Salud 03/05/2015 - 12:00 a.m. domingo 3 de mayo de 2015

Cuando el juego no es limpio

El deporte es una actividad que en principio se debería asociar a valores como esfuerzo, sacrificio, superación, compañerismo y honestidad.

Un control riguroso en competencias puede ayudar a evitar las anomalías. / Shutterstock
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Un control riguroso en competencias puede ayudar a evitar las anomalías.

Fernando Revuelta
frevuelta@cwpanama.net

A lo largo de la historia, el deporte de competición ha estado lleno de recordadas gestas y de grandes ídolos, admirados por los aficionados como ejemplos a seguir. Pero cada cierto tiempo se conocen episodios en los que deportistas han abusado de las reglas y practicado conductas contrarias a la ética, casi siempre con el ánimo de, a través del engaño, conseguir un triunfo o resultado deportivo no correspondido.

Este tipo de actuaciones son totalmente censurables en el deporte profesional, pero pudieran llegar a entenderse por la fuerte presión económica de los patrocinadores y el deseo de superar records e incrementar fama. Lo que es totalmente incomprensible son las prácticas deshonestas en el caso de deportistas recreativos, que no obtienen ningún beneficio económico con ello, sino simplemente satisfacer su propio orgullo y vanidad.

LA LACRA DEL DOPAJE

Las sustancias para mejorar el rendimiento han existido desde siglos atrás de modo paralelo al desarrollo de las propias competiciones deportivas: hay constancia de su uso hasta en las Olimpiadas de la antigua Grecia.

Durante la última década muchos deportistas han salido a la luz pública por consumir sustancias no permitidas, como ha sido el caso de los velocistas Ben Johnson o Marion Jones, el beisbolista Alex Rodríguez, o el sonado caso del ciclista Lance Armstrong, que aceptó haber utilizado EPO, testosterona y transfusiones de sangre para mejorar su rendimiento. Por este motivo fue despojado de sus siete Tour de Francia y de la medalla que consiguió en los Juegos Olímpicos.

La lucha contra el dopaje se vuelve cada año más efectiva a través de la coordinación entre las distintas entidades y federaciones involucradas, pasaportes biológicos y controles sorpresa, pero da la sensación de que los tramposos siempre van un paso por delante.

La conducta de recortar distancia en una prueba atlética por parte de algunos corredores es bastante usual, y se da sobre todo en la distancia reina de los fondistas, la maratón de 42,195 metros.

ANTECEDENTES

El griego Spiridon Belokas tiene el triste crédito de ser considerado el primer tramposo en la historia del atletismo, cuando en el maratón de los primeros Juegos Olímpicos modernos disputados en Atenas fue descalificado de su tercer puesto al comprobarse por los jueces que había recorrido parte de la ruta montado en un carruaje.

Es un mal ejemplo que ha sido seguido en años posteriores por otros muchos corredores, tanto de prestigio como anónimos, los cuales han intentado engañar a los organizadores y al resto de los participantes saliendo de la ruta en un determinado punto e ingresando más tarde, realizando ese trayecto por una ruta alterna en un vehículo de motor, incluso en transporte público.

A este tipo de corredores se les da el apodo de ‘Rosie Ruiz', la ganadora femenina del prestigioso maratón de Boston de 1980. Su impresionante tiempo levantó las sospechas de los organizadores. También el hecho de que al cruzar la meta no aparentaba tener el agotamiento que se asocia a este tipo de pruebas. Tampoco sus rivales la habían visto durante el recorrido ni su imagen estaba en las numerosas fotos que se tomaron durante el evento. El misterio fue descifrado cuando se demostró que Ruiz se había incorporado a la carrera en mitad de la prueba, siendo por lo tanto descalificada.

Caso curioso es también el del argelino Abbes Tehami, el cual se impuso en el maratón de Bruselas de 1991. Lo extraño es que Abbes aparecía en las fotos de la salida con bigote, pero en la meta ya no lo tenía. Revisando bien las instantáneas, los jueces se percataron de que realmente la carrera la inició su entrenador portando el número, y después de siete kilómetros se lo pasó a Abbes quién completó la distancia restante.

CUESTIÓN DE APARIENCIA

En otras ocasiones la falta de ética en el deporte se asocia a competir en una categoría, sexo o edad diferente a la verdadera. Por ejemplo, Dora Ratjen causó sensación en la prueba de salto de longitud, llegando a ser plusmarquista mundial de la especialidad.

Años más tarde, y ante las sospechas por sus rasgos masculinos, Dora fue sometida a un examen y se comprobó tenía genitales masculinos, ante lo que confesó que usaba peluca, era hombre, y su verdadero nombre era Hermann. Su justificación fue que e l régimen nazise lo había obligado a aparentar.

En las Paralimpiadas de Sidney 2000 se produjo también un lamentable hecho cuando la selección española de básquet de discapacitados conquistó la medalla de oro. Años después salió a la luz el fraude, ya que solo dos de los 12 integrantes del equipo, tenían discapacidad intelectual. También son muy sonados los casos de futbolistas de origen africano que falsean su edad para poder competir en eventos de categorías menores, cuando algunos de ellos ya superan incluso los 30 años.

SIMULACIÓN EN LA CANCHA

A veces la simulación es el fútbol transforma este deporte en un teatro con porterías, incluso en las grandes ligas y competiciones internacionales. Hoy en día las numerosas cámaras de TV y de fotos hacen que sea casi imposible que cualquier episodio del juego quede sin reseñar, por lo que las imágenes dejan muy mal parados a algunos jugadores que de manera reiterada buscan con sus acciones engañar al árbitro y obtener ventaja, por ejemplo fingiendo una caída en el área, o una lesión para perder tiempo.

Así es recordado el caso del jugador Roberto Antonio Rojas, apodado ‘El Cóndor', portero de la selección de su país cuando Chile jugó en Maracaná contra Brasil en las eliminatorias mundialistas para Italia 1990. Su equipo estaba abajo en el marcador, pero el sagaz ‘Cóndor' pudo revertir el marcador de 1 a 0 cuando observó que una bengala caía cerca de su portería. Decidió entonces simular que había sido alcanzado por el proyectil, que había lanzado uno de los fanáticos. Luego de cortarse la ceja con una pequeña cuchilla se dejó caer. Acto seguido, la selección chilena abandonó el partido argumentado falta de seguridad. La FIFA optó por darle el partido perdido a Brasil.

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ROBERTO MADRAZO

Muchos políticos y personajes públicos buscan a través del deporte ganar fama y popularidad. Hace solo unos años originó ríos de tinta el caso del gobernador de Tabasco y candidato a las elecciones generales de México, Roberto Madrazo, el cual afirmó haber competido y finalizado en el maratón de Berlín. Su historia quedó rápidamente desmontada, ya que no se registró su paso en la mayoría de los puestos de control, y sus tiempos eran totalmente imposibles, habiendo supuestamente tardado solo 21 minutos en recorrer 15 kilómetros.

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