Política 01/03/2012 - 12:00 a.m. jueves 1 de marzo de 2012

Viaje al corazón del río Tabasará

DAVID. Cuentan que durante la época de la conquista española, el cacique Urracá se paseaba por las caudalosas aguas del río Tabasará y e...

Redacción Digital La Estrella
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DAVID. Cuentan que durante la época de la conquista española, el cacique Urracá se paseaba por las caudalosas aguas del río Tabasará y en sus recorridos logró establecer alianzas con tribus tradicionalmente enemigas a la suya , para vencer a los conquistadores españoles.

Esta vez, al igual que ayer, el imponente río Tabasará se ha convertido en un sigiloso testigo de una lucha que ya lleva más de tres décadas. Hoy, los descendientes de Urracá luchan por mantener la preservación de este recurso acuífero.

Irónicamente, un proyecto hidroeléctrico que fue aprobado hace un par de años se ha convertido en el punto discordante que ha estancado el diálogo entre el gobierno y la coordinadora indígena. La Estrella viajó allí, al corazón del conflicto donde lo que se discute, en realidad, son distintos modelos de desarrollo.

HACIA EL TABASARÁ

Veinte días después de los disturbios entre unidades policiales y población indígena, La Estrella regresó al oriente chiricano.

El recorrido inició en el distrito de Tolé. A partir de allí junto a los ambientalistas ngöbe buglé nos adentramos a algunas regiones campesinas de este sector y de seguido continuar hacia territorio comarcal, para conocer la realidad que viven algunos moradores, quienes alegan que la empresa Generadora del Istmo, S.A. (Genisa), los quiere desalojar de la tierra que los vio nacer debido a la construcción del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco.

Nuestra primera parada fue en la comunidad campesina de Alto La Arena, en el corregimiento de Veladero, distrito de Tolé.

Allí, en compañía de los hermanos Álvarez observamos desde la carretera de piedra parte de su finca, que según los entrevistados forma parte de las 6.8 hectáreas de las áreas anexas a la comarca Ngäbe Buglé que resultarían afectadas por las inundaciones

Con gran preocupación, el hombre explicó que son ‘unas tres hectáreas o más de la finca’ que le interesan a la empresa Genisa.

La mayor inquietud de la familia Álvarez se centra en que estas hectáreas son las mejores de la finca ya que además del ganado, también se dedican a cultivar teca y cedro, madera que es comercializada a muy buen precio.

Al parecer, la insistencia de Genisa en que la familia Álvarez les venda las hectáreas de su finca es de vieja data.

El señor Enrique detalló que un señor Lasso, representante de Genisa, desde hace cinco años reunió a muchos campesinos en la escuela Veladero de Tolé. ‘Allí nos habló de todas las ventajas del proyecto, que no íbamos a tener ningún problema y hasta nos dijo que podríamos hacer un mejor uso del río’.

¿Qué le ofrecieron a cambio? ‘Nos dijeron que nos iban a pagar tres centavos el metro’.

De acuerdo con el señor Enrique, él junto a su papá y sus seis hermanos están conscientes del gran daño que recibirá su finca si venden a Genisa las hectáreas que les están pidiendo.

Por un lado, tendrían que trasladar las 130 vacas por áreas de la comarca que no tienen servidumbre, un amplio recorrido que podría durar más de dos horas y que le costaría mucho al hato recorrerlo. Además, asegura que con la construcción del embalse muchas especies acuáticas, como el pez chuzo, conga, camarones rojos, sábalo, entre otros, desaparecerían. Esto sin contar los cultivos de cedro y espavé de la finca que también se perderían y, por ende, dejarían de captar esa actividad comercial.

RECLAMOS LEGALES

La pelea de tierras ha llegado a tal nivel que a principios de marzo la familia Álvarez tendrá que acudir a la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP), debido a que Genisa les interpuso un recurso de adjudicación forzosa ante la falta de un acuerdo de compra de los terrenos.

Otra historia similar enfrenta la familia Miranda. El señor Manolo Miranda hijo, quien reside en la comunidad de Quiabda —área anexa de la comarca— denunció que también a su papá (quien lleva su mismo nombre) la empresa Genisa le interpuso un recurso de adjudicación forzosa sobre un globo de terreno de dos hectáreas con 2,869.54 metros cuadrados, ubicada en el corregimiento de Cerro Plata, Quiabda, comarca Alto Cerro Viejo.

La empresa sustenta que ‘existe un 4% de los predios en cuyos ocupantes legítimos y tenedores de los derechos posesorios no se ha logrado un acuerdo satisfactorio entre ambas partes’.

AMOR A LA TIERRA

Manolo Miranda detalló que en esta misma situación se encuentran otras personas que también viven en áreas anexas a la comarca tales como: Lorenzo Carpintero, de Cerro Plata; Gustavo Ortega, quien reside en Palomar; Comarca Cerro Viejo, Dionisio Mendoza, corregimiento de Cerro Plata y Cecilio Jiménez, de Cerro Plata, Quiabda.

De acuerdo con Manolo Miranda hijo, en su familia ‘nunca habrá negociación con la empresa Genisa’. Él dice que casi cuatro generaciones han crecido en ese lugar y que en total suman unas 80 personas.

‘Vivimos a 100 metros del río Tabasará, allí nos bañamos y pescamos. La tierra la consideramos nuestra madre, nos ha dado la subsistencia de vida siglo tras siglos, por eso la amamos y la defenderemos siempre’, concluyó Manolo.

Para este dirigente, a ellos no les cabe la menor duda de que hay alguien en las altas esferas del gobierno que está detrás de Genisa, S.A.

LEGADO GENERACIONAL

Siguiendo con nuestro recorrido llegamos a Nuevo Palomar. Una humilde comunidad indígena que queda más allá de Calabacito. Hay que pasar por el movedizo puente sobre el río Cuvíbora y caminar a pie por un improvisado camino de tierra bordeando el impetuoso río Tabasará. El paisaje natural es impresionante. El ruido del viento se mezcla con el fluir de las aguas y a muy pocos metros, un grupo de mujeres indígenas lava en su aguas junto a niños jugando en las riberas del río quizás ignorando la realidad que los azota.

VIDA COTIDIANA

Al llegar al hermoso campo nos encontramos a la señora Irenia Jiménez, de 59 años, sembrando semillas de frijol de palo en el monte.

Al ver la presencia de gente extraña y desconfiando sobre los verdaderos motivos de nuestra presencia en el área, lo primero que preguntó fue: ¿Qué buscas tú aquí?

—Soy periodista del periódico La Estrella. ‘Estoy haciendo un reportaje’— le respondimos. ¿Es cierto que los quieren desalojar?

‘Mire, estamos muy preocupados por lo que está pasando, nosotros no nos vamos a ir a ningún lado, porque esto Dios nos los dejó para nosotros, este río (Tabasará) nosotros lo necesitamos para asearnos y para pescar conga y camarones, eso Dios nos los dejó para nosotros y no para ningún extranjero que venga a perjudicar la vida de nosotros’, fue su respuesta.

—¿Y con cuántas personas vive aquí?— ‘Dios me dio 13 hijos y aquí han crecido y esta tierra que cultivamos es la que nos da todo lo que necesitamos’.

—¿Está preocupada por la situación?—

Sí, porque esto no lo negociamos con nadie, queremos que nos dejen tranquilos, no queremos que ningún extranjero venga a perjudicarnos, nosotros no los estamos molestando en sus áreas para adueñarnos de lo de ellos.

Aquí cosechamos bejuco, yuca, ñame, plátano, guineo..... ¡No queremos que vengan a joder aquí!, precisó la mujer indígena en tono molesto.

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