Familia 04/10/2017 - 12:00 a.m. miércoles 4 de octubre de 2017

El límite de la intimidad de los adolescentes

Los hijos tienen derecho a la privacidad, pero existen casos en la que los padres deben intervenir. Profesionales abordan el tema

La privacidad va de la mano de la relación de confianza que se haya desarrollado con los padres.

La privacidad va de la mano de la relación de confianza que se haya desarrollado con los padres.

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Keila E. Rojas L.
krojas@laestrella.com.pa

Los hijos adolescentes tienen derecho a la privacidad y los padres deben ser muy cuidados de respetarla; pero ¿hasta dónde llega el límite de la privacidad?, ¿Cuándo debe o puede un padre entrar al dormitorio de su hijo o ver correos electrónicos, celular, tabletas, cuadernos, libros o escuchar llamadas sin consentimiento de su hijo o previo aviso?

‘Empecemos por detallar que la relación de un padre con sus hijos empieza desde el día uno que este nace. Cuando (los hijos) llegan a la adolescencia, debe existir un relación basada en la confianza de padre a hijo y viceversa', explica Sofía Ballestero, socióloga y psicóloga.

Agrega que alcanzar confianza mutua no es tarea sencilla, pero poco a poco se logra. ‘Es algo clave en el desarrollo y madurez del adolescente , como también en la sana convivencia familiar'.

Ahora bien, dice Ballestero, ‘para que haya confianza es imprescindible el respeto por la privacidad y la intimidad, que no es más que ese espacio de los actos propios'.

En el aspecto legal, la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) , tratado internacional de las Naciones Unidas, firmado en 1989, a través del cual se enfatiza que los niños tienen los mismos derechos que los adultos, señala en el artículo 16 ‘Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación. El niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques'.

Ahora bien, indica Ballestero, ‘más que vulnerar la intimidad de un hijo, ante los peligros de la actual sociedad el deber de los padres o cuidadores es protegerlos. Dependiendo del grado de madurez lo harán a través de normas y pautas, su cumplimento debe ser supervisado'.

Dicho en otras palabras, ‘es un hecho que un adolescente no debe tener acceso a contenidos pornográfico, pero tiene ordenador y otros dispositivos electrónicos, nunca estará de más que juntos y esporádicamente revisaran los contenidos que frecuenta el joven y platicar sobre estos', dice Sacha Mejía, psicóloga.

Añade que ‘de no tener la aprobación del menor para acceder al contenido, es cuando más debe conocer qué está viendo su hijo, claro está de la mejor forma posible'.

Las profesionales coinciden que en el caso de surgir preocupación porque el hijo tiene algún problema y la manera de conocer si esto es así es invadiendo su intimidad, ‘sin dude debe hacerse'.

‘Yo diría que la intimidad de los hijos debe ser supervisada', anota Mejía. Es decir, agrega la psicóloga, ‘los padres deben saber quienes son los amigos, dónde están, con quién están, aunque esto no signifique que ellos (los hijos) deben compartir todos los detalles'.

Aunque pareciera un tema complejo, ‘si se empieza a entretejer confianza e intimidad desde temprano los resultados son mucho mejores', afirma Ballestero.

‘En cualquier caso de peligro físico o emocional, los padres no deben dudar en hacer lo necesario para resguardar a los menores, aunque esto involucre invadir la intimidad. Siempre de la mejor manera y si es posible y necesario con ayuda profesional', puntualiza Ballestero.

‘Los padres deben saber quienes son los amigos, dónde están, con quién están, aunque esto no signifique que ellos (los hijos) deben compartir todos los detalles'

SACHA MEJÍA,

PSICÓLOGA

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