Planeta 27/05/2018 - 12:00 a.m. domingo 27 de mayo de 2018

Algas que predicen el futuro de la vida en los océanos

Una investigación científica del Smithsonian Panamá intenta determinar el aumento de la acidez en los océanos a través del estudio de una alga poco conocida, pero que es esencial para la formación de los arrecifes

Usando un marco de PVC, una lámina de plástico y una cadena pesada, Maggie Johnson y su equipo montó una carpa para determinar los efectos de la acidez en los océanos. / Cedida I STRI
Cedida I STRI

Usando un marco de PVC, una lámina de plástico y una cadena pesada, Maggie Johnson y su equipo montó una carpa para determinar los efectos de la acidez en los océanos.

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Marlene Testa
mtesta@laestrella.com.pa

Bajo luces LED fluorescentes, en un laboratorio de la estación de investigación científica del Smithsonian en Bocas del Toro, se verifica la acidez del agua en tanques plásticos, que albergan pequeñas colonias de algas coralinas crustosas.

El agua en los tanques simula las condiciones oceánicas futuras para determinar si las algas coralinas, que son cruciales para la formación de arrecifes, se adaptarán a océanos cada vez más ácidos.

Estos organismos son un componente esencial de los sistemas de arrecifes tropicales. Las algas cuando colonizan un área proporcionan una superficie para que crezcan los corales. Y, además, envían señales químicas que instan a las larvas de coral a establecerse, lo que pone en marcha la construcción de un hábitat que proporciona viviendas para aproximadamente el 25% de las especies marinas del mundo, señala una publicación del portal digital del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI, por sus siglas en inglés).

Es cierto que se ha trabajado mucho en los efectos de la acidificación sobre los corales. Sin embargo, el destino de un organismo como éste, que es menos conocido, puede ser crucial para el futuro de los arrecifes tropicales.

‘(Las algas) pegan el arrecife juntos. Desempeñan un papel ecológico importante, pero no sabemos mucho sobre cómo responden a los cambios en el medio ambiente', dice Maggie Johnson, un becario postdoctoral de la red Smithsonian MarineGEO, sobre los organismos marinos que estudia.

Los experimentos del científico simulan cómo será la acidificación de los océanos en 2100 si las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles continúan en el escenario habitual. La acidez del océano se habrá duplicado desde la Revolución Industrial, o por lo menos así considera Johnson que ocurrirá.

Al absorber los océanos dióxido de carbono procedente de la actividad humana las aguas se vuelven más ácidas con el consiguiente riesgo de que esto ocasione graves daños a la vida marina.

El aumento de la acidez dificulta la capacidad de animales como corales y crustáceos para formar los esqueletos duros que son esenciales para su existencia.

Los cambios que en el pasado se dieron en el clima arrojaron como resultado mares más cálidos que albergan arrecifes de corales saludables.

Pero, la quema de combustibles fósiles podría cambiar este escenario. El nivel actual de acidez no tiene registro geológico desde hace unos 300 millones de años.

‘El problema no es tanto la acidificación de los océanos, sino la velocidad a la que está sucediendo', dice Johnson.

‘Podemos encontrar diferentes poblaciones de coralinas que son más resistentes, pero el cambio está sucediendo tan rápido que muchos no podrán adaptarse", añade el científico.

LA INVESTIGACIÓN

Jonhson realizó la primera fase de su investigación en la estación científica del Smithsonian en Bocas Del Toro, en la costa caribeña de Panamá, donde combinó experimentos de laboratorio con más de 100 horas de trabajo de campo bajo el agua.

Con un sistema de muestreo de agua de alta tecnología y un poco de ingenio DIY, que involucra tuberías de PVC, láminas de plástico transparente, cadenas pesadas y bloques de cemento, Johnson y su equipo midieron las tasas de crecimiento de los corales en recintos herméticos tipo carpa.

Desplegaron placas de PVC alrededor de las lagunas de Bocas de Toro, que recuperarán posteriormente para estudiar la vida diversa del arrecife que creció en las superficies artificiales.

También estableció áreas de estudio permanentes de 50 metros, donde fotografió los mismos puntos en diferentes ocasiones y documentó un significativo evento de decoloración de los corales en 2017.

‘Hemos visto algunos cambios bastante increíbles en algunos de los arrecifes de Bocas en el corto tiempo que he estado aquí', dice Johnson.

El siguiente paso será regresar a esas parcelas seis meses después y ver cómo les fue a los corales después de ese evento de blanqueamiento. ¿Murieron? ¿Sobrevivieron? ¿Y qué pasó con esa parte del arrecife?

‘Hemos visto algunos cambios bastante increíbles en algunos de los arrecifes de Bocas en el corto tiempo que he estado aquí", dice Johnson. El siguiente paso será regresar a esas parcelas seis meses después y ver cómo les fue a los corales después de ese evento de blanqueamiento'

MAGGIE JOHNSON,

BECARIO POSTDOCTORAL DE LA RED SMITHSONIAN


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