Tecnología 19/07/2018 - 12:00 a.m. jueves 19 de julio de 2018

El ‘like' narciso que somete a la autoestima

Un estudio revela que la sensación que genera un ‘me gusta' en las redes es similar cuando se gana dinero o se come chocolate

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Ivette Leonardi
ivette.leonardi@laestrella.com.pa

Marta sale de su casa, todos los días, rumbo a su trabajo a las 7:30 a.m. Antes de esto, cocina su desayuno, se acicala con delicadeza (pareciera que fuese a un concurso de belleza) se mira al espejo, empuña su celular, aspira un poco las mejillas, inclina el mentón hacia abajo y separa los labios (esa postura Fish gape que bautizaron los influenciadores) y ¡flash!, captura su mejor estampa. Tras ello, publica su fotografía en su Instagram. Espera con ansiedad superar los ‘me gusta' de su última publicación. ‘Me encanta sentirme hermosa ante el mundo. Es verdad que a todos nos gusta gustar', sonríe. Día tras día, esta chica de 27 años asume la misma actitud porque afirma que ‘el universo de Internet nos da la posibilidad de simpatizar en una audiencia ilimitada'. ¿Y es que acaso nos acostumbramos a ventilar la intimidad y a buscar aprobación para aumentar la autoestima?

Una investigación de la Universidad de California revela que existen determinados circuitos neuronales, sobre todo en los adolescentes, que se activan al ver ‘me gusta' en sus redes sociales.

La investigadora Lauren Sherma, del Ahmanson-Lovelace, colaboradora de esta casa de estudio, explica, en la página oficial de esta institución, que los resultados obtenidos destacan que frente a un ‘me gusta' de Facebook o Instagram se activan las mismas regiones cerebrales que cuando ganamos dinero o comemos algo que produce placer, como el chocolate. Por otro lado, evidenciaron además, que un número reducido de likes podría ser negativo a nivel psicológico y causar frustración.

En tal contexto, Albany Sánchez, marketing manager de una reconocida marca de la ciudad, afirma que ‘un mal manejo de las redes solo alimenta el ocio'. La especialista en redes y difusión de contenido reconoce ser víctima del ego que generan los recurrentes likes en sus publicaciones, sensación que pretende minimizar. ‘En mi cuenta personal, busco ese equilibrio que a veces nos cuesta tener para no ventilar el día a día y seguir manteniendo, en privado, mi vida', remarca.

‘Como usuario y especialista en social media , debo estar conectada a las redes la mayor parte del día y veo cómo la vida privada de muchas personas deja de serlo por un mal manejo', denuncia.

Sánchez, al igual que Marta no imagina un mundo sin redes sociales porque afirma que ahora son parte ya de la vida del individuo. ‘Tuvimos un mundo sin redes, sin likes ni followers. Recuerdo que era maravilloso. Ahora, no lo imagino sin ellas, sobre todo porque cada día son más las actualizaciones que te enganchan a que tu vida sea parte de un mundo social media ', acota Sánchez.

‘Cuando recibimos un ‘feedback' positivo se activan los circuitos cerebrales del refuerzo, lo que provoca que queramos más. Es una droga',

LOLA MORÓN

PSICÓLOGA

A juicio de Lola Morón, psicóloga y especialista en adicción a las redes, estos tiempos de selfies y redes sociales, al magnificarse, pueden convertirse en una obsesión. Explica, en una de sus columnas del diario El País , que ‘la necesidad de recibir estímulos positivos engancha. Y muchos se ven obligados a repetir la misma conducta una y otra vez' Además de ello, puntualiza Morón que estas conductas, someten al usuario a ‘una dictadura de la observación y lo impulsan a evitar cometer errores que puedan trascender'. Puntualiza, también, que ‘lo que antes se limitaba a un instante y a un grupo reducido de personas, tiene ahora una audiencia potencial permanente e ilimitada'. ‘Cuando recibimos un feedback positivo se activan los circuitos cerebrales del refuerzo, lo que provoca que queramos más. Es una droga. Es decir, una sobredosis para alimentar tu autoestima', subraya con letras mayúsculas en su pieza.

En este mismo escenario, la reconocida artista plástica Olga Sinclair aprueba esta premisa y agrega que los jóvenes de hoy experimentan lo que ella llama una ‘modernidad líquida'. ‘Vivimos de un like de un Instagram, de un Facebook. Es una modernidad extraña donde todo el mundo publica todo', cuenta.

Y describe cómo es su vida, siendo ella una figura pública, en la era digital. ‘Tiendo a la intimidad del bloqueo. A no querer compartir mis intimidades porque siento que están puestas con una lupa y pueden ser juzgadas por cualquier persona. Esto es una decisión muy personal que cada ser humano tiene que tomar en algún momento de la vida', relata. Además, hace un llamado a los jóvenes: ‘A la hora en que los muchachos quieran buscar una oportunidad laboral, el empleador revisará todo lo que está puesto en sus redes sociales. Así que háganlo con prudencia. Eso dice mucho de ti', sugiere.

Marta se compromete, al final de la conversación, a ‘ser menos recurrente en las redes'. Albany promete mantener el equilibrio. Y Olga alega que ‘publicar tu vida y vivir de un like es perder la verdadera esencia del ser humano'.

 

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