Cultura 19/08/2018 - 12:00 a.m. domingo 19 de agosto de 2018

La copla, un indispensable del tamborito

Tambor, baile voz, palmadas y también rimas. La copla es un elemento poco estudiado de este género folclórico. La folclorista Verónica Quintero se refiere a su reciente investigación

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Esther M. Arjona
earjona@laestrella.com.pa

Verónica Quintero nació en la ciudad de Las Tablas. Creció en un grupo social que disfrutaba plenamente de su folclor. ‘Desde chiquita vi la cantalante, me llamó mucho la atención el tamborito y fui creciendo con ese ente folk', recuerda.

Estudió leyes y no dejó de participar en agrupaciones folclóricas. ‘En todos ellos bailaba y cantaba el tamborito. Con ese entusiasmo decidí tomar la carrera de bellas artes con énfasis en folklore', cuenta. Quintero recibió su título en folcklore y se convirtió en docente en la Universidad de Panamá.

Material de estudio infaltable son los libros de los esposos Manuel Zárate y Dora de Zárate. En uno específico sobre la copla, Quintero encontró unas líneas en las que la profesora Zárate insta a las nuevas generaciones a seguir investigando sobre la copla del tamborito.

‘Leí esa línea y me di cuenta de que nadie había escrito nada específicamente sobre la copla. Entonces me fui por allí', cuenta.

Quintero tomó esas líneas como una misión y se decidió a investigar este elemento de nuestro folclor.

‘Recorrí todo el país, de Darién hasta Chiriquí, para hacer este análisis porque el tamborito se ve como una expresión de ejecución por el instrumento, por el baile y por el canto, pero la copla varía en cada una de las regiones del país', revela la folcloróloga.

Quintero ofreció estas declaraciones en el stand de La Estrella de Panamá , en la Feria Internacional del Libro donde promociona su libro Análisis de la copla del tamborito panameño , en el cual explica las particularidades de ellas en cada una de las provincias del país.

La investigación fue completada por la profesora hace unos dos años, pero continuó el proceso de impresión el año pasado. ‘Este año me han dado la oportunidad de presentar la obra en esta feria, y aquí estoy', dice.

‘Investigar tomó tiempo porque yo iba alas festividades. Llevé mi grabadora, iba grabando u escribiendo, tomando datos, Fui a Metetí, otro día iba a Chiriquí a festivales, a las ferias, siempre observando todo el entorno con la copla y la forma de bailar de las personas', detalla.

‘Yo tengo un gallito fino de la raza Villalaz, que ganará la pelea antes de la madrugá, ay yo tengo (coro) Gallito fino

TAMBOR NORTE DE CALLE

PROVINCIA DE LOS SANTOS

En ese ejercicio se percató de que cada región tiene su dejo, ‘No es lo mismo que se cante un tambor de orden portobeleño que un tambor de Los Santos. Las coplas no son iguales', explica.

Una de las particularidades que presenta en su libro es que en Tonosí el tambor es más salomado que cantado.

La tableña invitó al profesor Cholo Bernal, exponente de la décima,quien hizo un aporte en este análisis, al igual que el maestro Ricaurte Villarreal como ejecutante del tambor.

Destaca la profesora que las particularidades de las coplas no se limitan a las palabras, sino a la forma como se cantan e incluso a versiones distintas de la misma pieza.

‘En la región de Ocú se' Mientras en Las Tablas se canta canta ‘Morena sirena levántame la bandera, en Ocú cantan ‘azótame la bandera', entonces uno tiene que ubicarse en la forma del lugar donde uno está', dice.

Si bien cada región cuenta también con un extenso coplero, sigue habiendo expresiones nuevas en cuanto a tamboritos. ‘La cantalante puede inspirarse e improvisar a una persona en el momento festivo en el que se encuentran, y lo más correcto es que esa improvisación se haga dentro del marco del respeto', comenta Quintero.

También se dedican tamboritos completo a una persona, ya sea de manera formal o pícara.

‘En la clasificación de las coplas hay coplas para el amor, para el lamento, coplas de jocosidad, Le digo en mi libro a las nuevas generaciones que pueden ser jocosos pero no cayendo en lo vulgar', advierte.

En esta investigación, Quintero desmitifica el hecho de que el tamborito sea ‘de factura femenina', con establecen algunos textos.

‘Soy hija de las estrellas y de un halconcillo atrevido, conóceme por la voz si no me habéis conocido'

TAMBOR CHORRERANO

‘Antes se conocía que el hombre cantaba tamboritos en las cantinas y lo acompañaban, claro, otros hombres y lo hacían de madrugada madrugada', explica.

‘Ahora vemos una expresión de hombres que de forma respetuosa cantan y lo hacen muy bonito, también saloman y se han convertido en parte de esta tradición', destaca.

La folclorista apoya el hecho de que el hombre pueda cantar tambor. ‘El hombre puede cantarlo, y, ¿por qué? porque él también es humano y tiene su expresión, su sentimiento, al igual que la mujer. El hombre puede cantar e improvisar', asegura.

En el canto de la décima, hemos visto un movimiento similar, pero en este caso, la controversia, limitada a los hombres es cantada con más frecuencia por mujeres. ‘Mire cuántas trovadoras se presentan en los escenarios', dice. Eso es parte de la evolución del folclor', afirma. Y es que el folclor es vivo, por lo que no se puede estancar.

El tamborito no solo es baile; también es el instrumento, la saloma, la copla, las palmadas... es una expresión muy completa que dice mucho de cada región de nuestro país y que no muchos conocen. Esta publicación ofrece una buena oportunidad de aprender más.

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