Cultura 05/08/2018 - 12:00 a.m. domingo 5 de agosto de 2018

El destino de quienes acompañaron al Libertador en su agonía

José Palacios, su mayordomo y sirviente, a quien el Libertador legó ocho mil pesos en su testamento, le fue fiel más allá de la muerte: cuando los...

Redacción La Estrella de Panamá
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José Palacios, su mayordomo y sirviente, a quien el Libertador legó ocho mil pesos en su testamento, le fue fiel más allá de la muerte: cuando los restos de Bolívar llegaron a Caracas, 12 años después de su fallecimiento, allí estuvo acompañando a la hermana del Libertador, Juana Bolívar. Dos años después moriría alcoholizado y en la indigencia.

Otro de los legatarios, su sobrino Fernando Bolívar, también estuvo al lado del Libertador al momento de su muerte. Dice García Márquez: Tenía entonces 26 años y había de vivir hasta los ochenta y ocho sin escribir nada más que unas cuantas páginas descosidas, porque el destino le deparó la inmensa fortuna de perder la memoria.

El doctor Próspero Reverend, quien asistió al Libertador en sus últimas horas, y que tuvo que embalsamar el cadáver porque el boticario nunca apareció, también lo salvó de que fuera enterrado con una camisa rota. Su protesta hizo que se la cambiaran por una en mejor estado perteneciente al general Laurencio Silva, ambos también testigos del aliento final del Libertador.

Pero ni siquiera en la muerte el Libertador de América conocería la paz y el sosiego.

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