Cultura 16/07/2019 - 12:00 a.m. martes 16 de julio de 2019

‘La población se merece una atención digna'

Alexandra Castro Novey, directora ejecutiva de Fundacáncer, lleva en sus venas la fuerza del trabajo social 


Anterior Siguiente

Yandira Núñez
yandira.nunez@laestrella.com.pa

Alexandra Castro Novey posee tanta vocación de servicio como simpatía y sonrisa. Su gran amor, una hija adolescente con la que comparte complicidad y aventuras, es la gasolina que le impulsa en el día a día. Nació un 9 de abril y es la mujer que da vida a la dirección ejecutiva de Fundacáncer; asegura que no teme a la muerte, pero sí ‘llegar a ella con muchos pendientes'. Se formó como licenciada en Relaciones Internacionales en el Connecticut College, disfruta de la buena lectura y explota su vena de escritora donde exprime con vivencias graciosas la cotidianidad para ‘encontrarle el humor a la vida', ese tan necesario cuando toca dar aliento a tantos pacientes y familiares de víctimas del cáncer,

¿Cómo cambia la visión acerca de la vida cuando se está tan cerca de una enfermedad que anualmente arrebata tanta esperanza?

En lo personal me ha hecho reconocer la importancia de aprovechar al máximo el tiempo que tenemos, porque no sabemos cuánto nos queda. No me asusta pensar en mi muerte, solo en llegar a ella con muchos pendientes.

En términos de la enfermedad, me refuerza la necesidad de seguir luchando para ayudar a pacientes, pero sobre todo a personas sanas para que tengan la información y acceso a pruebas necesarias para detectar temprano el cáncer.

¿Cuál ha sido el secreto para conservar la motivación cuando se trabaja por causas tan complejas como la prevención del cáncer?

A mí lo que me motiva es ver el impacto que causamos en la vida de la gente. Saber que una mujer fue diagnosticada con cáncer de mama en una etapa temprana y tendrá oportunidad de curarse no tiene precio. Y el hecho de que hay muchas otras que no se detectan a tiempo no nos deja detenernos.

¿Qué atesora de estos seis años en la dirección de Fundacáncer?

El mejor regalo que he recibido en este tiempo es conocer a tanta gente buena. Los pacientes, familiares, sobrevivientes, profesionales de salud, voluntarios; las amistades que he hecho, algunas ya no están, y atesoro que tuve el privilegio de conocerlas y tenerlas en mi vida. Somos un equipo de ocho personas que hacen mucho porque contamos con un voluntariado muy grande y gran parte está formado por sobrevivientes de cáncer o amistades que comprenden la labor del Instituto Oncológico Nacional para ayudar a los pacientes, sobre todo a los de bajos recursos.

¿Debería Panamá contar con políticas de salud más nobles y humanas con el paciente de cáncer?

En Panamá el Programa Nacional de Cuidados Paliativos, al cual Fundacáncer apoya desde hace años, se viene fortaleciendo y es una buena iniciativa. Definitivamente hay que seguir ampliándolo, con equipo humano y recursos para que pueda alcanzar su potencial. Me gustaría ver que los pacientes, en etapas finales, puedan recibir atención de nivel hospitalario pero en sus casas y morir de forma digna, rodeados de seres queridos.

¿De qué manera considera que deberían articularse los diferentes actores en materia preventiva para que fluya correctamente la información?

Has dado en la clave del asunto: desde la familia viene la educación, pero ¿quién educa a la familia? Hay que trabajar desde otros niveles para identificar los riesgos y crear buenos hábitos de salud y estilo de vida, para cubrir la prevención. El cáncer no duele, y cuando manifiesta síntomas en el cuerpo, ya está avanzado; buscamos pacientes asintomáticos, pero con algún tipo de riesgo y que deben hacerse exámenes y asistir a los programas de tamizaje.

¿Algún caso emblemático que le impactara con alguna lección especial?

Anualmente llevamos casos cercanos de personas que fallecen y están en el corazón de la fundación, como Liezel Robles, que era nuestra coordinadora de voluntariado y sobreviviente de cáncer. Hizo una labor preciosa y falleció hace varios años, pero la recordamos porque siempre decía que el cáncer no gana y era positiva; fue una de las ‘Héroes por Panamá' hace muchos años.

¿Cómo aborda lo asociado a una enfermedad que arrebata tantas vidas en casa, con una hija adolescente?

Siempre le explico qué es el cáncer, de qué se trata la quimioterapia, qué sucede con este tratamiento, y trato de hacerle ver que vivir estas cosas nos acerca a la muerte, pero también a la vida. He aprendido durante estos seis años a valorar cada día intensamente. Tenemos esta vida y puede ser suficiente si la vivimos bien; las cosas hay que hacerlas y decirlas ahora. Decir te quiero, te amo y pedir perdón, ahora.

¿Cuáles serán los retos del nuevo gobierno?

‘Fundacáncer me refuerza la necesidad de seguir luchando para ayudar a pacientes, pero sobre todo, a personas sanas para que tengan la información y acceso a pruebas necesarias para detectar temprano el cáncer'.
 

Debe darle prioridad a la salud preventiva. Se gasta mucho menos dinero previniendo una enfermedad que tratándola avanzada. También la fractura entre el Ministerio de Salud y la prestación pública con la Caja de Seguro Social, debe modificarse funcionando más interrelacionadas. El nuevo gobierno viene con mucha disposición y no le tocará fácil. La población se merece una atención digna, llegar a un lugar donde no esté solo, postrado en una camilla por días esperando atención.

¿Pesa el cansancio?

Últimamente sí, sobre todo el agotamiento mental. Hay que dedicarse tiempo, cuidarse y quererse.

¿Cómo es su cotidianidad ?

Mi día inicia a las 5:15 a.m., llevo a mi hija a la escuela a diario, lo que me regala un poco de tiempo de calidad; luego, ya a las 7:30 a.m. estoy en la oficina revisando la agenda y proyectos.

¿Cuál es su vía de escape ante una cotidianidad tan demandante?

Me gusta escribir, tengo un blog donde publico cuentos, historias graciosas de cosas que me suceden a diario. Me gusta encontrarle el humor a la vida. Me relaja mucho caminar en el Parque Omar, aunque confieso que ¡estoy un poco paveada en este momento!

Si pudiese su hija definirla en tres palabras, ¿cuáles cree que serían?

Mi hija dice que crecer conmigo ha sido una aventura. Ella me definiría como graciosa, a la moda y amorosa.

¿Un principio que jamás negociaría?

La honestidad.

¿Cuáles considera que son las tres principales aristas del desarrollo humano?

Bueno, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ONU) son 17, pero para mí, los principales son asegurar acceso equitativo a servicios de salud, incluyendo nutrición y medicina preventiva, educación de calidad e igualdad de género.

Usted laboró en el Programa de Naciones Unidas para el desarrollo liderando proyectos sobre VIH/SIDA, ¿hemos avanzado en esta materia en Panamá?

No lo suficiente, ni cerca. Según datos de Onusida, desde 2010 han aumentado las nuevas infecciones por el VIH en un 9% y las muertes relacionadas con el sida, en un 20%.

¿Lee Alexandra en sus ratos de ocio?

Leo mucho, en inglés y español. Me encantan Gabriel García Márquez, Laura Restrepo, Tristán Solarte, Rogelio Sinán. También me gustan los libros de suspenso. Recientemente leí la trilogía ‘Versos, canciones y trocitos de carne', de César Pérez Gellida. Excelente.

¿Cómo es el Panamá de sus sueños en materia social?

Sería un país mucho más equitativo, donde todos los panameños, por igual, tengan derecho a educación y salud de calidad, contar con agua limpia en sus hogares, a vivir en un lugar seguro, a conseguir un empleo digno.

¿Cómo quisiera ser recordada por su entorno más cercano?

Quiero que me recuerden con una sonrisa, como alguien que les trajo alegría, y también me gustaría que me recordaran como alguien que trabajó ayudando a otros.

En su caso, trabajo y familia se conjugan, ¿es posible mantener el balance?

Llega a ser un poco caótico, pero se logra. La tecnología ayuda mucho.

Fue directora Adjunta de la Concertación Nacional para el Desarrollo, ¿qué sabor le dejó la experiencia?

¿Intenso es un sabor? (carcajadas ) Fue una experiencia que me retó mucho como profesional y como persona. Aprendí muchísimo y conocí a gente excelente. En Panamá tenemos la capacidad para ponernos de acuerdo en temas de Estado, pero tenemos que mejorar el compromiso con la implementación de los acuerdos. Es cuestión de voluntad.

¿Imagina su vida sin la inyección constante de servicio social?

Realmente no, toda mi carrera la he hecho con base en el servicio y es una parte importante de quien soy, no me veo en otro oficio.

¿Cuáles son los mayores compromisos de Fundacáncer con Panamá actualmente?

Uno de los desafíos es llegar anualmente a más personas. El cáncer es una enfermedad que toca a todos, familiares, amigos, cuidadores. Para nosotros es importante trabajar para abarcar más territorio y hacer personas sanas, ya que nuestros programas se basan en ayudar a las personas sanas a mantenerse así, con la detección temprana como clave para la cura del cáncer.

comments powered by Disqus