Planeta 17/06/2018 - 12:00 a.m. domingo 17 de junio de 2018

Chagres sobrevive a cinco años con déficit de lluvias

En el último quinquenio, el caudal del río Chagres, que provee el agua para las operaciones del Canal de Panamá y para la supervivencia de 2 millones de personas, ha disminuido por cambios en el comportamiento de las precipitaciones

Del agua depende la funcionalidad del Canal de Panamá, la pieza estelar de toda la industria logística del país. / Archivo | La Estrella de Panamá
Archivo | La Estrella de Panamá

Del agua depende la funcionalidad del Canal de Panamá, la pieza estelar de toda la industria logística del país.

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Marlene Testa
mtesta@laestrella.com.pa

Las aguas del río Chagres son de suma importancia para el desarrollo económico del país y para la supervivencia de 2 millones de personas. Durante el último quinquenio su caudal está experimentando una reducción causada por un déficit de lluvias, una circunstancia asociado a fenómenos climáticos.

La historia de este río se remonta a varios siglos atrás, cuando para los conquistadores españoles era importante encontrar una vía de comunicación entre los dos océanos (Pacífico y Atlántico) que permitiera transportar mercancías.

En su cuarto viaje, Cristóbal Colón lo llamó ‘río de los lagartos', por los cocodrilos con que se encontró en este ecosistema hídrico. Pero se le llamó ‘río Chagre', que era el nombre del jefe indígena que controlaba la parte alta de la cuenca durante la conquista española. Por muchos años se le denominó así, hasta que alguien decidió agregarle la letra ‘s', cita la literatura.

Está localizado entre las provincias de Panamá y Colón. Es el único río del mundo que desemboca en dos océanos. Su cuenca está cubierta por espesos bosques tropicales, que acogen a más de 900 especies de plantas, de las cuales 143 son especies endémicas. Su fauna es notable, pues posee mamíferos (114), aves (396), reptiles (95) y anfibios (79), según datos recogidos en el Plan de Manejo del Parque Nacional Chagres.

Antes de la construcción del Canal de Panamá, en 1914, todos los ríos de la cuenca fluían hacia Chagres, que desembocaba en el Océano Atlántico. Pero el río tuvo que ser represado en dos ocasiones.

La primera ocasión ocurrió en 1914, cuando se construyó la represa de Gatún para crear el lago del mismo nombre que permitiría la navegación a través del Canal.

La segunda ocasión ocurrió en 1935, cuando entró en operación la presa de Madden y se crea el lago Alajuela. Esta presa permite aumentar el almacenamiento y la disponibilidad de agua para el Canal de Panamá y el abastecimiento para poblaciones de Panamá, Colón, La Chorrera y Arraiján, que suman cerca de 2 millones de personas.

Del Chagres se obtiene el 40% del agua necesaria para el funcionamiento del Canal, y el 80% del agua para uso doméstico de la población del país.

‘El río, con sus dos presas, constituye uno de los elementos físicos más importantes del Canal de Panamá y está íntimamente asociado al suministro de agua necesaria para su funcionamiento. Además, de que abastece de agua a la mitad de la población del país', explicó Cuevas.

Pero sus caudales están experimentando una reducción del 20%. ‘La disminución en los caudales de los ríos y aportes directos sobre los embalses responden a un déficit en el régimen de lluvias de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá en el periodo 2013-2017', explicó Johnny Cuevas, gerente interino de la División de Agua del Canal de Panamá.

A partir de mayo 2013 y abril 2014, explicó el experto, inicia un ciclo de déficit hídrico que lleva cinco años. El trienio 2013, 2014 y 2015 es el ‘más seco del registro' producto de la entrada tardía de la temporada lluviosa, el prematuro ingreso de la estación seca y las interrupciones largas de las precipitaciones.

Estos años estuvieron marcados por una reducción de las lluvias, vientos alisios de moderada intensidad y poco aporte de humedad durante la estación seca, que se extiende desde diciembre hasta el marzo. Este patrón no solo afectó la cuenca del río Chagres sino también toda la región, explicó el experto.

Los años hidrológicos que se extienden desde mayo del 2016 hasta abril del 2017, y de mayo del 2017 hasta abril del 2018 también reportaron déficit hídrico, según las estadísticas que maneja la vía interoceánica.

Los aportes estimados del último quinquenio hidrológico reportan una reducción del 19% con respecto al promedio histórico (149 m3/s versus 183 m3/s).

El futuro de los ecosistemas hídrico no es alentador, según las predicciones de J. Hunink, experto en desarrollo de estudios y herramientas que evalúan el impacto de cambios futuros y decisiones sobre los recursos hídricos.

El hidrólogo recalca que el aumento de las temperaturas incrementará las tasas de evaporación y deshielo de los glaciares y casquetes polares, modificando los patrones de precipitación y de humedad en la atmósfera. Así mismo provocará alteraciones en las descargas hídricas y en la cantidad de agua almacenada en los suelos.

Estas situaciones causarán una mayor recurrencia y severidad de eventos meteorológicos extremos (inundaciones y sequías), poniendo en riesgo la sostenibilidad de los ecosistemas productivos, la seguridad alimentaria y la provisión de servicios ecosistémicos asociados al agua.

La predicciones, según el hidrólogo citado por Cuevas, apuntan a una reducción en la descarga de los ríos y un aumento en los periodos de escasez de agua. Como consecuencia, la demanda de agua subterránea y la sobreexplotación de acuíferos aumentará, limitando su capacidad para hacer frente a situaciones climatológicas adversas, añade Cuevas.

Una de las recomendaciones del experto para reducir los impactos del cambio climático en el Chagres es conservar la cobertura boscosa, que representa un 50% de la existente en la cuenca canalera. La conservación de los bosques cobra importancia considerando la vulnerabilidad de esta zona a inundaciones y deslizamientos ante condiciones climatológicas extremas.

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