Cultura 10/08/2018 - 7:22 a.m. viernes 10 de agosto de 2018

Tierra de cumbia, bollo y piñas

Desde el inicio de la década de los setenta, la familia Barrios Vergara es dueña de la finca Verba Odrec. Al final de los noventa, decidieron cambiar la producción a piñas

Tierra de cumbia, bollo y piñas

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Ursula Kiener Ford
ursula@panamatravelgroup.com

En el corregimiento de Hurtado, en La Chorrera, se encuentra la finca Verba Odrec, dedicada a la producción de piñas. Cuando un capitalino piensa en esta zona del país, a su mente vienen imágenes de residencias. No evoca ni producción agrícola ni turismo. Pero la realidad es que son actividades que compiten, aunque las viviendas representan un mejor negocio. Las tierras son fértiles, con varias fincas aptas para hacer agroturismo, a menos de una hora de la ciudad de Panamá.

La Chorrera, famosa por sus piñas

A pesar de los retos por el alto precio de las tierras y la mano de obra, sumado al desafío del cambio climático, la piña sigue siendo una de las frutas que más se exporta desde Panamá. La piña y el banano se disputan el primer y segundo lugar, y pueden ser producidas todo el año. Otras frutas tropicales, como la sandia y el melón, solo tienen temporadas de cosecha de cuatro meses.

Las tierras de La Chorrera son sumamente fértiles para su producción, que abarca unas 1,666 hectáreas, distribuidas entre los corregimientos de Herrera, Mendoza, La Represa, Hurtado, Amador y El Arado. Actualmente, un 80% de las piñas producidas se exportan, mientras que el 20% permanece en el mercado local, que ahora compite con piñas importadas desde Costa Rica, luego del tratado de libre comercio.

La variedad que se siembra es la M2 Golden, que justamente trajeron de Costa Rica a sugerencia de los dueños de Verba Odrec. Esta semilla produce piñas con un grado promedio de 14 Brix (índice de dulzura), que es cotizado en mercados internacionales. Gracias a estas piñas dulces, Panamá ha podido exportar a destinos exóticos como Holanda, España, Alemania, Estados Unidos, Turquía, Dubái y Corea del Sur.

Finca pionera

Entre los 135 productores de piña en La Chorrera, se destaca la finca Verba Odrec, cuyo nombre, admito, me costó memorizar. Llegamos en menos de una hora desde la ciudad de Panamá (60 kilómetros). La carretera está en buenas condiciones, por lo que no se requiere de un 4×4. El Waze fue de mucha ayuda. Acompañamos a los amigos de “Finca TV”, que también estaban interesados en grabar un reportaje.

Desde el inicio de la década de los setenta, la familia Barrios Vergara es dueña de la finca de 160 hectáreas. Inicialmente criaban puercos y pollos, pero al final de los noventa decidieron cambiar la producción a piñas.

Edna Barrios de Vergara organizó a los productores de la zona en la Asociación de Exportadores de Piña de Panamá (AANPEP). Su planta es muy moderna. Ahí se ayuda a más de 50 productores a empacar sus piñas, para que sean aptas para la exportación.

Son 133 hectáreas en cultivo tradicional, pero de forma moderna, con sistema de goteo. Se está reservando una zona para el cultivo orgánico. De esta forman, podrán competir en un mercado que está creciendo muchísimo.

Exportan la mayor parte de su producción. El resto es recogido en carros para su venta en el mercado de abastos y otros sitios. Sus clientes internacionales les solicitaron productos con valor agregado, como jaleas y deshidratados, que son preparados de manera artesanal. La meta es conseguir la certificación del Ministerio de Salud. Los futuros visitantes podrán aprender estas técnicas.

Agro turismo de piñas

Para visitas, se debe reservar con anticipación al correo “ hipolito@verbaodrec.com”. Los grupos deben ser de ocho personas o más.  En caso de ser menos personas, se deben agregar a los tours ya programados. Los miércoles siempre hay recorridos. Están considerando si el viernes se establece un día del fin de semana para comercializar productos del mercado local.

Todo inicia en la planta empacadora, con el lavado de la piña, la selección, empaque y la ubicación en el cuarto frío. El proceso de estiva involucra colocar una caja sobre otra. Si es aéreo, son 45, y si es marítimo, son 80, en palés colocadas en grupo de cinco cajas por línea. Es posible pasear por la finca en un grillo con carreta, con el logo de “La Doña”, marca que usan para exportar.

úrsula kiener

Todo inicia en la planta empacadora, con el lavado de la piña, la selección, empaque y la ubicación en el cuarto frío. 

La Doña es una referencia cariñosa a Edna, la propietaria.

Las distintas actividades incluyen la siembra, preparación, deshije de semillas y cosecha. Hace mucho calor, así que se recomienda llevar crema de sol, lentes y gorra. Lo bueno es que mientras se pasa por la plantación, es posible recoger piñas, cortadas con machete. Las más dulces son las pequeñas amarillas.

Un manantial con unos ojos de agua se está adecuando para las visitas. Luego vas a pasar por el sector de los árboles frutales, que incluye maracuyá, carambolas, pitayas, guanábana, limones, guayabas, papayas, yucas y otros cultivos. La idea es que los visitantes puedan apreciar las frutas y tubérculos tropicales. El día de nuestra visita habían muchas frutas, así que nos regalaron para llevarnos a casa.

Al final terminas en vivienda techada y abierta, que será el escenario de una degustación de frutas y jugos, que forma parte del paquete. Es posible incluir un almuerzo en la visita por día, pero hay que avisar.

La idea es que los visitantes puedan apreciar las frutas y tubérculos tropicales. Habían muchas frutas, así que nos regalaron para llevarnos a casa”. 

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