Curiosidades 22/08/2018 - 8:12 a.m. miércoles 22 de agosto de 2018

'What the fluff challenge', más que un reto viral con mascotas

Alrededor de 60 mil usuarios en plataformas como Instagram y Twitter se han sumado al reto viral compartiendo a través de videos, las reacciones de sus mascotas desde la intimidad del hogar

Se trata de un reto que, no solo lleva sonrisas a los espectadores, sino que además ha dejado en evidencia los artilugios de la comunicación entre el hombre y el perro, además de los vínculos de amor entre ambas especies y la suspicaz inteligencia canina.

Se trata de un reto que, no solo lleva sonrisas a los espectadores, sino que además ha dejado en evidencia los artilugios de la comunicación entre el hombre y el perro, además de los vínculos de amor entre ambas especies y la suspicaz inteligencia canina.

Yandira Núñez Naveda
yandira.nunez@laestrella.com.pa

Buscan generar viralidad y logran enlazar comunidades digitales alrededor del mundo. Los populares retos o 'challenges' difundidos a través de las redes sociales, suelen captar la atención de los usuarios 2.0 y ser replicados en masa. 

En esta ocasión, el dulce protagonismo de las mascotas, se ha hecho presente con un nuevo desafío que busca despertar la curiosidad natural e instintiva del mundo canino.

Alrededor de 60 mil usuarios en plataformas como Instagram y Twitter se han sumado al #Whatthefluffchallenge compartiendo a través de videos, las reacciones de sus mascotas desde la intimidad del hogar, en una dinámica en la que, de manera instantánea, el propietario desaparece tras una manta en lo que parece ser un momento de diversión.

Se trata de un reto que, no solo lleva sonrisas a los espectadores, sino que además ha dejado en evidencia los artilugios de la comunicación entre el hombre y el perro, además de los vínculos de amor entre ambas especies y la suspicaz inteligencia canina.

Para Mario Chan, jefe de la Unidad Canina de la Policía Nacional, es imprescindible entender la configuración conductual del perro, para darle una lectura adecuada a las diferentes reacciones de los caninos frente al juego, entendiendo que se trata de "un animal instintivo meramente y un 80% de su conducta está basado en sus impulsos naturales".

De acuerdo con el experto, que también se desempeña como director del cuerpo KSAR de la Cruz Roja Panameña, la supervivencia y la reproducción son los dos grandes instintos que mueven a este animal y con ellos fluyen los impulsos que marcan su conducta, basada en la etología del 'canis lupus' que en su estado salvaje cuenta con los mismos impulsos.

Por otra parte, el 'canis familiaris' como integrante de un entorno humano, llega a recrear los mismos impulsos en base a una codependencia  o coexistencia con el ser humano, "logrando una simbiosis y vínculo" con éste.

Ahora bien, analizando el comportamiento variable de cada ejemplar durante el 'challenge', para el experto es notoria la presencia de un vínculo estrecho con el ser humano, que se oculta y desaparece tras la manta. Según Chan en un ambiente doméstico, el perro desarrolla el impulso de la manada con el miembro alfa de su nuevo grupo social - en este caso el ser humano - al ser su protector y proveedor. "Ese vínculo se hace tan fuerte que el animal nota la ausencia", explicó.

Esta conducta puede asociarse al afecto, al premio, a los refuerzos positivos, previos al adiestramiento en casa o a dinámicas con juguetes que permiten recrear la caza y el juego, desencadenando los impulsos e instintos naturales.

"El ser humano ha marcado e incidido en estos impulsos del perro", destacó, y el mejor amigo del hombre ha evolucionado en función al uso que el humano le ha dado, "por hay razas más propensas a una actividad que para otra", hay perros de talla pequeña que han sido de compañía y cuyo nivel de trabajo en el día a día se ha limitado a esta función y a llenar un espacio emocional; otros como los de pastoreo y cobranza, por ejemplo los Retrievers, cumplen una función de utilidad logrando un trabajo de equipo con el ser humano que requiere la presencia de histamina, además de una talla, tamaño y capacidades físicas y olfativas determinadas, lo que los convierte a su vez en animales más funcionales para el trabajo policial o el de búsqueda y rescate.

 

Para el profesor de psicología y experto en comportamiento canino, Stanley Coren,existen tres tipos básicos de inteligencia canina agrupados en instintiva, adaptativa y funcional, así lo dejó saber en su obra 'The Intelligence of Dogs' (1994).

El norteamericano que ha investigado durante años en torno a las capacidades y habilidades mentales de los perros, asegura que la inteligencia instintiva se relaciona a la propia genética del perro, la adaptativa corresponde a la capacidad para solucionar problemas y la funcional sugiere una predisposición según la raza a obedecer determinadas órdenes, también sujeta a la genética.

Algunos estudiosos de la materia insisten en que la inteligencia canina es comparable a la de un infante de 2 años. En cuanto a Chan, las antropormizaciones no son indicadas ya que es un error tratar de entender al perro como un ser humano y no como un animal que actúa en base a sus instintos e impulsos naturales como el gregario, la caza, la cobranza o la presa. 

"Un perro nunca es igual a un niño, tenemos que entenderlo en base a su etología y a sus conductas para suplir sus necesidades, antes en estado salvaje, ahora domesticado", afirmó.

"El perro aprende en base a los impulsos y uno como ser humano condiciona al animal a que, para satisfacer los impulsos naturales, tiene que hacer algo o mostrar una reacción condicionada que no es algo natural para él, pero para satisfacerse, debe cumplirla antes", concluyó.

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