Teatro 14/05/2019 - 12:00 a.m. martes 14 de mayo de 2019

‘Una espina en el zapato': sobreviviendo a los recuerdos

El texto de la obra del argentino Nazareno Molina aborda el impacto del deterioro de la salud mental en las dinámicas familiares. Se presenta hasta el 30 de mayo en el Teatro en Círculo

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Javier Stanziola
cuentosypoesias@laestrella.com.pa

‘Una espina en el zapato', en el Teatro en Círculo hasta el 30 de mayo, es la producción teatral panameña mejor curada que he visto este año.

La propuesta de la directora Hannia Woodman se alimenta de un concepto integral de luces, escenografía, sonido y maquillaje que fluye casi sin tropiezos para ayudarnos a navegar una incómoda cena de Noche Buena y su desgarrador final.

Con un disparejo elenco de actores, la obra luce sus mejores momentos con las arriesgadas interpretaciones de Cloty Luna (en el papel de Nicolasa) y Nilena Zisópulos (como Modesta).

El texto de la obra del argentino Nazareno Molina aborda el impacto del deterioro de la salud mental en las dinámicas familiares. Modesta padece de Alzheimer, lo que la hunde en prolongados silencios que terminan en una metralleta de recuerdos y revelaciones, cómicos la mayoría de las veces, y desgarradores cuando menos lo esperamos.

En una cena de Noche Buena que organiza su enfermera y sirvienta (Nicolasa), pronto descubrimos que Modesta no es el único miembro de la familia que atraviesa un deterioro de su salud mental. La obra nos hace ver lo incómodo que nos podemos sentir junto a familiares y amigos que sufren de estas condiciones.

En el caso de Modesta, sus hermanos le pasan por el lado sin verla ni saludarla y lo único que les importa es saber si ella aún recuerda sus nombres.

Cuando descubrimos los efectos del trauma psicológico de otro de los miembros de la familia, el consenso es dejarla en el piso donde se acaba de desmayar porque ‘eso se le va a pasar', y ‘es que ella es así'. Para Nazareno Molina, preferimos mentirnos a nosotros mismos que tomarnos en serio la salud mental de nuestros seres queridos.

Complementando este complejo texto, están los pequeños pero inmensamente significativos detalles técnicos de la obra.

En la primera escena, vemos entrar a Modesta con un maquillaje que nos revela en detalle el dolor y la confusión en la que ella ha vivido por tantos años.

Cambios de luces ligeros pero puntuados ayudan a crear el ambiente ambiguamente surreal de la obra. El colorido y brillante vestuario de los tres hermanos de Modesta (en rojo, blanco y azul) no solo se muestran como elementos llamativos o de adorno, pero también ayudan a acentuar la riqueza y profundidad del texto.

Algunas transiciones estuvieron marcadas por un juego de sonido de comedia barata de televisión, que me parecieron altamente irritantes y agradables a la vez, como la misma dinámica de la familia de Modesta.

El elenco está conformado por una combinación de actores de larga trayectoria —como Ricardo Martino, Larissa Morales, Enrique Pareja y Gloryana Reyes— y nuevos talentos como Masof Sayavedra y Valeria Luna.

Algunas de las escenas que incluyen a todos estos personajes a la vez pudiesen haberse limado un poco más para dejar una idea o imagen más clara de lo que ocurre entre ellos. Son las escenas íntimas entre Modesta y Nicolasa las que nos regalan los mejores momentos de la obra.

Nilena Zisópulos nos revela todos los matices de su Modesta poco a poco, con mucha paciencia, elegancia y control. Cloty Luna enfrenta el reto de interpretar un rol que en la versión original de la obra pudiese sentirse como el de un payaso útil. Por fortuna, Cloty Luna le añade a su Nicolasa decenas de capas de emociones e historias, gestos absurdos pero emotivos, y un acento extrañamente agradable pero irritante a la vez.

La dinámica entre estos dos personajes parece ser la propuesta de estas dos actrices, no es el cliché de la abnegada sirvienta que lo da todo por su patrona. Nicolasa trabaja para Modesta por dinero, y eso es lo que marca y define esta relación. Pero al momento de compartir secretos oxidados, sirvienta y patrona son la misma cosa: dos seres humanos sobreviviendo a sus propios recuerdos.

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