Cultura 11/07/2018 - 12:00 a.m. miércoles 11 de julio de 2018

Una noche, dos maestros del órgano

Los organistas Manuel Cendoya y Begoña Bergareche dan inicio a la temporada 2018 de la ANC en la iglesia de Nuestra Señora de La Merced

Begoña Bergareche

Begoña Bergareche

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Keila E. Rojas L.
krojas@laestrella.com.pa

La Temporada Internacional de Conciertos es un canal que utiliza la Asociación Nacional de Conciertos (ANC) para promover la cultura en Panamá.

Este año la temporada se inicia con la intervención de los organistas Manuel Cendoya y Begoña Bergareche como solistas, el miércoles 18 de julio. El segundo concierto, el lunes 23 de julio, también estará a cargo de estos dos músicos en compañía de la Camerata de la Escuela Juvenil de Música.

‘La música en general contribuye al desarrollo personal y, en consecuencia, al desarrollo social. Está científicamente probado que la música desarrolla el cerebro humano. Cuando se trabaja en grupo con alumnos, se puede observar además cómo mejora su capacidad de concentración, su capacidad para trabajar en equipo, su autoestima', afirma Bergareche respecto al valor de la buena música en la sociedad.

La organista, a quien su afición por el órgano le ha llevado a interpretar en la Basílica de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa), cuna de San Ignacio de Loyola, así como a ser organista desde el año 2000 de la parroquia de su localidad natal, considera que la música ‘genera cambios en una sociedad, ya que puede contribuir a tender puentes entre grupos humanos en conflicto'.

Entre 2004 y 2009 Bergareche residió en Panamá, donde se desempeñó como profesora pianista acompañante de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá.

Comenzó a aprender a tocar el piano a los ocho años gracias a sus padres, quienes ‘me inculcaron el amor por la música clásica y me animaron siempre a estudiar música', dice.

‘Se suele decir que la música es la más excelsa, la más elevada de las artes, obviamente, afirmación que puede ser rebatida. Pero, en mi opinión, sí es cierto que la música es el arte que toca las fibras más profundas del ser humano. La música es también armonía, armonía sonora que contribuye a la armonía humana', apunta la músico, a quien le habría ‘gustado componer ‘El arte de la fuga' con J.S. Bach para así aprender de él todo lo relativo a la técnica contrapuntística y la improvisación'.

Manuel Cendoya, barítono durante 14 años, indica que ‘cuanto mayor conocimiento y experiencia musical se les brinde a las personas, más rica y plena será esa sociedad. Y por ende, cuanto mayor apoyo público y privado se dé a la educación musical, la organización de conciertos y festivales o la disponibilidad de instrumentos y recintos apropiados para su ejecución, más se contribuirá a generar una sociedad mejor'.

La primera interpretación musical de Cendoya fuera de su país natal fue con su voz, como barítono al cantar la Missa Solemnis de Beethoven en Burdeos (Francia). El haber pertenecido a varios coros de renombre internacional como la Academy of Saint Martin in the Fields y el Philharmonia Chorus de Londres o el Orfeón Donostiarra de San Sebastián le ha brindado la oportunidad de actuar en algunos de los mejores auditorios y salas de concierto del mundo. Luego ya más adelante vino también el tocar o el dirigir coros en países diferentes.

‘Es cierto que cuando por primera vez interpretas fuera de tu país existe una especie de sensación de novedad al encontrarte frente a un público diferente. Pero pienso que la interpretación musical trasciende las fronteras, al ser una comunicación personal entre el intérprete, que transmite las ideas del compositor y sus propios sentimientos, y el oyente', dice el músico.

Ambos conciertos se celebrarán en la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced, Casco Antiguo, a las 8:00 p.m.

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