Familia 29/03/2017 - 12:05 a.m. miércoles 29 de marzo de 2017

‘Los terribles dos años' de los niños

Especialistas brindan consejos para lidiar con los cambios de conducta propios de esta etapa del desarrollo humano

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Keila E. Rojas L.
krojas@laestrella.com.pa

Sin importar lo angelical y tierno que pueden ser los niños, ‘los dos años resultan desconcertantes para muchos padres, pues vienen acompañados de ‘travesuras' y nuevas actitudes propias de la edad', señala Miroslava E. Rivera S., psicóloga infantil.

‘Algunos madres catalogan esta etapa como ‘los terribles dos años' afirman Rivera. A la vez que explica que esta edad ‘no es más que el momento en que ellos dejan de ser bebés y pasan a ser niños, por lo cual hay una serie de cambios en su conducta, propios del crecimiento'.

APRENDIZAJE A LOS DOS AÑOS

Según el informe ‘Cuidado y Desarrollo de la Primera Infancia', de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ‘cuando los niños llegan a tener dos años de edad, sus cerebros contienen tantas sinapsis y consumen tanta energía como el cerebro de un adulto medio'

‘En los cruciales primeros años de vida, cuando la experiencia moldea el cerebro, se sientan los cimientos del aprendizaje. La capacidad de aprender de una persona y su actitud hacia el aprendizaje se originan en sus primeros años', apunta el informe.

En este sentido, la psicóloga infantil indica que es ‘la etapa de explosión de conocimientos. En otras palabras aprenden con facilidad, ponen en práctica lo aprendido; pero sobre todo surge ese afán por ser ellos mismos'.

Pasar de bebé a niño, no debe ser fácil. Si en la vida adulta los cambios traen inquietudes, la situación no debe ser diferente cuando un niño de dos años descubre que puede hablar, saltar correr y hasta llevarle la contraria a los adultos.

‘A partir de los dos años los niños desarrollan su lenguaje, tratan de encontrar su independencia y ya conocen sus habilidades un poco más', indica Rivera tras aconsejar ‘paciencia y tolerancia' frente a los cambios.

‘Se debe conversar con ellos, hablarles, explicarles las cosas, mirarlos a los ojos mientras se les da indicaciones, pues ellos ya comprenden y hablan más', dice Rivera.

DESAFÍO E INDEPENDENCIA

‘Una de las características de los niños entre dos y tres años es la etapa del no, de la negación y obstinación. Y retan a sus padres', afirma Carla Valdés, psicóloga clínica. Agrega que gran parte de esto se debe a que están en busca de independencia. ‘Ellos descubrieron que pueden vestirse solos, ir al baño y hacer otras actividades solos', dice.

Por su parte, Rivera señala que ‘el sentido de independencia es muchas veces el responsable de las travesuras'. Sin embargo ‘los padres deben poder ayudarles a forjar esa independencia y a la vez corregir las malas acciones', afirma Rivera.

‘Si tu hijo quiere vestirse o ir al baño solo, pero cada vez que lo intenta, riega papel, productos, se moja, en fin, lo ideal es dejarlo hacer la actividad solo, pero bajo tu supervisión, así contribuyes a forjar su independencia pero corriges las malas acciones', detalla la psicóloga infantil. Añade que frente al no, ‘hay que negociar recordando siempre quién es el adulto'.

CON DERECHO A ENOJARSE

Si no obtienen lo que quieren se enojarán. ‘Tienen derecho a enojarse y este debe ser respetado, pero no se debe permitir ir más allá', dice Rivera. Como ejemplo, agrega la psicóloga, ‘si no le diste permiso para jugar con agua puede enojarse y hasta llorar si desea, pero no se le debe permitir tirar puertas porque está enojado'.

Las especialistas coinciden en que a pesar que cada niño se desarrolla diferente, regularmente presentarán estos y otros cambios de conducta a los dos años, frente a la situación lo ‘más importante' es tener ‘paciencia, tolerancia e informarse sobre el tema'.

Pero esta etapa, al igual que las demás, del crecimiento y desarrollo de una persona también trae gratos momentos.

‘Aprenden a decir no, pero también aprenden a decir te amo', afirma Rivera. Agrega que es cuando ‘empiezan a comunicarse más con sus padres. ‘Hablan bastante y quieren mantener conversaciones. También demuestran su afecto abrazando y acariciando a sus seres queridos'.

También, indica Valdés, ‘es la mejor etapa para guiarlos en actividades artísticas, su pasión por conocer más les permite a padres e hijos vivir muchas aventuras juntas'.

‘A partir de los dos años los niños desarrollan su lenguaje, tratan de encontrar su independencia y ya conocen sus habilidades un poco más'

MIROSLAVA RIVERA

PSICÓLOGA INFANTIL

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