Ciencia 29/10/2014 - 12:00 a.m. miércoles 29 de octubre de 2014

Ordeñando las nubes

El dirigible es capaz de extraer y condensar el vapor de las nubes, situadas a 2 kilómetros de altura, para conseguir agua y electricidad

Ordeñando las nubes

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Daniela Galilea
ego@laestrella.com.pa

¿Es posible obtener agua pura y energía eléctrica directamente de las nubes, sin contaminar el medioambiente y de una forma rentable y ecológicamente sostenible?.

El ingeniero ruso Andrew Kazantsev y su equipo están a punto de conseguirlo por medio de un innovador sistema: un aerostato del que cuelga un malla condensadora de grandes dimensiones, la cual absorbe el vapor, lo condensa y lo transforma en gotas de agua, que se precipitan a tierra a través de un conducto.

El tercer componente de esta tecnología denominada AirHES (abreviatura de ’air hydroelectric station’, o central hidroeléctrica aérea) es un turbogenerador situado en el suelo, del que puede obtenerse agua fresca y limpia, o bien corriente eléctrica, ambas ‘verdes’ como las llama Kazantsev, aunque lo correcto quizá sería ‘blancas’, debido a su fuente original.

Para Kazantsev, "la tecnología ‘cloud power’ (poder de las nubes), consistente en recoger el vapor y canalizarlo a tierra en forma de agua o para transformarlo en energía, podría ser la solución para la hipotética crisis mundial del agua que algunos expertos vaticinan que podría producirse hacia el 2050, si se sigue consumiendo este preciado líquido al ritmo actual, y cuando la demanda de este recurso natural llegue a superar su disponibilidad", según explica.

‘Este sistema también podría ayudar a solucionar los retos ambientales y económicos, que enfrenta nuestro planeta debido al uso masivo y la dependencia para producir electricidad, de combustibles fósiles como el carbón, que podrían acabarse en dos siglos, y también surgidos de la inestabilidad climática, la contaminación del aire y el uso de la energía nuclear, que genera desechos radiactivos y riesgo de accidentes’, agrega a Efe Kazantsev.

‘AirHES es un globo meteorológico, como los que existen en la actualidad y que pueden subir a miles de metros de altura en el cielo, pero nosotros los dejamos a la altura de las nubes, donde utilizamos una gran "colector", que cuelga del aerostato, y captura la humedad de las nubes que lo atraviesan. El agua recogida se envía a tierra por medio de unos conductos y la presión que acumula al descender sirve para generar energía eléctrica mediante un turbogenerador’, explican desde la compañía.

El componente principal de este sistema es el ‘colector de nubes’: una malla que cuelga verticalmente en el aire y que atrapa la humedad en sus fibras.

El agua capturada corre hacia abajo debido al recubrimiento especial en la malla, y llega –mediante canales y embudos- a un reservorio situado en la parte inferior del colector para, desde allí, bajar al suelo terrestre, señalan los inventores del sistema.

Según Kazantsev y su equipo, el mecanismo de elevación de los colectores AirHES es el aerostato o ‘Blimp’, básicamente un gran globo aerostático convencional para vigilar las condiciones meteorológicas y las temperaturas entre los 18.000 y los 36.000 metros de altura en la estratosfera, aunque -como explica Kazantsev- ‘solo necesitamos elevarlo a unos 2.100 metros hasta a las nubes de nivel medio de la troposfera’.

AGUA PURA DESDE EL CIELO

Por su parte, el turbogenerador se encarga de obtener agua potable limpia y pura proveniente del dispositivo aéreo, y se está probando un prototipo capaz de recolectar alrededor de cuatro litros de agua por hora por cada metro cuadrado de malla, de las nubes que lo atraviesan a la altitud mencionada.

‘Nuestro objetivo es utilizar la altura del aerostato a nuestro favor. La presión del agua acumulada a dos mil metros es mucho mayor que la alcanzada en las pruebas actuales y es enorme comparada con la de un depósito de agua elevado convencional. Es capaz de suministrar suficiente energía a un generador hidroeléctrico como para producir electricidad y la aprovecharemos con ese fin’, según este ingeniero ruso.

Según los desarrolladores de AirHES "este sistema, a pleno rendimiento y expandido por todo el mundo, sería capaz, sería capaz de abastecer varias veces las actuales necesidades energéticas de la humanidad y de generar más electricidad que todas las centrales eléctricas que funcionan en la actualidad".

Para Kazantsev, ‘este dispositivo puede convertirse en una fuente casi eterna e ilimitada de electricidad y de agua limpia para beber y para el riego, en cualquier parte del mundo, donde haya nubes y un mínimo espacio de suelo, y podría utilizarse sobre cualquier superficie, incluyendo las extensas áreas de desiertos, mares y océanos’.

‘Asimismo, el AirHES dispone de una gran movilidad, lo que le permitiría desplegarse rápidamente, si fuera necesario, o incluso utilizarse en el transporte, por ejemplo, para el avituallamiento de la electricidad y agua potable de los buques oceánicos’, añade el científico.

Dirigibles y el medio ambiente

Los creadores del sistema AirHES (http://airhes.com) aseguran haber desarrollado una fuente de energía renovable, limpia, barata y ecológicamente eficiente, capaz de abastecer de electricidad y de agua potable, no solo a las áreas empobrecidas, sino que podría expandirse y beneficiar a todo el mundo.

Consultado por Efe, sobre qué tipo de efectos climáticos podría producir la manipulación artificial de las nubes por medio de esta tecnología, Andrew Kazantsev señala: ‘una sola unidad de AirHES produce unos efectos mínimos en el tiempo meteorológico, ya que prácticamente equivale a producir una lluvia artificial mediante el uso de la manguera’.

‘Por otra parte, el agua recolectada proporcionará energía, se utilizará para beber y para el riego, y luego se convertirá, de nuevo, en vapor para restaurar una nueva nube’, añade.

Según Kazantsev, el efecto global de este sistema también sería mínimo porque para satisfacer todas las necesidades de la humanidad solo se necesitaría utilizar una parte muy ínfima, del orden de las centésimas, de las gotas de agua de las nubes destinadas a convertirse en lluvia de forma natural.

‘Este sistema incluso podría tener efectos positivos en el medioambiente, ya que si se despliegan con inteligencia cientos de AirHES móviles, se podría controlar el clima local, gestionar el riego y crear zonas de confort, incluso en el desierto, y ayudar a prevenir la sequía.

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