Familia 10/12/2016 - 12:00 a.m. sábado 10 de diciembre de 2016

Familia unida por una meta en común

Que dentro de las resoluciones para el año nuevo, se contemple una que pueda realizarse en mejor equipo, la familia

Para establecer el objetivo del año nuevo, todos debes estar de acuerdo.

Para establecer el objetivo del año nuevo, todos debes estar de acuerdo.

María del Pilar Méndez
mmendez@laestrella.com.pa

En esta época en la que muchas personas se preparan para establecerse metas para el año nuevo, también es propicio que las familias como grupo se establezcan una resolución en común.

‘Hay un proverbio africano que dice ‘Si quieres ir rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina acompañado', recuerda la psicóloga Ana Elisa Villalaz para reforzar la idea de que el trabajo en equipo hace una diferencia importante en el proceso de aprendizaje de las personas.

La familia, vista como un equipo, puede plantearse una meta compartida para el año venidero y que cada uno de sus miembros se comprometa a trabajar para conseguirla.

QUÉ QUEREMOS

Es importante que para establecer la gran meta, haya una reunión en la que todos puedan opinar y determinar lo que quieren lograr.

‘Cuando se establezcan el o los propósitos, se deben considerar todas las necesidades de quienes están en el grupo y no de una persona', explica Villalaz.

Con ella coincide la psicóloga Sonia Short, quien resalta que los propósitos impuestos no logran prosperar.

Villalaz añade que al estar involucrados como grupo, todos tendrán el deseo de alcanzar la meta.

Short también indica que el objetivo debe ser concreto y en el que todos se van a enfocar y que cada uno tenga una pequeña misión que pueda ser medible.

‘Si la familia quiere comer más saludable, ¿en qué va contribuir papá? Bueno, él se compromete a tomarse dos sodas menos a la semana. Mamá comprará un paquete menos de galletas, el hijo o hija comerá menos chucherías', pone como ejemplo Short.

Las especialistas coinciden en que los objetivos deben ser contabilizables, pero que no sean estresantes porque de lo contrario habrá frustración.

Se recomienda que las misiones pueden empezar siendo por periodos cortos de tiempo, uno o dos semana y poco a poco irlos prolongando en el tiempo.

CÓMO LO HACEMOS

Se puede hacer un contrato familiar que se ponga en un lugar en donde toda la familia lo pueda ver y repasar, así como dejar mensajes de motivación por toda la casa.

Cada cierto tiempo, coinciden las psicólogas, conviene hacer una reunión para evaluar el seguimiento de los objetivos. Puede ser una reunión divertida o en medio de una cena.

Es importante que en este encuentro cada uno exprese cómo ha sido la experiencia, si le ha costado mucho.

En caso de que alguno no haya cumplido su meta, hay que ahorrarse los señalamientos y ofrecer su ayuda para que lo pueda lograr después. La idea es que todo este ejercicio ayude a mejorar la comunicación en el hogar y que todos sientan que su voz es escuchada.

Sirve establecer un sistema de premios para los que vayan logrando sus metas. Las psicólogas coinciden en que no se trata de comprar juguetes o comida chatarra, sino de pasara tiempo juntos, por ejemplo una salida al cine, al parque o a la playa.

Los premios ayudan a que los niños no se aburran en el cumplimiento de las metas, señala Villalaz, y es bueno que se establezcan si se reciben cada cierto tiempo.

Al final, si no resulta, no se frustren, dice Short. Habrá que replantearse la meta, pero lo importante es que se sigan apoyando los unos a los otros.

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