Cultura 16/05/2019 - 12:01 a.m. jueves 16 de mayo de 2019

Gloria Guardia, ‘una mujer universal'

La novelista desarrolló una importante carrera en el mundo de las letras. Escritores nacionales reconocen su legado cultural y recuerdan sus virtudes personales

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Keila E. Rojas L.
krojas@laestrella.com.pa

‘Vigorosa novelista, narradora de cuentos, lúcida ensayista, creadora de entrevistas irreemplazables y gran mujer, madre, esposa, compañera y amiga, ejecutora de un trabajo intelectual que, incluso en el dolor, no ha tenido pausas ni intermedios', así describe Margarita Vásquez Quirós, exdirectora de la Academia Panameña de la Lengua, a Gloria Guardia de Alfaro.

Guardia, una mujer multifacética, falleció el pasado martes 14 de mayo a los 79 años de edad en Bogotá, Colombia, país donde estaba radicada. El legado de la escritora panameña trascendió fronteras e impactó vidas.

‘Hablar de la biografía de Gloria Guardia emociona. Ella ocupó tantos cargos relevantes, es un personaje que tiene un reconocimiento internacional',

ARISTIDES UREÑA

ARTISTA

Pedro Rivera (1939), poeta, narrador y cineasta fundador del grupo ‘Gaspar Octavio Hernández' (1958), organización de escritores jóvenes que se formó en las aulas del Nido de Águilas (Instituto Nacional), comparte que ‘Guardia es sin duda mujer universal'. ‘Lo es por su obra, lo es por sus ascendencias, por sus premios. Lo es también por Ricardo (su esposo). No puedo imaginar a uno sin el otro', lamenta Rivera.

El poeta rememora con nostalgia aquel día de 1969 cuando vio por primera vez a Guardia. ‘Ella formó parte del Jurado que me otorgó ese año el Premio Ricardo Miró. La conocí el día de la presentación del libro premiado. En aquella ocasión, presentí que su contentura era más grande que la mía. Al estrechar su mano sentí, como en pocas veces en mi vida, una fuerza humana y moral tan clara', cuenta.

Reafirma que ‘esa virtud no se percibe fácilmente, ni siquiera con el trato prolongado, tampoco por mediación de terceros, por más enjundiosa que sea la crítica literaria, ni después de una larga reflexión. No se la medita, simplemente es. La vida me mostró que esa primera impresión era real. En ella era como una aureola invisible que envuelve la santidad intelectual'.

‘Pocas veces Panamá pierde tanto, a quien tanto da...', reflexiona Rivera.

Guardia fue miembro de la Academia Panameña de la Lengua y Correspondiente de la Real Academia Española y de las academias Colombiana y Nicaragüense de la Lengua. En 1961 publicó su primera novela, Tiniebla blanca , y desde entonces se conoce por sus ensayos, novelas y relatos. Algunas de sus obras se encuentran en inglés, ruso, italiano, francés e incluso en macedonio.

‘Le dio al país mucho crédito a nivel internacional', afirma Griselda López, profesora, periodista, escritora y exdirectora de la Escuela de Periodismo de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá.

‘Pocas veces Panamá pierde tanto, a quien tanto da... Guardia formó parte del Jurado que me otorgó el Premio Ricardo Miró',

PEDRO RIVERA

NARRADOR

López, quien la conoció en su etapa de escritora y periodista, manifiesta que Guardia ‘era amable, gentil y culta'. ‘Ella, a pesar de sus compromisos, siempre tenía tiempo para atender a los demás. Panamá pierde a una gran persona, una extraordinaria novelista', asegura. ‘Su obra En el corazón de la noche (novela, 2014) me impactó', dice López.

Esta obra también es destacada por el maestro de la plástica nacional Aristides Ureña Ramos (1955), quien asegura que la desaparición física de Guardia es ‘una gran pérdida para la cultura panameña'. ‘En el corazón de la noche es una de sus mejores novelas. En el 2015 durante mi estadía en Italia tuve la oportunidad de leerla', dice Ureña.

‘Gloria deja un gran vacío en la literatura patria. Es parte de esas mujeres talentosas que han colaborado con la cultura en Panamá', enfatiza. Resalta que Guardia ‘es un ejemplo de la mujer luchadora que deja huellas de alto valor cultural'.

‘Hablar de la historia de Gloria Guardia emociona. Ella ocupó cargos relevantes, es un personaje que tiene un reconocimiento internacional y eso es difícil de lograr, sobre todo en los años 70', dice Ureña.

Guardia se desempeñó como vicepresidenta del PEN Internacional y presidenta de la Fundación Iberoamericana del PEN, organismo que defiende la libertad de expresión y demás derechos de los escritores y periodistas en Iberoamérica.

Entre sus escritos se destacan: Tiniebla blanca (novela, 1961); ‘Rogelio Sinán. Una revisión de la vanguardia en Panamá' (ensayo, 1974); ‘Pablo Neruda. Un compromiso humano que no muere'(ensayo, 1975); El último juego (novela, 1976); ‘La búsqueda del rostro' (ensayo, 1984); ‘La mujer y su velo' (ensayo, 1995); ‘Cartas apócrifas' (relato, 1997); Lobos al anochecer (novela, 2006); ‘La mirada de Orfeo en Dante' (ensayo, 2007); El jardín de las cenizas (novela, 2011), y En el corazón de la noche (novela, 2014).

Su entrega al trabajo literario la hizo digna de diferentes reconocimientos, entre ellos: Medalla de la Sociedad de Escritores Españoles e Iberoamericanos, Premio Nacional de Literatura ‘Ricardo Miró' de ensayo y novela; Premio de Ensayo y Narrativa de la revista Lotería ; Premio Centroamericano de Novela EDUCA; Premio Nacional de Cuento ‘Ciudad de Bogotá' y Premio Nacional de Ensayo CENAL de Venezuela.

UNA ENSAYISTA QUE PERDURA EN LA ACADEMIA

RECONOCIMIENTO

Margarita Vásquez Quirós, exdirectora de la Academia Panameña de la Lengua, rememora: ‘En su discurso de ingreso a la Academia de la Lengua, Gloria Guardia Zeledón de Alfaro expresó: ‘…asumo la responsabilidad de proteger mientras viva la dignidad del sillón que se me ha asignado. Lo hago porque estoy convencida de que en las tareas que aquí se llevan a cabo existe la búsqueda creativa de una pluralidad sonora, reflejada a través de todo lo pertinente al idioma y, sobre todo, porque creo que la Academia, como expresión de una sociedad y una cultura, no puede, ni debe ser una corporación estática'. De inmediato, exhortó a los académicos numerarios a mantener la casa en orden, las ventanas abiertas y las antorchas encendidas en todo momento. Gloria Guardia ocupaba el Sillón D, que había sido el de doña María Olimpia de Obaldía. Las voces de estas dos grandes escritoras panameñas están vivas, abiertas a la claridad de la lectura, al diálogo fraternal entre el pasado y el presente, entre mujeres y hombres y entre los artefactos del pasado y las innovaciones del siglo XXI'.

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