Cultura 20/07/2018 - 12:02 a.m. viernes 20 de julio de 2018

El muralismo como manifestación de la conciencia social

El reconocido pintor guna destaca que sus murales son como grandes libros abiertos a la sociedad panameña actual

  / Archivo | La Estrella de Panamá
Archivo | La Estrella de Panamá

Lourdes García Armuelles
lourdes.garcia@laestrella.com.pa

Sentado en su puesto de trabajo, rodeado entre murallas de libros, revistas y algunos dibujos estaba el señor Armando José Díaz Rivera, mejor conocido como Ologwagdi, un artista visual, retratista, caricaturista e ilustrador de la nación guna y que, además, se caracteriza por su sencillez y buen trato.

Como artista ha sido testigo de innumerables hechos sociales, por lo que utiliza el arte como herramienta para rescatar la voz de aquellos hombres que en algún momento lo dieron todo por la patria, buscando hacer que estos hechos perduren a través del tiempo.

Cuenta que su familia era muy particular, vivían en un ambiente donde la palabra ‘no' era inadmisible. O por lo menos con respecto a sus intereses en la pintura. ‘Me apoyaron más de lo que pensaría, de tal manera que tuve un camino abierto; fue este apoyo el que me ayudó a fortalecer mi estima, por eso digo que mi mejor escuela realmente fue la universidad uterina, como la denomino, porque desde que nací llegué con el paquete entero'.

Cuenta que su vida escolar estuvo más inclinada hacia los asuntos de la creatividad y la imaginación, pero poco en cuanto al desarrollo del razonamiento.

FICHA BIOGRÁFICA

Actualmente participa junto a ‘El Kolectivo' en la ‘Brigada Muralista Kánser Ortega Santizo'

Nombre completo: Armando José Díaz Rivera

Nacimiento: 26 de septiembre de 1946 Colón, Panamá

Ocupación: Diseñador gráfico

Resumen de su carrera: Posee una formación artística especializada en ediciones para la niñez y la juventud. Ha realizado una gran cantidad de trabajos como ilustrador de textos y materiales de lectura. Desde 1969, ha participado en exhibiciones colectivas. Su trabajo ha recibido trece premios: dos en pinturas, uno en artesanía, nueve en la categoría de afiches y uno en ilustraciones para libros infantiles y juveniles.

‘Siempre quise ser pintor, desde pequeño tenía algunos tíos que me traían dibujos para pintar; por su parte, mi abuelo se iba a algunas comunidades alejadas y a su regreso traía artefactos relacionados con el arte', rememora.

El muralista recuenta que durante su infancia acostumbraba tomar el lápiz y creaba garabatos en las paredes de su casa. También empleaba tiza. ‘Puedo decir que en cada segundo de mi vida tuve el aliento de mi gente', manifiesta Ologwagdi al recordar sus inicios.

Al principio era como todo adolescente, interesado en convertirse en un artista de galería. Pero luego empezó a trabajar como ilustrador para textos empleados como material de lectura.

Opina que las generaciones que se están desarrollando deben contar con una buena información del arte.

El mayor reto de su quehacer radica en que debe ilustrar aquello que no conoce o que no ha aprendido, razón por la que debe recurrir a los libros. El acceso a los textos le ha permitido al artista desarrollar sus conocimientos en temas como antropología, biología, arqueología y demás asuntos que tengan que ver con el campo del saber humano.

Ologwagdi tomó la decisión de dejar de pintar cuadros para dedicarse a la ilustración. Más que tener un sentimiento por la pintura, el artista ama la vida y al amor, los que consideran como los verdaderos guías de su vida. ‘Estas son mis guías; son estos los factores que me permitieron plasmar todo lo que hago, incluso como ilustrador', subraya.

ARTISTA SOCIAL

Señala que existe un aspecto colectivo presente en todas sus obras, ya que él se considera un creador con conciencia social, cuyo arte se nutre a partir de aspectos basados en la convivencia.

‘En la vida, cada uno tiene su punto de vista acerca de las cosas', reflexiona. En su caso, sus pinturas reflejan la parte optimista de un tema. Por ejemplo, si se habla de no talar los árboles, el enfoque que se plasmaría es el de un campesino cortando un árbol. Pero también el sentido que el artista le daría sería inverso, por lo que podría plasmar a un grupo de niños sembrando nuevos árboles. Una forma de ver las cosas con sentido y optimismo. ‘El arte no va a cambiar las cosas que nos rodean, pero sí va a influir en el comportamiento de las personas', apunta Rivera.

Para Ologwagdi enfocar su trabajo por medio de personalidades históricas que crearon acciones en pro de la patria —y que al tiempo se convirtieron en íconos— le permite utilizar el arte para concienciar acerca de quiénes fueron estas figuras que nos antecedieron y el rol de sus luchas. Destaca que la mayoría de sus murales ‘son como grandes libros abiertos a la sociedad'.

En los años setenta, formó parte de la ‘Brigada Muralista Felicia Santizo del Trópico de Cáncer'. Su principal mecenas fue el general Omar Torrijos Herrera. Esto produjo fricciones con grupos de izquierda que eran antimilitares y que se oponían al Partido Revolucionario Democrático.

Sin embargo, recuerda que en aquella época el país superó sus diferencias internas para brindar su apoyo a la causa canalera enarbolada por Torrijos.

La Brigada Muralista aglutinó a diversos grupos originarios en su accionar cultural: bri bri y cabécar (sur de Costa Rica), ngäbe (Panamá) y algunas comunidades de Guna Yala. Incluso a algunos miembros de la etnia guaraní (Bolivia).

El creador, oriundo de Colón, ha recibido trece premios en su trayectoria artística, que abarca cincuenta y nueve años, incluyendo dos en pintura, uno en artesanía, nueve en la categoría de afiches y uno en ilustración para libros infantiles y juveniles.

Uno de los reconocimientos que ha recibido es el de ‘Héroe de la memoria histórica' (2014)'. Asimismo, ha sido declarado como un permanente defensor de la cultura y tradición por parte del festival de Arte Dule (2015) y de la cultura del pueblo guna por la Alianza Ciudadana Pro Justicia, en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos.

Actualmente, trabaja en el BioMuseo en la sección ‘En la Huella Humana'. ‘La lectura y la pintura deben ser fundamentales... como todo libro es un producto social y es un hecho cultural, hay que estar constantemente comunicándose, informándose y actualizándose, aunque no nos guste', señaló Ologwagdi.

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