Planeta 05/08/2017 - 12:00 a.m. sábado 5 de agosto de 2017

Cambio de rumbo hacia un Planeta 2.0

Uno de los primeros síntomas de pérdida de rumbo en nuestro viaje colectivo fue el agujero de la capa de ozono. 

Ana Belén Sánchez

Ante un proyecto de largo alcance que involucra a gran número de equipos, la mejor manera de saber si vamos en la dirección correcta o hemos perdido el rumbo en algún momento es echar la vista atrás, ver el camino recorrido, comprobar si se han cumplido los objetivos planteados y chequear si será posible llegar a la meta acordada con los recursos disponibles, o por el contrario es necesario hacer algún ajuste que nos permita el éxito en nuestro empeño.

Si aplicamos esta idea como Humanidad que comparte el Planeta donde vivimos, deberemos comprobar si es necesario hacer algún cambio de ruta para lograr que todos vivamos mejor, sin dejar a nadie en el camino, utilizando los recursos disponibles de manera respetuosa con las próximas generaciones, que también deberán emprender su propio viaje.

Si echamos un vistazo a algunos datos sobre cómo estamos utilizando los recursos naturales a nivel global, veremos que nuestro nivel de consumo y nuestra forma de producción es realmente insostenible, bien por los residuos y emisiones creadas o por la cantidad de recursos no renovables extraídos.

Uno de los primeros síntomas de pérdida de rumbo en nuestro viaje colectivo fue el agujero de la capa de ozono. Ya en la década de los setenta la comunidad científica alertó de que el uso de CFCs (clorofluorocarbonos) estaba destruyendo esa capa de ozono que nos protege de la radiación ultravioleta. Varios años después se firmó el Protocolo de Montreal por el que se instaba a las empresas que fabricaban y utilizaban estas sustancias y a los gobiernos a sustituirlos.

Las emisiones se redujeron de manera radical, más de un 96% gracias al compromiso de empresas y gobiernos que colaboraron en la transición a otro modelo de producción. Lamentablemente, esta es más bien la excepción y no la norma. La mayor parte de los problemas ambientales no se están resolviendo de esta forma tan exitosa.

Por ejemplo, otros de los problemas de los que la comunidad ambientalista alertó hace ya medio siglo tiene que ver con la contaminación del aire. La producción industrial, el uso del petróleo en los coches, la producción de electricidad utilizando combustibles fósiles y el uso de fertilizantes químicos de manera indiscriminada estaban creando grandes problemas de contaminación de aire y agua en nuestras ciudades y en nuestros entornos rurales.

(*) COORDINADORA DEL ÁREA DE SOSTENIBILIDAD DE LA FUNDACIÓN ALTERNATIVAS. ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ EN EFEVERDE

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