Cultura 10/09/2019 - 12:06 a.m. martes 10 de septiembre de 2019

Gloria Quintana: ‘Hay vida después de los concursos de belleza'

La empresaria celebra 30 años de presidir el mundo por su belleza en Miss Hispanidad Internacional 1989. Revive su historia y sus emprendimientos. Rehúye la discriminación y cuestiona la inseguridad en el país y la deformación de la lengua española


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Ivette Leonardi
ivette.leonardi@laestrella.com.pa

Dice Gloria Quintana (Panamá, 1970) que es la misma mujer sencilla y sin medias tintas de hace tres décadas, cuando su belleza presidió el mundo en el Miss Hispanidad Internacional 1989; aunque guarda la misma esencia de aquella joven de 19 años, aprendió que ‘no nació para impresionar sino para aportar'. Quintana sabe qué quiere y a qué vino: ‘vinimos a la vida no solo a respirar', matiza. Por eso no ha parado de emprender desde que pisó el escenario y la encandilaron los focos. Reconoce que ha sido una persona con cierto éxito, un estado que solo se logra con sencillez. ‘Cuando los planetas se alinean hay que aprovechar las oportunidades', declara. Cuando conversa, esta empresaria y expresentadora de televisión inyecta buena vibra, quizá porque uno de sus lemas de vida se basa en poner freno a la gente tóxica en su entorno, esa que se queja hasta porque sale el Sol. Hoy celebra su aniversario de belleza, así bromeó en esta entrevista, una charla tan natural en la que olvidó que existía grabadora. En octubre, la veremos sobre las tablas con su stand up comedy , una pieza que ya ha conquistado a cientos de espectadores. También derrochará su talento en las vitrinas con su línea de maquillaje. Y seguirá asesorando a esa mujer que quiera realzar su encanto. Aquí, una Gloria que toma las riendas de su vida, más fuerte que nunca. Una mujer sin complejos ni fastuosidades.

¿Cómo es su manera de vivir?

Normal. Soy mujer real, una mujer con problemas, como todas. Tratando de batallar de las diferentes crisis económicas. Hay altos y bajos. El éxito va en base a pequeños logros diarios. He aprendido a quererme a mí misma. También que debes rodearte de gente positiva. Gente tóxica, chao. Hay personas que son infelices internamente y te transmiten eso. Soy millonaria de amigos; no tengo plata, pero tengo muchos amigos.

Se dice de usted...

( risas ) Me definiría muy sencilla. Soy un libro abierto. No soy de medias tintas. Lo que es blanco, es blanco; y lo que es negro, es negro. Obviamente, hay que buscar un equilibro y un balance, pero quien me conoce sabe que conmigo es una sola línea. No soy doble cara, lo que digo es lo que siento, sin tapujos.

Estamos de aniversario, hace treinta años le regaló a Panamá esa corona de Miss Hispanidad Internacional… ¿qué sabe ahora de la vida que no sabía a los 19?

Definitivamente, 30 años son 30 años. Uno cambia. Tenía demasiada inmadurez en aquel momento. Tengo que decir que gracias a ese concurso se me abrieron muchísimas puertas: la del modelaje, de la presentación en televisión... Debo agradecer a los medios que de una forma u otra me han mantenido vigente. Definitivamente, los años pasan. Uno tiene hijos, se casa, tiene fracasos. Todo eso hace que uno cambie y no sea la misma de 1989. Más madurez y más responsabilidad, pero con la misma esencia. Quienes me conocen saben que sigo siendo la misma. Me encanta sentir que la gente sabe que el haber estado en la TV, no me ha cambiado. Estar en frente de una cámara no tiene por qué hacerte diferente y creerte la supermujer.

Toda Miss que gana una corona ya tiene el guion hecho: viene televisión, modelaje...

‘El ser negro no te hace un ser que tiene que hablar mal. Debemos cuidar nuestra lengua, nuestra gramática. Si hablas bien, te ves bien; si escribes bien, te ves mejor.
 

Bueno, te voy a hablar de mí. En 1996 tuve la oportunidad de tomar un taller de Stephen R. Covey y me ayudó a descubrir cuál era mi misión y visión en la vida. El error está en que la gente piensa que solo vienes al mundo a vivir y a respirar, y no a aportar. Yo descubrí en ese seminario que me encantaba ver a la mujer bien. Sufría al ver a las mujeres mal arregladas. Si eres una talla 12, ¿por qué insistes en ponerte una talla 8? Sentí que en ese momento mi misión era ayudar a las mujeres. Pasaron los años y una amiga me dice que por qué no hacía algo trascendental, entonces comencé con mi línea de maquillaje en 2011. En ese momento me invitaron a participar en el programa ‘Dancing With The Star' y fue una forma de refrescar la marca Gloria Quintana. Después me invitaron a participar en ‘Buenos Días' y se me alinearon los planetas. Se presentaron las oportunidades y las aproveché.

¿Por qué cree que todavía la gente da por supuesto que las mujeres que participan en los certámenes de belleza son superficiales y nada inteligentes?

Porque algunas viven pendientes de la farándula. Tienes que estudiar y tienes que enriquecerte. Hay vida después de los concursos de belleza. Hay vida después de las luces. Tienes que pensar que no vas tener una corona el resto de tu vida. Tengo dos coronas, pero no las llevo puestas. Esa fue una etapa en mi vida. La presión social, de las redes sociales, es muy fuerte, y cuando tienes mente débil y te dejas arropar por lo que dicen...

¿Cómo ve los concursos de ahora? ¿Tienen algo de los de antes?

Tengo la dicha de que yo participé cuando no estaban las cirugías, no había extensiones, pestañas… Era natural y tenía mucho más valor. No demerito a las de ahora. Pero si tengo que comparar peras con peras, prefiero comparar una natural que una producida. Las chicas de hoy día son divinas. ¡Qué bueno que exista la ciencia, que exista la cirugía y que uno pueda hacerse uno que otro retoque! Pero, definitivamente, antes era mejor.

Para Gloria Quintana, ¿para qué sirve la belleza?

La belleza es efímera, te lo digo yo. Voy para cincuenta años y definitivamente que no tengo el cuerpo de cuando era Miss. La vida te cambia. Hay muchas cosas más importantes por las que preocuparse, no porque aparecen las arrugas o tienes panza. La belleza es lo que construyes internamente y lo que puedes aportar.

Leí por ahí que la delgadez es el primer paso a la elegancia, ¿entonces las gorditas están condenadas a no ser elegantes?

Eso es falso. La moda te vende una ilusión. Y no sé qué se creen esas actrices y esas influencers , cuando se toman fotos y ves la foto original y la que publican, estas son trabajadas con Photoshop. Ojalá pudiéramos apelar a tener más mujeres reales, más pasarelas reales...

¿Cuál cree usted que sea el error más común que comete la mujer panameña al vestirse y acicalarse?

Querer imitar. No todos los estilos a todo el mundo le van. Menos es más. En la sencillez está el éxito. Debemos ser auténticas, debemos tratar de buscar nuestro propio estilo. No podemos ser víctima de la moda. Hay que repetir ropa, esas son cosas que siempre digo. ¿Cuándo entendimos que la ropa es desechable. Vivimos siempre pensando en el qué dirán, ¡que no te importe!

¿Y cómo logramos esto, en un mundo de redes sociales?

Debemos confrontarlo. Cuando me escriben en las redes ‘¡Oye ese vestido ya lo usaste!', les respondo: ‘A mí me costó dinero, ¿por qué no usarlo?'.

¿Cuál es la frontera entre el mal gusto y el buen gusto?

Aquí en Panamá tenemos la ventaja de que la gente puede vestir bien a bajo costo. Al final, ¿a quién le interesa? La gente pierde el tiempo en lo superficial. La moda, a quien le acomoda. No porque eso está de moda me va a quedar, debe haber un balance en los colores. No sé por qué razón las latinas, principalmente, sentimos que tenemos que ser como un arcoíris andante. Mi consigna, con mi línea de maquillaje, es que menos es más.

Cambiemos el foco. Vivimos en un mundo de xenófobos y poco diverso, ¿qué hacemos para ser más tolerantes e inclusivos?

No estoy de acuerdo con la xenofobia, debemos vivir en armonía. Sin embargo, también siento que se abrió mucho la llave y se aceptó a todo el mundo. Tienen que haber reglas con el tema de la migración.

¿Y la homosexualidad?

No somos un país inclusivo. Pero con el tema de la homosexualidad tengo sentimientos encontrados. Debe haber respeto. Así como los homosexuales tienen el deber de pagar impuestos y el deber de cumplir las leyes, también tienen derechos. La palabra matrimonio es la que les incomoda a muchísimos.

¿Ha tenido que usar alguna zancadilla para saltar algún obstáculo machista, racista…?

No lo puedo decir porque no está en mi mente. Uno enfoca las cosas de acuerdo con lo que uno siente. Nunca me he sentido discriminada por mi color, ni jamás por ser mujer, porque no está en mi mente. En el momento en el que tú empiezas a pensar: ‘¡Ah!, es que este trabajo no me lo dieron por ser…' yo misma lo estoy truncando.

Su hijo fue víctima de la inseguridad en el país... ¿qué opinión le merece el desempeño de los funcionarios policiales?

Las leyes en Panamá son demasiado nobles. El tema particular de mi hijo fue muy fuerte. Estamos hablando de que cualquiera puede tener un arma. Tienen que regular muchísimo más. Tiene que haber mano dura. Soy muy radical. Las leyes están creadas para que los delincuentes sigan haciendo fechorías. Lo viví en carne propia. Un loco tenía un arma y la detonó cerca de mi hijo. La Policía no hizo nada.

¿Qué piensa del lenguaje actual ?

Hemos deformado el español. No sé cómo hemos inventado ‘todos y todas', ‘ciudadanos y ciudadanas...', el español es claro.

¿Su mayor aporte al país?

Enaltecer a la raza negra. El ser negro no te hace esclavo. El ser negro no te hace un ser que tiene que hablar mal. Debemos cuidar nuestra lengua, nuestra gramática. Siempre estoy en esa constante capacitación de que debemos escribir y hablar bien. Hay que pronunciar las eses y colocar las tildes. Caigo mal al corregir a la gente, siempre lo hago en privado. Si hablas bien, te ves bien; si escribes bien, te ves mejor. Cuando una persona me escribe y lo hace con errores ortográficos, ya no quiero seguir hablando. Es como si tuviera mal aliento. No puedo creer que seamos tan analfabetas.

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