Familia 18/09/2018 - 12:01 a.m. martes 18 de septiembre de 2018

Trata de personas, ‘la esclavitud del siglo XXI'

Con la finalidad de generar conciencia en la población sobre la importancia de denunciar la trata de personas, septiembre ha sido bautizado como el mes contra este delito

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Keila E. Rojas L.
krojas@laestrella.com.pa

Se armó de valor e hizo el máximo esfuerzo para no llorar. Después de ocho meses de ‘vivir en un calvario', Carolina le dijo a su empleador: ‘Lo que hace es ilegal, y si no me regresa mis documentos y me paga, llamaré a las autoridades'.

‘Lo que me dio fuerza y valor para enfrentarme a mis jefes fue el hecho de tener seis meses sin saber nada de mis hijas, de mi madre ni de ningún familiar. No podía mandarle dinero a mi madre e hijas, pues ellos no me pagaban y además no me dejaban salir sola', recuerda Carolina, una joven venezolana de 29 años de edad.

‘La trata de personas está en aumento, y no es solo la explotación sexual. Hay gran aumento de tráfico de personas y redes internacionales dedicadas a la explotación laboral',

LOLA BARCALA

ABOGADA

Corría el año 2015. Carolina vivía en el municipio Libertador, Caracas, Venezuela, junto a su madre y sus hijas de cinco y tres años. ‘Debido a la situación que vive mi país, la empresa donde trabajaba cerró, perdí mi empleo; busqué otros, pero nada. Mi madre no puede trabajar y mis familiares más cercanos con esfuerzo solo obtenían lo justo para ellos', apunta Carolina.

‘Recuerdo claramente, —prosigue la joven— que en marzo de ese año, mi primo, que ya estaba acá (Panamá) me llamó para decirme que si quería venir a trabajar. Una pareja necesitaba a alguien que le cuidara a su hija y que se encargara de los oficios. Ellos me pagarían el viaje y viviría en su casa, por lo que no me tenía que preocupar por eso. Dejé algo de dinero y me vine'.

‘Al llegar al lugar de trabajo, me pidieron mi pasaporte, según ellos, para que no lo perdiera. Los dos primeros meses me pagaron, después cambiaron mucho y me decían que me pagarían después; ya no me dejaban días libres. Era una pareja extranjera. Me decían que hacía las cosas mal y debía quedarme. Me mandaban a limpiar la casa dos y tres veces.... Soporté, pero luego, ni llamar a mis hijas me dejaron, bloquearon el teléfono. Aguanté más de cinco meses con la esperanza de que la situación cambiara, pues necesitaba el empleo, pero las cosas empeoraban. Un día salí al parque, iba con la niña y la señora , siempre estaba conmigo, pero se alejó y conversé con otra chica que también cuidaba niños, le conté y me dijo que lo que hacían era ilegal aquí en Panamá', dice.

TRATA DE PERSONAS EN PANAMÁ

La ‘trata de personas en Panamá está en aumento, y no se trata solamente de la explotación sexual. Hay gran aumento de tráfico de personas y redes internacionales dedicadas a la explotación laboral, asociadas al tráfico humano utilizando y aprovechándose de la posición geográfica de Panamá y su falta de control migratorio sobre todo en las fronteras', denuncia Lola Barcala Blaisdell, abogada y una de las fundadoras de la ONG X-ella's , organización que lucha contra la trata de personas.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), este delito consiste en ‘la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras fuerzas de coacción; al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o a una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación'.

El Ministerio Público, a través de la Fiscalía Contra la Delincuencia Organizada, anunció a inicios de este mes que en el 2018 se ha rescatado a 30 víctimas de trata de personas en Panamá. Mientras que en enero pasado la Comisión Nacional contra la Trata de Personas informó que en el 2017 las autoridades panameñas prestaron auxilio a 52 personas víctimas de redes de trata, y que en 2016, 2015 y 2014, la cifra fue de 84, 50 y 12 personas, respectivamente.

PREVENCIÓN DEL DELITO

Con la finalidad de generar conciencia en la población sobre la importancia de denunciar la trata de personas, septiembre ha sido bautizado por el Ministerio de Seguridad (Minseg) como el Mes contra la Trata de Personas.

‘No muchas personas en Panamá conocen del término de trata de persona, dónde denunciarlo, sus modalidades o las formas en las que las personas están propensas a ser víctimas de este delito o poder identificar esta situación en otras personas de nuestro entorno', asegura Idiam Osorio, representante de la OIM-Panamá.

Por ello se realizan esfuerzos para crear conciencia, sensibilizar a la población sobre las caras de este delito y además brindar herramientas para proteger a los inmigrantes.

Por sexto año consecutivo, la Comisión Permanente para la Protección y Asistencia a Migrantes en Condición de Vulnerabilidad (UTEB-COPPAMI), integrada por instituciones costarricenses y panameñas, con el apoyo de la OIM, realizaron (en julio) la sexta Caminata Binacional de Concienciación contra la Trata de Personas.

Otras iniciativas celebradas y que se busca repetir son el primer Concurso Intercolegial Binacional de Oratoria y el Concurso Intercolegial Binacional de Murales, ambos bajo el lema ‘Juntos contra la trata de personas'. Fue celebrado en zonas fronterizas.

Entre los esfuerzos para la protección de los inmigrantes, la OIM lanzó a finales del 2017 —que este año promociona en Panamá— MigrantApp, el primer piloto de un esfuerzo global para proporcionar información para que facilite las migraciones regulares, seguras y ordenadas.

‘La plataforma digital MigrantApp facilita el acceso a la información de más de 1,500 centros y servicios georreferenciados, donde los migrantes pueden recibir asistencia o información. La aplicación también ofrece tips migratorios, alertas y posibilidad de contestar a miniencuestas de forma segura, fortaleciendo el empoderamiento del migrante' , detalla la representante de la OIM-Panamá.

La aplicación fue desarrollada en el marco del Programa Mesoamérica de la OIM, financiado por la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América.

VÍCTIMAS INVISIBLES

‘Los grupos delictivos organizados están ganando miles de millones de dólares gracias a la trata y la explotación de personas, que en su mayoría son víctimas de graves violaciones a los derechos humanos', asegura Osorio.

La falta de visibilidad en que son sumidas muchas veces las víctimas, entre otras causas, dificulta la tarea de cuantificar la trata de personas. Sin embargo, se estima que a nivel global alcanzan los millones de personas.

La OIM cuenta con la Unidad de Atención e Identificación de Víctimas de Trata de Personas, la cual se encuentra operativa y sesionando en Panamá desde inicios de este 2018.

La Unidad de Atención e Identificación de Víctimas de trata de personas está conformada por la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, la Defensoría del Pueblo y el Instituto Nacional de la Mujer, y cuenta también con invitados especiales, como organismos de cooperación internacional como la Organización Internacional para las Migraciones y otras entidades como el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Servicio Nacional de Migración.

Esta unidad se reúne al menos una vez al mes bajo la coordinación de la Secretaría General de la Comisión Nacional contra la Trata de Personas.

La OIM ha desarrollado en Panamá el proyecto de ‘Fortalecimiento de Capacidades para la Lucha contra la Trata de Personas, la Prevención y Asistencia a Víctimas en Panamá'.

‘Entre las primeras acciones del proyecto, se ha comenzado a desarrollar el segundo ‘Estudio sobre la situación de Trata de Personas en Panamá', con el objetivo de producir información actualizada sobre las dimensiones, características e impacto del delito de la trata de personas en Panamá y sobre la respuesta de las instituciones en materia de protección y asistencia a víctimas', dice Osorio.

Sin embargo, la ONG ‘X-ella's' aseveró, a través de un comunicado, que ‘Panamá cuenta con leyes y políticas públicas, que no está explotando ni utilizando en favor de las víctimas del delito, para que no se dé la revictimización de las mismas, toda vez que no cumple a cabalidad con los estándares mínimos para eliminar la trata; según los estándares del Protocolo de Trata de Personas de la ONU del año 2000'.

‘Panamá siempre ha sido un país de tránsito, por lo que el problema de trata y el tráfico de personas siempre ha sido de conocimiento notorio para las autoridades y no es hasta el año 2009 que se crea la Ley 79 del 9 de noviembre de 2009, la cual prohíbe todas las formas de trata, con condenas de seis a treinta años de prisión, dependiendo de la naturaleza del delito', agrega el documento.

‘Panamá no cuenta con un centro o institución que brinde seguimiento de atención integral a las víctimas, que les permita sentirse seguras y respaldadas', dice Barcala.

CAROLINA, LIBRE DE LA ESCLAVITUD

La trata de personas es un delito de lesa humanidad, ‘es la esclavitud del siglo XXI', asevera Osorio. Aunque la sociedad panameña necesita informarse más sobre este delito, según explica el representante de la OIM-Panamá, hay quienes ya lo reconocen.

‘Te están explotando. Retenerte tu pasaporte y no pagarte es un delito y lo puedes denunciar', le informaron a Carolina.

‘Cuando yo escuché eso, como que desperté. Me puse a pensar que mi familia me necesitaba y no podía dejar que me trataran así, por mí, por mis hijas y mi madre', señala Carolina.

‘Esperé tranquila dos días, le dije a la muchacha que si no pasaba a la casa donde ella trabajaba en dos días, que por favor me ayudara. Me armé de valor, pues luego de salir de allí no tenía idea de a dónde iría, qué comería, a dónde dormiría. Con el corazón latiéndome muy rápido, con mucho coraje, porque me habían hecho vivir un calvario, reteniendo las lágrimas y pensando en mi familia, le dije ‘lo que hace es ilegal y si no me regresa mis documentos y me paga, llamaré a las autoridades”, rememora Carolina.

Hoy, en continua comunicación con sus hijas y su madre, reconoce que la reacción de su jefa fue inesperada.

‘Como que se asustó, me devolvió mi pasaporte, me pagó mucho menos de lo que me debía y me dijo que saliera de su casa', añade Carolina.

La trata de personas, una lacra global, es el tercer negocio más lucrativo para la delincuencia organizada y cada año millones de personas caen en sus redes criminales.

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