Familia 09/01/2019 - 12:00 a.m. miércoles 9 de enero de 2019

Madres indígenas que guían en la ciudad

El proyecto de madres mentoras ‘Nan Gana' orienta en el proceso de adaptación y enseñanza de sus hijos a las familias de la comarca que se mudan a la zona urbana en busca de mejores oportunidades

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Lourdes García
lourdes.garcia@laestrella.com.pa

En busca de oportunidades para sus hijos, con el fin de que accedan a una mejor educación, las mujeres indígenas se trasladan, junto a sus familias, hacia la ciudad. Pero, ¿cómo lidiar con todas esas nuevas enseñanzas y cambios por los que el niño debe pasar para adaptarse? Dificultades del idioma y nuevas costumbres son algunos de los primeros obstáculos.

Por ello, un grupo de jóvenes universitarios crearon ‘Nan Gana (que en lengua guna significa maestra), programa madres mentoras', un proyecto dirigido a las madres que forman parte de los grupos indígenas del país. Por medio de actividades, como talleres de habilidades blandas, métodos de estudios, focus group y diagnóstico educativo para las comunidades, la iniciativa se propone capacitar a las madres para que dirijan y apoyen desde casa el proceso de aprendizaje de su hijos.

NAN GANA

Las mujeres indígenas participan en actividades como

Talleres de habilidades blandas

Métodos de estudios

Focus group

Diagnóstico educativo para las comunidades

Educación sexual

Tatiana Vega, representante del programa, explicó que los esfuerzos están orientados, en la mayoría de los casos, a las madres. Son ellas las que se quedan con los hijos. ‘Como grupo, tenemos claro que la educación empieza y se refuerza en la casa', indicó.

Vega señaló que conversaron con un grupo de mujeres de Koskuna, comunidad ubicada en Veracruz, en la provincia de Panamá, y se percataron de que la mayoría ni siquiera había terminado la educación primaria.

‘Gran parte de las madres son jóvenes que tuvieron a sus hijos a temprana edad. Muchas veces este es el círculo vicioso que las envuelve', expresó Vega.

En su investigación, el grupo observó que del total de las mujeres de la comunidad, el 11% cuenta con un trabajo estable; 13% se encuentra sin ocupación, 37% son amas de casa y 39% son estudiantes de premedia.

‘Tuvimos que pedir autorización a los concejales para poder realizar los talleres y el estudio. Ellos estuvieron de acuerdo, ya que al final querían que las mujeres pudieran obtener información educacional', agregó.

‘Nan Gana' nace a través del programa del Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana(LIIC), el cual contempla formación teórica y práctica dirigida a jóvenes líderes de la educación panameña desde el enfoque de derechos y desarrollar en ellos habilidades para el liderazgo. Este laboratorio se desarrolla gracias a la ONG chilena Educación 2020, junto a Jóvenes Unidos por la Educación, y es financiado por el Fondo Chile Panamá.

‘Gran parte de estas madres son jóvenes que tuvieron a sus hijos a temprana edad. Muchas veces este es el círculo vicioso que las envuelve',

TATIANA VEGA

ESTUDIANTE, PARTE DEL EQUIPO CREADOR DE NAN GANA

‘Nuestro grupo está orientado en temas del empoderamiento de la mujer, dirigido a los grupos vulnerables de Panamá', acotó Vega.

Actualmente, el equipo reestructura sus actividades para dar continuidad a la iniciativa. ‘Al encontrarnos en época de verano, impartiremos charlas, una vez al mes, sobre educación sexual, dirigidas a las madres, para tratar el tema de los embarazos precoces que se presentan con frecuencia en estas comunidades', indicó Vega.

Para Vega, la mujer indígena también debe poder buscar un trabajo y educarse para lograr sus metas y mejorar el futuro de su familia. Esto le permitirá romper el concepto de que ‘solo debe estar en el hogar', destacó. ‘Actualmente vivimos en una sociedad ligada al pensamiento machista', remarcó.

TRANSICIÓN ‘TRAUMÁTICA'

En la estructura social indígena, la mujer está estrecha mente ligada a su familia. Para el sociólogo Marco A. Gandásegui, la transición de los indígenas de una vida comarcal a la urbana puede llegar a ser ‘traumática'. La gran afectación está en su tradición cultural, que queda en un segundo plano.

‘Aparte del idioma, la educación es el segundo problema que tienen estas comunidades, porque deben tener algún tipo de preparación para los trabajos que vayan a ejercer para poder subsistir', indicó Gandásegui.

El también docente universitario apoya la iniciativa de que existan programas como Nan Gana, cuyo objetivo es ayudar a estas familias. Pero destacó que se deben tomar en cuenta las transiciones por las que especialmente pasan todas las mujeres para que las herramientas facilitadoras que se les habilite se ajusten a estos cambios. ‘La mujer indígena nunca se mueve sola, ya que está estrechamente ligada a sus lazos familiares', acotó.

El sociólogo destacó que, como Estado, Panamá debe crear un plan para que los pueblos indígenas tengan un buen nivel de vida. ‘Lo único que hacemos es todo lo contrario. Solo les ponemos calificativos. Ellos deben lidiar con una sociedad ignorante de su cultura'.

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