Cultura 23/08/2019 - 12:00 a.m. viernes 23 de agosto de 2019

Fray Manuel Blanquer, promotor de una fe ‘integrada a la vida'

El servidor sacerdotal con más de 60 años como fraile de la Orden de los Predicadores Dominicos al servicio de Panamá, dejó con su partida física la sonrisa y el buen sabor en quienes le recuerdan y tuvieron la oportunidad de conocerle en las facetas de catedrático, comunicador y religioso

Fray Manuel Blanquer, junto al papa Juan Pablo II. / Arquidiócesis de Panamá
Arquidiócesis de Panamá

Fray Manuel Blanquer, junto al papa Juan Pablo II.

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Yandira Núñez
yandira.nunez@laestrella.com.pa

Hace 48 años, Panamá se convirtió en el suelo adoptivo de Fray Manuel Santiago Blanquer Planells, sacerdote de la Orden de los Predicadores Dominicanos, fallecido el pasado domingo y hoy recordado como un personaje de sonrisa, gentileza, cercanía y calidad humana.

‘Manolo' llevó los principios de la religión fuera del molde que suele envolver a las figuras del catolicismo. Con una simpatía chispeante, logró implantar un mensaje a distintas generaciones, trascendiendo viejos dogmas e instalando el saber, desde un andar más humano. Nacido un 6 de junio de 1939 en Valencia, España, dedicó parte de su vida a la formación sacerdotal y, posteriormente, al servicio desde el escenario presbiteral.

El 29 de enero de 1971, pisando el puerto de San Cristóbal, en Colón, Panamá, ya marcaba el inicio de un transitar lejos de sus afectos, pero con el compromiso genuino de ejecutar desde la fe apostólica, en el Istmo.

Además de fundar, junto a Pepe Martínez Marín, la parroquia Santiago Apóstol en Río Abajo, el Arzobispo de Panamá lo nombra capellán de la Universidad Santa María la Antigua (USMA) y accede a la cátedra de Religión (1977). Posteriormente, es designado director de la Escuela de Filosofía, Ética y Religión de esta casa de estudios, ejerce como catedrático en el Seminario Mayor San José y se hace miembro de la Asociación de Religiosos y Religiosas de Panamá.

Su interés constante por la comunicación le llevó a dirigir durante 12 años FETV Canal 5 , desde el 1 de abril de 1990 hasta el 15 de julio de 2012, una plataforma desde la cual compartió inquietudes y experiencias con María Eugenia Fonseca, exgerente del medio televisivo.

Durante el curso de su doctorado en Estados Unidos, Fonseca recibió la llamada de Fray Manolo para ofrecerle la gerencia de la televisora, un proyecto que aceptó y le llevó a transitar 10 años de luchas, alegrías, satisfacciones y trabajo, a su lado.

En su intento por reunir las memorias y vaivenes de una década, Fonseca sostiene que en Fray Manolo encontró un líder visionario y alguien que tenía muy clara la estructura de las cosas. Si bien el canal se fundó bajo el liderazgo de monseñor Marcos Gregorio McGrath, ‘Manolo' ‘defendía la visión de un medio para el desarrollo humano bajo la doctrina judeo-cristiana'.

También lo recuerda por su labor docente. ‘Fue mi profesor y formamos los Encuentros Cristianos Universitarios. Lo recuerdo divino. Manolo fue un hombre espectacular, lleno de vida, alegría'.

Era ‘un ejemplo de la fe vivida en carne y hueso. Era maravilloso trabajando con jóvenes y con los estudiantes. Muy didáctico', expresa.

‘Era muy profundo al explicarnos el porqué de las cosas. Exploraba la Teología detrás de las cosas, lo que quieres en un profesor, eso era Manolo', comparte.

Un hombre ‘moderno y aterrizado a la realidad de hoy día, cálido, humano, con un corazón de oro', agrega.

Empeñado en el uso de la plataforma mediática como generador de cambio y agente movilizador, Fray Manolo trascendía su fe ‘a través de la contribución al crecimiento del hombre, la mujer y la familia en todas sus dimensiones'.

‘Deseaba una televisión que elevara la dignidad humana desde la fe sin desviarse de los principios de la Iglesia, de una manera muy humanista', subraya.

De Panamá atesoraba su gente. Llegó en una época difícil y supo caminar con el país parte de su historia. ‘Era una fe integrada a la vida de las personas. Amaba a las personas y las personas a él'.

Juan Planells, rector de la USMA, reconoce la dedicación del fraile a la formación de la juventud y su carisma innato. ‘Fue un hombre de diálogo, abierto, siempre alegre y querido por todos', comparte.

‘Su mayor mérito fue la dedicación a la obra del Evangelio. Era un hombre del Concilio, con ideas frescas', enuncia.

‘Abogaba por una institución totalmente abierta a todos, sin exclusiones; un mérito importante porque a veces como católicos nos creemos dueños de la verdad, pero él era un hombre distinto',

JUAN PLANELLS

RECTOR DE LA USMA

Planells comenta que ‘al principio, incluso tuvo problemas porque no todos entienden los cambios en la Iglesia. Abogaba por una institución totalmente abierta a todos, sin exclusiones; un mérito importante porque a veces como católicos nos creemos dueños de la verdad, pero él era un hombre distinto'.

Lo cierto es que Panamá despide a un personaje cuya visión de vida hoy se precisa. ‘Estamos caminando, en muchas ocasiones, en la dirección contraria. Nos dividimos, no dialogamos, nos enfrentamos, hacemos dos bandos y él fue un ejemplo de lo contrario', argumenta.

Fray Manolo predicó y ejecutó a partir de un diálogo inclusivo. ‘Sin duda la semilla que se riega deja siempre huellas y de allí se desprenderán muchos como él, tratando de imitarlo, eso Panamá lo necesita ahora más que nunca, porque hay mucha agresividad'.

Esther Arjona, editora en este diario, debe su formación como comunicadora a las aulas de la USMA y confiesa haber visto en ‘Manolo' ‘a la persona más alegre del mundo'.

‘Siempre estaba animado, contento y feliz. Así es como animaba a todos ser' y ‘a diferencia de los curas dogmáticos y severos, él tenía una personalidad muy abierta y era amigo de todos. Su cariño se propagaba por kilómetros'.

‘Era un hombre abierto con todos, sin importar la creencia. Cuando nos enteramos de su fallecimiento, noté cómo en Facebook muchas personas judías, católicas y no creyentes lamentaron su desaparición física', asevera.

En esencia, un personaje de la vida religiosa que supo demostrar ‘que la espiritualidad no tiene que ser acartonada. Fue el vivo ejemplo de que la razón y la fe no tienen que estar divorciadas'.

Él entendía que ‘no porque alguien creyera en Dios o en la evolución del hombre, debía haber contradicciones; ambas cosas podían coexistir, sin problemas'.

Fray Manolo se educó en el Seminario Metropolitano de Valencia y en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino, en Roma, donde estudió teología. Este jueves se realizaron las exequias en la parroquia de Santa Marta, con la presentación de testimonios de fe y vida cristiana de quienes le conocieron.

Al conocerse su partida física, monseñor José Domingo Ulloa manifestó ‘la gran pérdida que ha tenido la Iglesia católica, un ministro del Señor que supo vivir con la alegría de la fe hasta sus últimos momentos. Su memoria se mantendrá viva al recordar su legado de entrega y servicio'.

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