Cultura 10/03/2019 - 12:00 a.m. domingo 10 de marzo de 2019

Molas, la voz femenina de la cultura guna

Más de un centenar de molas se presentan al público en la exposición ‘Molas, capas de sabiduría', que se presenta en el Museo del Canal Interoceánico. Más que ornamentos, parte de una cultura ancestral

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Esther M. Arjona
earjona@laestrella.com.pa

Una proyección que nos recuerda un caleidoscopio, ubicada en la entrada de la sala de exhibiciones temporales del Museo del Canal Interoceánico, nos ofrece una mirada a las formas colores y diseños fascinantes que guardan estas piezas elaboradas con maestría por las mujeres del pueblo gunadule. Formas geométricas, elementos de la naturaleza que van desde árboles, flores, animales de todo tipo, hasta personajes de la política y héroes de la ciencia ficción han sido replicados en estas artesanías textiles que más allá de su belleza y usos ornamentales, guardan grandes significados ya que son parte de integral de una cultura ancestral.

Molas, capas de sabiduría, que desde el 24 de febrero y hasta el 30 se junio se presenta con el apoyo de la Alcaldía de Panamá, como parte de las actividades de celebración de los 500 años de fundación de nuestra ciudad y siendo Panamá la Capital Iberoamericana de las Culturas viene a ser la segunda parte de una exposición presentada en el Museo del Oro del Banco de la República en Bogotá, Colombia.

Debemos recordar que los gunadules habitan en diferentes zonas de Panamá y Colombia. Para esta iniciativa se contó con el aporte de la conceptualización curatorial por parte de un equipo de cuatro personas: Héctor García, curador del Museo del Oro, Ana Santa Cruz, líder gunadule de Colombia, Mely Ríos, investigadora sobre molas y la antropóloga Clemencia Plazas, presentando una colección completa de molas panameñas.

Para García, la exposición en Panamá es ‘un sueño hecho realidad', pues ‘da cuenta del vínculo indisoluble que existe entre las dos repúblicas pero que también habla de la historia común del pueblo guna.

García destacó en sus palabras durante la inauguración de la muestra , que ‘las molas son un artefacto, una artesanía, una expresión cultural que vemos cotidianamente en muchas de nuestras ciudades, que las vemos en ocasiones como adornos , como prendas adicionales de otros objetos y estamos muy familiarizados con ellas pero solo en la superficie', y justamente el objetivo de la muestra es ‘profundizar en su comprensión, en su conocimiento y en su valoración, como objeto que expresa una cosmovisión que se viene formando desde tiempos inmemoriales'.

Ana Alicia Santa Cruz, por su parte, mostró gran satisfacción de que ‘la mola está caminando, la cultura gunadule está caminando' gracias a esta exposición que tuvo sus inicios en Bogotá, en 2016 y que ahora se presenta en Panamá, uniendo así al pueblo gunadule panameño y colombiano.

‘Lo que quiero es que ustedes aprendan mucho más de la cultura guna porque la mola va mucho más allá de la belleza, el colorido, del tejido; la mola es cultura, es identidad, y la mola es mujer, es la voz femenina de la cultura indígena', destacó la líder guna colombiana, también curadora de la exposición.

En representación del Congreso General de la Cultura Guna, Domitilo Flores destacó que a cinco años de la celebración del centenario de la revolución gunadule, es para este organismo muy importante ‘que la juventud guna conozca todas las manifestaciones culturales y las expresiones artísticas como la mola'.

Para Raisa Banfield, alcaldesa encargada, ‘lo que estamos viviendo es un momento histórico'. Para la funcionaria esta exposición ‘marca una etapa de reconocimiento y de reivindicación a una cultura ancestral que es parte de nuestro adn de la sociedad multuicultural que estamos orgullosos de conformar', por lo que animó a los presentes a ‘reconocernos' en ellas porque de allí venimos.

Los anfitriones de la exposición, el Museo del Canal Interoceánico, a través de su directora ‘Angeles Ramos Baquero mostró su orgullo porque ‘el cuento no es el cuento. El cuento es quien lo cuenta y hoy estamos viendo el cuento bien contado'.

Ramos Baquero destaca que celebramos ‘especialmente la diversidad procurando, como dispuso la Unesco que los pueblos comprendan mejor entre sí y adquieran conocimientos más precisos y verdaderos de sus respectivas vidas mediante el diálogo intercultural'.

LA GUÍA

Pasado el caleidoscopio de brillantes colores de la entrada, un mapa ofrece la ubicación exacta de los grupos gunadule en territorios panameños y colombianos.

Para un recorrido por la sala de exhibiciones nos acompañó Briseida Iglesias, líder guna que ha dedicado más de 10 años de estudio a las molas.

‘Yo empecé a los siete años a coser con mi madre y con mi abuela. Ella me inculcaba sobre la mola y a medida que crecí, comencé a buscar mis maestros para orientarme y conocer el significado de las molas', cuenta.

Briseida reconoció la importancia de tener más conocimientos sobre sus raíces pues en el primer viaje que hizo fuera de Panamá, a Guatemala, cuando una persona le preguntó qué significaban los brazaletes que llevaba puestos, debió responderle ‘te lo diré a la próxima porque no lo sé'.

Abochornada , comentó el incidente con el cacique Harmodio Vivar quien se comprometió a prepararla ‘Tú tienes que saber lo que eres', le dijo.

Iglesias le mostró interés por conocer a profundidad los significados de las molas y allí empezó su entrenamiento, que al fallecer Vivar continuó Aiban Wagua, hasta que se jubiló.

‘Ahora está mi maestro Alberto que tiene 94 años que me está enseñando todo lo que está escrito y que no ha transmitido a nadie más. Yo le pregunté por qué lo hacía y él me dijo ‘tú eres mujer tú eres capaz de todo, tú puedes profundizar más, el hombre no tiene derecho a profundizar en la mola porque la mola viene de la mujer por eso tienes que ser tú'.

Aunque su educación formal solo se completó hasta el sexto grado de primaria, Iglesias se ha educado de forma autodidacta con sus maestros y leyendo muchos libros.

‘Casi tengo 10 años de estar estudiando y recién me estoy especializando. Con una educación popular, de forma tradicional, me puedo considerar una académica', dice con una sonrisa.

Briseida Iglesias se ha ganado el respeto del Congreso General de la cultura Guna que ha reconocido la necesidad de trabajar en pro del rescate de las molas antiguas y ha visto en esta exposición un excelente inicio para avanzar en pro de este objetivo. Y está consciente de la importancia de su papel con el Congreso, entidad liderada por hombres. ‘Aunque los hombres sean los que tiene el conocimiento no tienen la capacidad de expresarlo con tanta profundidad porque las molas son de las mujeres'.

Iglesias apuesta por el establecimiento de escuelas de molas pues ‘hay muchas mujeres que cosen, que diseñan bien' y estableciendo una escuela por corregimiento se puede empezar a enseñar a las niñas de una forma más completa.

‘No podemos quedarnos encerrados, la gente tiene que conocernos, saber que existimos', les comunicó.

Y es que aunque muchas mujeres continúan cosiendo y aportando al arte de las molas, pocas conocen su significado pues ‘antes tu aprendías con tu abuela y tu mamá, ahora las mamás son muy jóvenes y una niña no puede enseñar a otra niña y se ha convertido en algo más ornamental, pero antes era una historia, un sentido, un espiritualidad que tenemos.', explica.

Por otra parte, muchas se dedican a labores mucho más sencillas para venderlas a los turistas.

LA NATURALEZA COMO MOTIVO

‘Como pueblo originario nosotros reconocemos el peligro en que está la naturaleza, el medio ambiente, ya n es el mismo', asegura Briseida. Y esta preocupación se muestra en algunas molas que tienen como motivos un gran arcoiris, estrellas, palmeras, árboles, flores y toda clase de animales, incluyendo moscas ‘las moscas son abuelas que no obedecieron las reglas de Dios, por eso su castigo es que nadie las quiere, ellas son mentirosas', dice Iglesias.

Y estos motivos probablemente son los más utilizados, aunque, con el paso del tiempo, las labores y motivos han ido variando.

‘Las molas son un reflejo del tiempo que vivimos y de lo que vemos'

BRISEIDA IGLESIAS

LÍDER GUNADULE

‘Las molas antiguas tienen solo dos capas. Luego se incluyeron más', detalla la experta. De estas, quedan muy pocas, incluso hay pocas en la propia exposición.

Otros motivos son también constantes pues forman parte de la vida diaria del pueblo gunadule: flautas, maracas, figuras danzantes, pipas y sahumerios.

Pero a estas se han sumado carros, barcos, aviones y anclas. ‘Las abuelas cosían lo que veían en la naturaleza, los árboles, las hojas', pero con la entrada de los colonizadores, ellas empezaron a observar y a coser esos elementos nuevos que traían hasta el día de hoy contar con diseños que promocionan a candidatos presidenciales, partidos políticos e incluso superhéroes con El Hombre Araña y Batman, además de latas de cerveza y botellas de licor. ‘Las molas son un reflejo del tiempo que vivimos y de lo que vemos', sostiene.

Y aunque, obviamente, estas piezas carecen de algún significado profundo que refleja la cosmovisión de este pueblo ancestral, ‘no dejan de ser molas. No tienen valor cultural, pero mantiene su valor comercial'.

MOLAS DE PROTECCIÓN

Muy a diferencia de las molas ‘modernas', están aquellas que tienen un objetivo que va mucho más allá de la ornamentación.

De acuerdo con la tradición, ocho hermanos llegaron a la tierra a protegerla pues estaba siendo azotada. De todos ellos, una mujer, la única hermana sueña con una manera de protegerse de estas fuerzas malignas. Un diseño intrincado, con flechas que se encuentran y que no tiene principio ni final, sino que está completamente cerrado, no permite que el mal pueda entrar y ofrece protección.

‘Estas molas son las más complicadas para trabajar, es muy difícil, cuesta meses para terminarla', dice Briseida.

‘Las llamadas molas naga, compuestas por diseños que abstraen y dan forma geométrica a elementos de la naturaleza protegen a la mujer gunadule, fuente de fertilidad y salvaguarda de la tradición. Conjura los peligros que la amenazan, desde enfermedades y espíritus malignos hasta raptos y violaciones. Al llevar la mola en la blusa, ella se funde con la madre tierra, cubierta por árboles, flores y suelos que son su propia mola', destaca el folleto de la exposición.

Pero la vestimenta también está sujeta a las tendencias. Mangas costas y ceñidas han dado paso a unas mucho más amplias y largas. Los géneros han cambiado, se usan brillos y nuevas combinaciones de color. Las jóvenes quieren estar modernas y, ¿por qué no? la cultura es dinámica, va alimentándose de nuevas ideas y realidades, sin embargo, siempre hay que tener presente los orígenes.

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