Cultura 12/07/2018 - 12:00 a.m. jueves 12 de julio de 2018

‘La tragedia, a distancia, se convierte en comedia', Emilio Lovera

El humorista venezolano Emilio Lovera visita Panamá para presentar su ‘show'. Habla con ‘La Estrella de Panamá' sobre la libertad de expresión, la política, el poder del humor y la tecnología

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Ivette Leonardi
ivette.leonardi@laestrella.com.pa

Yandira Núñez Naveda
yandira.nunez@laestrella.com.pa

Para disgusto del régimen que golpea a su país, Emilio Lovera (Caracas, 1961) da vueltas por el mundo desatando carcajadas con los chistes de sus monólogos, no aptos para los sensibles fanáticos de Maduro. Llega a Ciudad de Panamá en una tarde de calles ardientes, de protestas por el alza de la electricidad y de tranques descomunales: un contexto muy usual para un hombre que sobrevive en un país donde el caos ya es costumbre. Nos espera con una sonrisa ancha que rezuma picardía, camina rápido y pide que lo alejemos del televisor porque el partido de Francia contra Bélgica le impedirá la ‘seria concentración' que amerita una entrevista.

‘El humorista tiene que ser audaz, inteligente. Abrir la boca para generar risas es dar una cucharada de conocimiento. Y cuando ríes, la mente se abre, es libre y desprotegida. En ese momento es cuando puedes entender muchas cosas', promulga con acento dulzón. Es probable que, si lo conocieran, lo invitarían para una tarde de café, tertulias y risas, una terapia que tanto hace falta. Hablamos con él de política, humor, tecnología, libertad de expresión. Imposible aguantar algunas risas.

El humorista presentó su show ayer en el teatro Balboa, inspirado en ‘una especie de noticiero internacional'. ‘Desde el año 86 he venido a Panamá. Mis espectáculos siempre los han disfrutado. Recuerdo que la primera vez que vine a este país solo me disfrutaron los mesoneros del bar y el personal de servicio. Nadie me conocía. Y desde allí me dijeron: ¡Oye!, entendí lo que dijiste. Muy bueno', cuenta. El humor parece ser, sin duda, el respiro a la crisis y ‘la única forma de que uno no se vuelva loco', agrega.

Decía el escritor Eduardo Galeano que ‘el humor tiene la capacidad de devolverte la certeza de que la vida vale la pena. Y uno se salva, a veces, por el chiste, por el mágico sonido de la risa'. Y es lo que Lovera trata de promover con un toque de mesura, cuando amerita, porque afirma que también ‘la seriedad es una de las caras de humor'. ‘Te cuento: Guillermo Álvarez Guedes fue un humorista extraordinario. Un hombre serio y lo que decía la gente de él es que entre más serio actuaba, más risa les daba. Él contaba los chistes como si le hubiesen sucedido en carne propia. Es sabido, para nosotros los humoristas, que la desgracia, a distancia, o la tragedia, a distancia, se convierte en comedia', detalla Lovera. ‘Si tú te caes en la calle, te golpeas… y vas a llorar. Pero cuando lo cuentas a los dos meses, lo relatarás riéndote y vas a decir todo lo que te pasó con burla. Y la gente que te escucha se va a reír', describe.

Si algo no soporta un dictador es la risa a su costa. ‘En Venezuela, me han boicoteado innumerables veces. La clásica: van al sitio de trabajo el mismo día de mi show. Si el espectáculo es la 8 de la noche, van a las 5 de la tarde, y cierran el local. Siempre encuentran una razón. Y aplican una supuesta ley. Los funcionarios te lo dicen: vamos a conseguir cualquier cosa para cerrarte, esa es la orden; si yo no regreso con un cierre, me van a botar a mí', denuncia con un leve gesto de enfado. ‘Siempre ha habido humoristas en dictadura', añade.

El hombre, que de niño soñaba con ser un guardabosques, afirma que la clave para que el público que no es su compatriota entienda que el humor criollo venezolano se basa en la claridad al pronunciar las frases. ‘Lo que hago es hablar lo suficientemente claro como para que no se pierda la palabra. Para que el panameño, argentino, colombiano... se encargue de buscar lo que significa. Por ejemplo, yo me encargué de buscar qué significaba chanfle. Toda América Latina entendió al Chavo, a Les Luthiers, a Guillermo Álvarez Guedes, y ellos no cambiaron ni una letra de su guión. Lo que hicieron fue hablar claro', expone.

VOZ DE VENEZUELA

Lovera, quien durante más de 30 años ha sido símbolo de la cultura venezolana en la pantalla chica, ha sabido llevar su pasión interpretativa fuera de las fronteras de su país natal, exponiendo además con sensibilidad la crisis socioeconómica que enfrenta la nación petrolera, una crisis de la cual no escapa la comedia.

El hombre de las mil voces lleva un mensaje de concienciación a sus audiencias, bajo la premisa del escritor venezolano Aquiles Nazoa, quien creía que con la risa se abren los espacios indicados para inyectar conocimiento; una realidad que aún en la adversidad de su país, no le ha impedido desempeñarse. ‘Sigo haciendo lo que puedo y enviando mi humilde mensaje a la gente que me va a ver (...) espero y confío en que haya un cambio total en el Gobierno venezolano y en la actitud de la gente', enfatiza.

ÉRASE UNA VEZ, RADIO ROCHELA

Y como en la vida de todo buen comediante siempre hay un inicio definitivo que marca la proyección de su trayectoria, el show televisivo ‘Radio Rochela' supo ser esa escuela. Transmitido a través de la señal de Radio Caracas Televisión (RCTV), Lovera recuerda el programa de humor como un espacio en el que era posible demostrar y pulir todas las habilidades, destacando la experiencia de maestros en el medio como César Granado, Américo Navarro, ‘Cayito' Aponte, ‘Pepeto' López, Nelson Paredes, Honorio Torrealba, ‘Kiko' Mendive y Pedro Soto; sobre quienes, asegura, tenían demasiados años en la televisión y conocían sus secretos.

La capacidad interpretativa de Lovera le ha permitido dar vida a diferentes personajes orientados al entendimiento de todas las generaciones; asimismo, su trabajo ha sido parte del desafío al que, en materia comunicacional, se enfrentan los artistas en los tiempos actuales, adaptándose paulatinamente a las nuevas tecnologías sin dejar a un lado la importancia de una producción de calidad.

Desde su trinchera, el humorista asegura que no comparte ‘el método con el cual los millenials llevan lo visual al celular', ya que la seriedad y la correcta elaboración son parte del respeto al público. ‘Te confieso que me gusta un poquito más de producción y seriedad (...) hacer las cosas un poco más elaboradas, iluminadas y con más cámara, porque al final es un medio de comunicación audiovisual', explica.

Lovera no pretende divorciarse del micrófono y admite que no migrará de su país, porque considera que ‘aún puede sobrevivir viviendo'. Se aferra a una de sus mayores pasiones, con el empeño de llevar el humor a públicos cada vez más exigentes y con la fe puesta en la posibilidad de una Venezuela renacida, a partir del esfuerzo mancomunado en una sociedad libre de vicios y libre de dictadura.

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