayuno, almuerzo y cena) son importantes y ninguna debe clasificarse como más importante que otra, pues la ingesta diaria de alimentos debe considerarse como un todo.

Ahora bien, ¿por qué es importante tener un buen desayuno?

Aparte de proporcionar energía para comenzar el día, un desayuno saludable proporciona los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita, como fibra, vitaminas y minerales claves, como calcio y hierro.

La investigación ha demostrado que consumir un buen desayuno ayuda a mantener el peso corporal, contribuye a tener un buen desempeño físico y mental, puede incrementar la productividad, favorece el estado de ánimo y disminuye el riesgo de padecer ciertas enfermedades, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2.

También, está comprobado que las personas que desayunan tienen dietas más equilibradas que las que lo omiten y pierden peso con mayor éxito si tienen sobrepeso.

Por el contrario, si no desayunamos, nuestro cuerpo no tendrá energía y hará un mayor esfuerzo para realizar las actividades diarias, provocando: fatiga, disminución de la concentración, dificultad para aprender y mal humor.

Igualmente, la falta de un buen desayuno puede aumentar la sensación de hambre más adelante en el día, pudiendo resultar en el consumo de alimentos en mayor proporción e incluso puede haber mayor predisposición a la elección de alimentos poco saludables.

Es bueno saber que el desayuno debe proporcionar alrededor del 20-25% de sus necesidades nutricionales diarias. Al momento de preparar nuestro desayuno es importante incluir alimentos, como: almidones, granos y cereales, por ejemplo: pan integral, tortilla de harina integral, tortilla de maíz asada, yuca hervida o avena; lácteos, como: queso, leche o yogur bajos en grasa; frutas y/o vegetales, por ejemplo: banano, papaya, piña, naranja, hongos, tomate, espinacas, cebolla; y cárnicos, como: huevo o pechuga de pavo.

Un ejemplo de un buen desayuno puede ser: pan integral, huevos revueltos con vegetales (tomate, cebolla y hongos), un vaso de leche baja en grasa y un banano pequeño.

Para aquellos que no disponen de mucho tiempo, una buena opción es un batido de frutas y avena preparado con leche baja en grasa.

Por otra parte, es fundamental tener en cuenta algunas recomendaciones, como: utilizar métodos de cocción saludables, por ejemplo, asado, hervido o a la plancha, en lugar de freír los alimentos; preferir cereales integrales, como pan de molde integral o pan pita integral y si van a elegir cereales para el desayuno, preferir los cereales integrales bajos en azúcar (con menos de 5 gramos de azúcar y más de 3 gramos de fibra por porción); evitar las sodas y jugos procesados; evitar productos altos en azúcar y grasa, por ejemplo, donas, galletas dulces, bizcochos, entre otros; y limitar el consumo de carnes procesadas, como salchicha, chorizo, mortadela, jamón, entre otros; finalmente, es muy importante hidratarse con agua.

Como vimos, es indispensable establecer el hábito del desayuno porque este es un paso vital para llevar un estilo de vida más saludable y conservar una salud óptima.

Recuerda, un excelente día comienza con un buen desayuno y la mejor actitud. ¡No olvides desayunar!.

Por: Irela Caicedo
Nutricionista dietista

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