Política 05/07/2015 - 12:00 a.m. domingo 5 de julio de 2015

Paradojas de la integración del sistema de salud

Las razones económicas en favor de la unificación de la Caja de Seguro Social y el Ministerio de Salud

Lo positivo aquí, es que una persona que no cotiza a la CSS, no estaría sujeta a que le restrinjan su estadía . / Archivo | La Estrella de Panamá
Archivo | La Estrella de Panamá

Lo positivo aquí, es que una persona que no cotiza a la CSS, no estaría sujeta a que le restrinjan su estadía .

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez
opinion@laestrella.com.pa

En edición anterior, partimos de la premisa de que se hace imperativo concretar un sistema médico sanitario que sea universal y permita la equidad social, impedida en gran parte por la dualidad existente entre los servicios de salud de la Caja de Seguro Social (CSS) y del Ministerio de Salud (Minsa).

Los casos examinados, patentizaron las inequidades en salud, pero además, que la evidencia histórica sugiere que hay coincidencia entre los mejores resultados en la baja de la mortalidad y el período ‘Torrijista-Esquivelista', en el que funcionó uno de los modelos de integración de estos servicios.

De aquí surgen interrogantes cuyas respuestas respaldarían la toma de decisiones: ¿Es realmente la integración de servicios la forma más racional de solventar el problema de inequidad en salud? y Cuándo hablamos de integración en salud, ¿Todos hablamos de lo mismo? Reiteramos al respecto que la respuesta es que no, en virtud que existe más de un modelo de integración de servicios y que cada uno lleva a resultados desiguales. En adelante, este artículo contribuirá a aclarar estas cuestiones.

RAZONES ECONÓMICAS EN FAVOR DE LA INTEGRACIÓN EN SALUD

Por lo visto con antelación, las inequidades se observan a nivel de la economía de los hogares; esto es, un número significativo de las (os) aseguradas (os) está pagando más de sus cotizaciones por un servicio que no está recibiendo ante la falta de un establecimiento de la CSS cercano o ante su incapacidad de satisfacer la demanda, teniendo establecimientos del Minsa que podrían suplir tal déficit. O peor, quienes no están próximos a un establecimiento de este ministerio pero sí de uno de la CSS (como el Hospital Docente de la 24 de Diciembre) si no tiene los recursos para pagar sus servicios, no es atendido.

Pero el problema no solamente incumbe a las economías hogareñas, también el mismo sistema paralelo (la CSS por un lado, el Minsa por otro) le cuesta al país más de lo que costaría si estuvieran integrados sus servicios.

Se estima que no menos de $120 millones por año se gastan de más al no contar con un sistema que opere con servicios integrados.

Ciertamente, los organismos como Naciones Unidas o de asistencia al crecimiento económico, como el Banco Mundial y el BID, estarían anuentes a este tipo de racionalidad, en virtud de que libera recursos para la inversión de infraestructuras de energía, transporte, comunicaciones u otros que profundicen la creación de condiciones para que amplíe la acumulación de capitales privados a nivel global.

Pero esto no quiere decir que no sea pertinente la integración como acicate a la reducción de la inequidad social en salud, dependerá de quién tome las decisiones y hacia dónde reoriente los recursos ahorrados.

¿CUÁNDO SE HABLA DE INTEGRACIÓN DE SALUD, TODOS HABLAN DE LO MISMO?

En primer lugar, existen dos grandes opciones de integración en los servicios de atención de salud, a saber: Una que alude solo a la coordinación de servicios entre el Minsa y la CSS. En esta modalidad de integración, se admitiría a toda la población acceder a una consulta, hospitalización, etc. en cualquier establecimiento de alguna de las dos entidades.

Al final del año, el Minsa le pagaría a la CSS por los servicios prestados a los no asegurados y la CSS le pagaría al Minsa por los asegurados atendidos en sus establecimientos (pago contra acción ejecutada).

Lo positivo aquí, es que una persona que no cotiza a la CSS, no estaría sujeta a que le restrinjan su estadía o el servicio en un establecimiento (como el 24 de diciembre) de esta entidad, porque no cuenta con el recurso suficiente para pagarlos.

El riesgo, empero, aparece en el ámbito político; esto es, de que el Minsa no haya contemplado en su presupuesto las partidas correspondientes para honrar sus compromisos con los no asegurados que se atenderían en los establecimientos de la CSS, haciendo que esta cargue con una responsabilidad que no cuenta con una contribución financiera o simplemente, la CSS no asuma la dotación de servicios a las (os) no aseguradas(os).

Por lo demás, esta modalidad no tiene la fuerza para detener la tendencia mercantilizadora de la salud del país.

La otra modalidad, crearía una única entidad responsable de producir los servicios médicos, lo que implica fusionar todos los del Minsa con todos los servicios de salud de la CSS, para lo cual habría que establecer por ley presupuestariamente el porcentaje de gastos e inversiones que generarían los no asegurados (sea de fuentes impositivas directas, sea de otros aportes de recursos acopiados por el tesoro nacional o ambas) y añadirlo al porcentaje de las cotizaciones retenidas para los actuales programas de salud de la CSS.

La creación de esta entidad (Sistema único, Servicio nacional, etc.) con presupuesto propio, supondría que el Seguro social solamente se dedicaría a las prestaciones económicas (pensiones, subsidios por incapacidad, etc.) y el Minsa sería el garante del cumplimiento de las normas técnico-sanitarias de esta nueva institución.

SALUD IGUAL PARA TODOS

Con la modalidad de fusión, se estarían creando condiciones para una atención universal, es decir, una verdadera ‘Salud igual para todos' presente solamente en los papeles.

Lo previsible es, que los grupos con intereses privados, la tecnocracia de la CSS y quienes lucran con los servicios de salud, arremeterían contra tal modelo y el gobierno actual no estaría en capacidad y probablemente, ni disposición de enfrentarlos. Menos aún, si el pueblo no comprende en qué consisten las bondades de este sistema unitario y peor, si no cuenta con un sujeto social histórico, que reivindique tal fusión.

Frente a la mercantilización creciente de la salud en Panamá, esta modalidad de integración es la que convendría al pueblo, si se concibe que la salud no es una mercancía sino un derecho humano actualmente ejercido de manera segmentada, desigual.

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La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) es un organismo regional, instituido por la UNESCO para impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de las Ciencias Sociales.

El Programa FLACSO-Panamá busca dotar a la población de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

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