Cultura 16/06/2019 - 12:00 a.m. domingo 16 de junio de 2019

Danza contemporánea, una ‘bella locura'

Una visita a Neve Tzedek no está completa sin una velada artística en el Centro Suzane Dellal de Danza y Teatro. La compañía de danza Kamea ofreció un singular programa

  / Esther M. Arjona | La Estrella de Panamá
Esther M. Arjona | La Estrella de Panamá

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Esther M. Arjona
earjona@laestrella.com.pa

Neve Tzedek es una de las comunidades más antiguas de Tel Aviv; es el primer barrio judío establecido fuera de la antigua ciudad de Jaffa, establecido en 1887. Con calles estrechas y con una arquitectura oriental que ha sido restaurada en años recientes, el barrio se ha convertido en un centro de moda para artistas de todas las modalidades.

Heladerías comparten espacio con tiendas de diseñador, galerías y estudios de arte, librerías y restaurantes de las más variadas gastronomías. Listones y banderas arcoiris cuelgan en balcones y terrazas dejando en evidencia su cualidad inclusiva, una que comparte con toda la ciudad. Sin embargo, un grupo de edificios logra un total protagonismo. De la calle entramos a un pasillo al aire libre rodeado de árboles que deja ver la fachada de un imponente edificio con una fuente en la entrada. El lobby de este edificio nos permite ver un extenso patio que da paso a otros edificios parte del complejo. Se trata del Centro Suzane Dellal de Danza y Teatro, al cual hemos sido invitados para presenciar el espectáculo de danza contemporánea que presenta la compañía de danza Kamea, originaria de la ciudad de Beersheba, la mayor ciudad en el desierto de Negev.

Antes de la función nos recibe el argentino Jonatan Bukschtein, uno de los 14 bailarines de la compañía, para ofrecernos un vistazo al trabajo que Kamea ha estado desarrollando por 16 años.

La compañía de danza nace del sueño del coreógrafo Tamir Ginz, de contar con su propia compañía de danza. ‘Poco a poco ha ido evolucionando, hoy cuenta con un subsidio de la municipalidad de Beersheba, es un proyecto independiente que se logró insertar en la ciudad y ha podido crecer más', dice el bailarín.

Kamea está por embarcarse en un tour a Polonia, ya han estado en esa ciudad este año, al igual que en Alemania y ofreciendo distintos tipos de funciones a lo largo de todo Israel.

‘La compañía de danza Kamea ha ido evolucionando, hoy cuenta con un subsidio de la municipalidad de Beersheba',

JONATAN BUKSCHTEIN

BAILARÍN ARGENTINO

‘Hay funciones destinadas a un público de escuelas primarias y secundarias, que está contratado por la municipalidad o el Ministerio de Educación de Israel; con tres escuelas se llena un teatro hacemos la presentación; están las presentaciones nocturnas y hay tours en los que viajamos a otras ciudades o países.', cuenta Bukschtein. También atienden proyectos comunitarios destinados a dar a conocer la danza y se imparten cursos por tres meses donde se enseña el repertorio de la compañía. El más reciente proyecto, en conjunto con la Municipalidad de Beersheba busca acercar la danza al público infantil, con el objetivo de fichar nuevos bailarines, ‘que conozcan este mundo, sepan que existe y no lo vean como algo lejano', detalla.

Sobre el programa de la noche, Bukschtein detalla que se trata del trabajo que los bailarines de Kamea han preparado con la colaboración de dos reconocidos coréografos a nivel internacional. Lo han llamado ‘Bella Locura', pues se trata de la visión muy particular que tiene cada uno de ellos sobre la danza.

Se acerca la hora de la gala, volvemos al lobby y lo encontramos repleto. Todos ordenadamente entramos a la sala que se encuentra prácticamente a capacidad.

El programa

Itzik Galili es un coreógrafo israelí cuyo trabajo ha llegado a muchos países, sobre todo de Europa. De Galili, se presentó en la obra Peeled, en la cual ‘los bailarines se mueven como si alguien los estuviera controlando con órdenes en una tabla del juego de ajedrez, un juego misterioso que se disipa en distintas direcciones, a veces rápido y a veces indeciso. También regresan por momentos con una expresión gentil o con un flujo de movimientos siempre en contraste con la música que tocan y que simulan el teclear en una máquina de escribir hipnotizante', describe el programa de mano. El trabajo retrata la búsqueda de nuestra autoestima y en él Galili reta a la audiencia a escuchar su propio ritmo y saltar hacia lo desconocido.

La segunda obra de la noche es una coreografía para ‘Cherry pink and apple blossom white' en versión mambo del recordado Pérez Prado, que Galili ideó como un dueto cómico después de hacer una visita a Cuba, país que le encantó. ‘Es un encuentro de pareja cómico lleno de artificios, de libertad sexual y absurdo maravilloso', cuenta la reseña. En ella, una mujer extrovertida y osada coquetea descaradamente con un geek.

El programa de la noche finalizó con Nichts, de Marco Goecke, al día de hoy, uno de los coreógrafos más famosos en Europa, asociado al Ballet de Stuttgart, el Ballet de Zurich y el Nederlands Dans Theatre. Hoy en día todos le conocen como el príncipe de la oscuridad de la danza por su estudio profundo sobre el alma.

En Nichts, con música de Jimmy Hendrix y Keith Jarret Goecke desarrolla su propio idioma del movimiento del cuerpo creado en base a parpadeos o batido de alas de mariposa. Una pieza que es tan extenuante para el público, como para los propios bailarines.

El entrevistado

Jonatan Buckschtein bailó folclor israelí desde que tenía 4 años, hasta llegar a los 18. Más adelante se interesó por otros tipos de danza y estudió jazz contemporáneo, a la vez que emprendía la carrera de arquitectura. ‘A los 20 años decidí que quería probar ser bailarín'. Desde entonces hasta hoy, son ocho años dedicados a la danza. ‘Estudié tres años en el Taller de San Martín, en Buenos Aires, donde muchos latinoamericanos van a estudiar, después trabajé como freelance en Argentina por dos años, y después viajé a Israel', relata.

A pesar de que Argentina es un país mucho más grande, en el ámbito de la danza, Israel le ofrecía más oportunidades de ganarse la vida bailando. En Israel participó en un programa que ofrece el Kibbutz Ga'aton a través de su compañía de danza y finalmente audicionó para la compañía Kamea, a la cual pertenece. ‘Aquí pude cumplir mi sueño de hace tres años atrás, de poder dedicarme a la danza sin tener que hacer otro trabajo', afirma.

Por el momento, no se ha planteado regresar a Argentina, aunque puede que las cosas cambien más adelante. ‘No cierro esa puerta pero por el momento, me quedo acá', concluye.

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