Tecnología 06/11/2018 - 12:00 a.m. martes 6 de noviembre de 2018

Robótica social: el impacto de la inteligencia artificial

Un robot social puede interactuar y comunicarse con las personas de forma sencilla y agradable siguiendo comportamientos y patrones según la necesidad de la persona

Son máquinas pensadas para ayudar a niños con problemas de salud y a ancianos con necesidades asistenciales. / Shutterstock
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Son máquinas pensadas para ayudar a niños con problemas de salud y a ancianos con necesidades asistenciales.

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Yelina Pérez S.
yperez@laestrella.com.pa

La robótica está entrando en una nueva era. Cada vez se están diseñando más máquinas destinadas a ayudar a las personas con necesidades especiales y a incrementar su autonomía, este es el caso de la robótica social, así lo asegura el director de ingeniería de la Universidad Tufts en Somerville, Estados Unidos, Daniel Hannon, quien estuvo recientemente en Panamá para la Olimpiada de Robótica Cable Onda 2018.

Para Hannon, uno de los valores de la robótica social es que un robot de estos puede interactuar y comunicarse con las personas (de forma sencilla y agradable) siguiendo comportamientos, patrones y normas según la necesidad de la persona. ‘Es decir, si es un robot hecho para una persona anciana con pérdida de memoria ( alzhéimer), éste lo ayuda a recordar lo que olvidó, sobre todo le indica las medicinas que debe tomar y la hora en que debe hacerlo. Estos robots están hechos para que sean amigables con la persona porque están dotados de paciencia y no se frustran', subraya Hannon.

El científico asegura que el impacto que han tenido estas herramientas ha sido positivo y las personas han aceptado que son de gran beneficio en las sociedades. ‘Está bien claro que en la era en la que vivimos, el grado de adaptación al cambio se ha acelerado y debemos ser capaces de asimilar, gestionar y aceptar que las innovaciones de este tipo cada día aumentarán', resalta Hannon.

‘Lo bueno es que con la alta tecnología los robots sociales tienen la facilidad de cambiar y adaptarse según la necesidad de la persona',

DANIEL HANNON

CIENTÍFICO ESTADOUNIDENSE

Además de tener apariencia humanoide, se requiere de un robot, ‘que disponga de habilidades que se ubican dentro del dominio de la llamada inteligencia artificial', indica Oussama Khatib, director del programa de Robótica de la Universidad de Stanford y presidente de la Fundación Internacional de Investigaciones en Robótica (IFRR, por sus siglas en ingles). ‘El problema es que intentamos aplicar la tecnología sin una transición suficiente para tratar su impacto social. Hay que asegurarse que la tecnología se ponga en práctica de forma que no haga daño a las personas', dice.

Además, señala que empresas tecnológicas importantes como Sony, Honda o NEC lideran la innovación en el campo de la robótica personal. ‘En Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud están financiando el desarrollo de robots pensados para cubrir las necesidades de las personas con discapacidad', añade Khatib.

PROCESO DE ADAPTACIÓN

Según Hannon el principal problema para un robot de este tipo es adaptarlo al ambiente porque muchas veces no distinguen espacios y tiempo. Por eso hay que actualizarlos cada cierto tiempo para poder seguir controlándolos. ‘Lo bueno es que con la alta tecnología de éstos elementos, existe la facilidad de cambiar y adaptarse', detalla el científico.

Otro beneficio del robot es que estudia a la persona. ‘Posee una cámara y un micrófono y de esta forma puede analizar y monitorear la situación del niño o del adulto mayor y crea una relación para que se pueda establecer esa comunicación y así poder ayudar', manifiesta Hannon, quien además, explica que la tecnología está cambiando e incursionando de manera lenta pero positivamente en la vida de la persona, gracias a la inteligencia artificial.

EFECTO EN LA VIDA DE LAS PERSONAS

Una de las aplicaciones fundamentales de los robots sociales es la asistencia a niños, ancianos y a personas con discapacidad o con movilidad reducida. ‘Lo que buscamos es que las personas tengan el apoyo de la tecnología. Usar la inteligencia artificial como complemento al componente humano, no como sustituto, pero sí aprovechando sus enormes ventajas', aclara Hannon, quien en este sentido destaca la capacidad de computación de datos masivos y su procesamiento. ‘Lo fundamental de conectar a las personas con el robot es que éste lo reconoce de forma inmediata y la conexión entre ambos es directa', afirma.

Un claro ejemplo es Pharos, un reciente robot social creado por un grupo de investigadores de Portugal y España, cuyo objetivo es facilitar un envejecimiento activo y combatir la soledad en las personas mayores. ‘El robot es capaz de organizar ejercicios personalizados para cada usuario, les hace compañía y advierte sobre problemas eventuales de salud', según Ângelo Costa, uno de sus creadores.

De este modo los expertos en robótica social, coinciden en que en un futuro próximo, todos tendremos uno de estos compañeros en casa.

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