Política 20/05/2018 - 12:05 a.m. domingo 20 de mayo de 2018

‘Hice un pacto conmigo mismo para ser un buen jinete'

Humilde y a la vez orgulloso de sus triunfos, Laffit Pincay Jr. narra los momentos más oscuros de su carrera, la angustia del peso y cómo lo controlaba

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Adelita Coriat
acoriat@laestrella.com.pa

El primer caballo que sacó a la pista fue una yegua mansa. Era un adolescente. Cuando entró al circuito miró al cielo y prometió a Dios —y a sí mismo— que si esa sería su carrera, haría todo lo posible por convertirse en el mejor jinete. Y lo logró. Laffit Pincay Jr. es un hombre con la mirada en el cielo y los pies en el suelo. De carácter sencillo, llevadero y humilde, ha sabido saborear grandes glorias sin olvidar sus raíces humildes. Uno de los mejores jinetes panameños confiesa al ‘Polígrafo' las partes más oscuras de su carrera, su vida personal, la gloria y la caída..

CUANDO SE MONTÓ EN UN CABALLO POR PRIMERA VEZ, ¿SABÍA QUE ESO ERA LO SUYO?

No, lo normal, todo mundo quiere montar un caballo. Yo me acuerdo cuando iba a la casa de mi abuelo en La Chorrera, en esos tiempos los caballos estaban en soltura, por ahí, y los llevábamos al río para no tener que caminar. A mí me gustaba treparme en un caballo que era muy bonito y yo me sentía bien montando. Pero nunca pensé que eso iba a ser mi futuro. Cuando comencé a ir al hipódromo, yo me dije... ‘contra, ¿será posible que voy a ser un jinete?'. Cuando llevé mi primer caballo a la pista, una yegua que se llamaba ‘Chiva', parecía una mulita, que el trainer Reginal Douglas, de la nada, me dijo: ‘póngale el mandil a la yegua y, en la pista, camínela y trótela, no la tiene que galopar, ella es bien mansita'. Yo no sabía nada, yo la llevé, cuando entré a la pista, paré. Miré al cielo y le dije: ‘Señor, no sé si la voy a hacer, pero te prometo que voy a hacer lo posible por ser un buen jinete'. Nunca se me ha olvidado eso. Yo sentía que a lo mejor iba a ser jinete, hice un pacto conmigo mismo para ser un buen jinete. Eso fue aquí en Panamá, con el primer caballo que salí a la pista.

USTED GANÓ EN PREMIOS, DURANTE SU CARRERA, $237,120,625. ESE DINERO, ¿CÓMO SE REPARTIÓ?

Bueno, el gobierno se llevó mucho (risas). El agente se llevó otra parte.

¿Y CON CUÁNTO SE QUEDÓ USTED?

Me quedé con algo así como un 20 o 30%. Tuve un divorcio también que se llevó otro pedazo.

¿LO SANGRARON?

Sí (risas), seguro que sí. Así es la ley, hay que seguirla.

AL FINAL, ¿VALIÓ LA PENA EL ESFUERZO DESPUÉS DE GANAR?

Claro, ahora estoy disfrutando de la vida, tengo chance de viajar, jugar golf, comer muy bien. Bueno, no como bastante, todavía me cuido porque aprendí mucho. Esa es una de las cosas que más agradecido estoy, aprendí a cuidarme, a comer lo que el cuerpo en verdad necesita para mantenerse uno fuerte y joven, con energía. Eso es lo que estoy haciendo, me siento muy bien a mis 71 años, nunca estoy cansado.

CUANDO GANABA UNA CARRERA, ¿ERA MÁS IMPORTANTE LA PRESEA O EL DINERO?

Al comienzo de mi carrera quería hacer algo para ayudar a mi mamá. Era bastante pobre. Pero ya después que descubrí que tenía el talento para competir, eso fue lo que me involucró, la competencia, tratar de ser el líder de la estadística, poder montar y ganarme a los mejores jinetes del mundo. Ya cuando estaba en eso, es lo que me hacía a mí sacrificarme. Cada vez que yo terminaba primero en una estadística, me sentía orgulloso. Nunca pensé que iba a llegar tan lejos.

LA LESIÓN LO OBLIGÓ....

Sí, fue algo de repente. El segundo hueso cervical se me partió en tres pedazos. Ese es el hueso que se rompe cuando cuelgan a alguien de una soga. A mí se me fracturó en tres pedazos. El doctor dice que yo tuve suerte, que cuando esos huesos se quiebran, van para adentro, pero los míos salieron y no tocaron el cordón. Cuando me ocurrió el accidente, por cuatro días estuve tratando de montar porque el doctor estaba de vacaciones, y me curaba un muchacho ahí que no sabía nada. Me mandó para la casa y me empezó a mover el cuello de un lado para otro, y yo gritando. A última hora me dijo que no tenía nada y me dio unas pastillas. Por cuatro días estuve tratando de montar, haciendo ejercicio, caminando, hasta que llegó el momento en que tenía tanto dolor que decidí ir al hospital. Me tomaron una radiografía y el doctor enseguida preguntó cuándo había pasado eso. Le respondí que hacía cuatro días. Me contestó, no te muevas, tú tienes mucha suerte. En ese momento, a pesar de mi edad, yo estaba ganando muchas carreras, estaba punteando en la estadística, estaba cogiendo monta en todos lados, me llamaban que viniera a montar. Me estaba divirtiendo, mi dieta estaba bastante buena. Sabes...

¿CÓMO FUE EL MOMENTO DE LA CAÍDA?

Yo estaba montando un caballo que se llamaba ‘Trampus II', era favorito en la carrera y yo venía pasando una curva. Al caballo le gustaba tirarse hacia dentro, entonces cuando fui a pasar un caballo, un aprendiz que vino de Francia, un muchachito, se metió por dentro pero dejó que su caballo se saliera. Cuando se puso en frente de mí, yo traté de evitarlo, pero mi caballo, como le gustaba tirarse para adentro, no lo pudo evitar. Así que él se puso delante de mí y mi caballo le tocó las patas y nos fuimos los dos. Me pasó por arriba y fue muy fuerte.

TUVO QUE HABER SIDO MUY TRAUMÁTICO...

Ya no pienso en eso, pero cuando me pongo a pensar lo que me pudo haber pasado, comienzo a meditar.

¿HAY TRAMPAS EN LAS CARRERAS DE CABALLOS?

Le voy a decir la verdad. Si hay, yo no he visto ninguna. A mí nunca nadie vino a preguntarme nada ni a decirme ninguna de esas cosas.

EN ESTAS GRANDES CARRERAS DONDE HAY MUCHO DINERO INVOLUCRADO, ¿LA CARRERA ES JUSTA?

Sí, yo creo que sí.

¿A LOS CABALLOS NO LES INYECTAN NADA QUE INFLUYA EN SU RENDIMIENTO?

A lo mejor eso pasaba en el tiempo de antes. Eso pasaba cuando yo llegué, pero ahora es muy difícil. Ahora tienen todos esos laboratorios que examinan a los caballos y se dan cuenta enseguida. Hay muchos entrenadores que dicen que es por contaminación en la comida, pero yo no sé. Que yo sepa, no se hacen las cosas con dolo.

¿CUÁNTO GANABA USTED POR CARRERA?

Yo ganaba, cuando estaba contratado me pagaban, pero no era mucho. Si ganaba una carrera, mi patrón me pagaba el 10% de lo que entraba en el primer puesto. El segundo nunca lo pagaban a nadie, ni el tercero. Después pusieron una ley que pagaban el 5% al segundo y tercer lugar. El 90% restante se divide entre el entrenador, al que le dan el 10%; y el dueño se queda con el resto. Por lo menos, en una carrera de $100 mil, el dueño se queda con más de $60 mil, y yo como $6 mil.

Y CUANDO TRABAJABA BAJO CONTRATO, ¿CUÁNTO GANABA AL MES?

Me pagaban $500, que en ese tiempo no era nada. Pero era al principio y era la oportunidad de entrar en Estados Unidos. Pero cuando él no corría, yo montaba caballos de otro; cuando ganaba una carrera, cogía $2 mil o $3 mil. Cuando uno comienza a ganar, los dueños se empiezan a fijar en uno, te ven con el don de ganar y te fichan.

¿TENÍA EXCLUSIVIDAD?

A veces pasaba que si un dueño tenía muchos caballos, le montabas todos, los buenos y los malos. Pero a veces, cuando estábamos peleando estadística, que yo le montaba a un dueño y él tenía un caballo que no era muy bueno y yo podía montar en un establo donde había otro caballo mejor, yo quería que me dejaran montar ese caballo. Y muchas veces se ponían muy bravos y me quitaban de todos los caballos. Y esperar a que se les pasara para volver a montar. Me lo hicieron varias veces porque mi agente quería que punteara en las estadísticas. A veces lo contratan a uno para ir a otros lados.

CUANDO MONTABA, ¿ERA ESCLAVO DE LAS CALORÍAS?

Eso fue lo más difícil de mi carrera, tratar de mantener el peso y rebajar, cuidarme de las calorías. Comía muy poquito y a veces me sentía muy, muy débil. Hubo muchas veces donde yo llegaba segundo en una carrera que yo decía que si hubiera estado bien, si hubiera comido mejor, hubiera ganado la carrera.

¿QUÉ LE IMPEDÍA GANAR EN ESE MOMENTO?

La fuerza. Un jinete, cuando está débil y el caballo entra en recta, que es donde más energía necesita de uno, me fallaba. Ahí trataba de hacer lo mejor que yo podía, pero a veces me faltaba.

¿CUÁNTAS CALORÍAS INGERÍA AL DÍA?

En ese tiempo 500, 600. No comía casi nada. Lo que me tenía bien eran las condiciones. Yo creo que como comencé tan jovencito, a los quince años, que fue cuando me dijeron que yo podía ser muy pesado para ser jinete, me comencé a cuidar y acostumbré a mi cuerpo a estar así, no tan fuerte. Pero lo bueno es que hay algunos caballos que no necesitan que uno esté tan fuerte, sino que los guíen y evitar los problemas y ellos lo hacen todo. Hay que montarlos con la cabeza.

¿COMIENDO UN POCO MÁS TEMÍA QUE LE AFECTARA EN LA MONTA?

Sí, esa era la presión mía. Todos los días cuando iba a montar yo decía: ‘Ojalá que esté bien, y lo repetía'.

¿HACÍA DIETAS LOCAS?

Sí, en un tiempo comencé a vomitar las comidas, estaba tan desesperado... lo hice por varios meses. Hasta que me di cuenta de que no era para mí, me puse hasta más pesado.

¿SUFRIÓ DE ANOREXIA?

Sí, sí, entonces no solo estaba haciendo eso, sino que tomaba pastillas del agua (diurético), pastillas de dieta, y corriendo. Así que mira cómo estaba yo.

¿Y SUCEDÍA LO MISMO CON LOS COMPAÑEROS?

Había muchos de ellos también. Pero yo tenía más problemas que ellos. Yo no comía mucho, ellos tan siquiera comían y rebajaban.

¿QUÉ COMÍA EN UN DÍA, POR EJEMPLO?

Desayunaba un huevo o una tostada y ya, y café. Me la pasaba tomando café casi todo el día. A medio día, comía un pedazo de barra de proteína, un pedacito; por la noche, comía arroz con un pedazo de carne y a veces no podía comer los vegetales, porque eso me subía.

SUS MANOS ESTÁN SUAVES, ¿YA SE BORRÓ LA FUSTA?

Eso le iba a decir, porque siempre he tenido las manos suavecitas. Casi todos los jinetes tenían callos, pero a mí nunca me salieron.

NARRE EL MOMENTO DE LA CARRERA, AQUELLA LEGENDARIA EN QUE EL CABALLO ‘SECRETARIAT' LO PASÓ Y USTED QUEDÓ EN SEGUNDO LUGAR...

La verdad es que cuando yo monté a ‘Sham' en el Kentuky Derby, yo tenía buen chance. ‘Secretariat' no había cogido muy bien la última vez, había quedado en tercer lugar. ‘Sham' se lo había ganado con otra monta. Pero para el Kentuky me volvieron a dar la monta. La noche del Kentuky Derby, el entrenador me dijo: ‘este caballo va a hacer algo mañana que otros caballos nunca han hecho en el Kentuky Derby'. Así me dijo. Y en verdad lo hizo, mi caballo rompió el récord, pero llegó segundo. Cuando yo entré a lo derecho y tomé la punta, lo hice correr y me respondió. Lo hizo tan fuerte que me dije: no me gana nadie. Me alegré, sentí que sería mi primer Derby. Cuando yo vi a ‘Secretariat' pasando no lo podía creer. Y rompió el trak record del hipódromo y así mismo pasó en el Preakness Stakes; fue hasta una carrera un poco violenta para él, porque hizo una movida prematura en la primera curva, por fuera, y si no hubiera sido el otro caballo se pierde. Tuvo muchas razones para perderse, pero su experiencia lo salvó. Con todo y eso, cuando entramos a la recta, dije, este caballo se va a cansar. Me le puse segundo y él siguió y volvimos a romper el track record .

¿SE FRUSTRÓ?

No me sentí tan mal porque sabía qué clase de caballo era. Cuando fuimos al Belmont Stakes, yo sabía que no me lo iba a poder ganar. Pero el entrenador quería que yo le metiera carrera desde un comienzo.

¿POR QUÉ SABÍA QUE NO SE LO IBA A GANAR?

Yo sabía que el otro caballo era un caballo increíble. Y yo hice lo que el entrenador me dijo, me le puse al lado y nos fuimos bien rápido. Ya la última parte me quedé tranquilo porque el caballo se lastimó, no estaba cojo, pensé que había sangrado. Me bajé y vi al entrenador que venía muy enojado, y me dijo: ‘¿por qué no dejaste correr a mi caballo?'. Yo le decía, ‘Pancho, él no está bien, no está cojo, pero no está bien'. Y se fue muy enojado. A los dos días, muy temprano, me llamó y me pidió disculpas y me dijo que gracias por haber salvado a su caballo, porque tenía una fractura muy fea en la mano.

¿QUÉ SENTÍA LA NOCHE ANTES DE LAS COMPETENCIAS?

Antes de ir a esas carreras me quedaba en casa tratando de distraer la mente. No pensaba en la carrera, hay mucha presión, el público, la publicidad. Una de las mejores montas que yo hice fue con Affirmed, que iba con ‘Spectacular Bid' en el Jockey Club Gold Cup; el que ganaba esa carrera era el caballo del año. Yo tenía mucha presión, sentía que llevaba el mundo en la espalda. Pero monté muy buena carrera, y si no la hubiera montado así, no gano.

IMAGINO QUE FORMA PARTE DE UNA ESTRATEGIA...

Sí, y a veces uno hace la estrategia a medida que se desenvuelve la carrera. Tú ves la oportunidad. Para mí, el atleta tiene que ser consistente en lo que está haciendo. El jinete que se dedica más es el que sale a la larga más adelante. Yo monté con jinetes que tenían más habilidad que yo. Pero cuando ganaban, se iban a divertir y les gustaba mucho las chicas. Yo sabía que si comenzaba a salir, me iba a fregar. Así que me cuidaba mucho. Me quedaba en casa, no es que era yo así, pero me hacía así (suelta una carcajada).

¿SE ESCAPABA?

Sí, pero de vez en cuando. Yo sabía cuándo hacerlo, pero los otros todo el tiempo estaban de parranda. Tú ibas en Santa Anita (California) después de una carrera y parabas en bar del Western Hotel y ahí estaban varios jinetes. Yo paré ahí muchas veces, pero paraba y me iba para la casa. A veces sí me arrancaba con ellos, tomábamos un trago y luego nos íbamos a otro y así. Pero al día siguiente, la tenía que pagar. ¡Oh!, eso sí. Al día siguiente me levantaba temprano, iba a montar mis caballos. Recuerdo estar sentado en la caja y pensar: ‘Te gusta joder, ¿no? Ahora paga lo que hiciste'. Me tomaba mis tragos. En esos tiempos uno es medio loco cuando está joven. Tenía 21 años.

¿ESTABA CASADO?

Sí, pero era bandido también...

LO AMARRARON TEMPRANO...

Sí, cuando llegué a Estados Unidos me enamoré de una chica, hija de yugoslavos. Me casé con ella y tuve dos hijos con ella. Después ella murió, y yo viví con una muchacha que era de las películas, trabajaba en televisión también, Filas Davis, yo viví con ella por siete años pero sin casarme. Y después de ella, con Jenin, que yo tenía 44 años cuando la conocí y ella tenía 18 (se ríe).

¿ELLA ES LA QUE SE QUEDÓ CON PARTE DE SU FORTUNA CUANDO SE SEPARÓ?

(Risas) Sí. Pero mira, no me arrepiento. Cuando la conocí, yo dije que esa era la mujer más bella que había visto en mi vida y me enamoré de ella. Dije voy a salir con ella solo para ver qué se siente salir con una jovencita. Y te voy a decir que me asombré de su forma de ser. Ella tenía su moral y yo me estaba separando de la segunda, y esta muchachita me dijo: mientras tú estés con esa mujer, solo somos amigos. Entonces, al año empecé a salir con ella. Vivimos juntos un año y la relación duró tres años y nos casamos. En total estuvimos casados 13 años, y 16 juntos.

¿Y QUÉ PASÓ?

Te voy a decir que después de que yo me retiré, el productor Jim Willson estaba detrás de mí para hacer un documental y yo le había dicho antes que no porque estaba montando, pero cuando me retiré decidí hacerlo. Y hasta esa vez que salió el documental nunca había tenido una pelea mayor con Jenin, nunca. No nos insultábamos ni nada. Pero la noche que enseñaron ese documental en el Hipódromo Del Mar, invitaron a los entrenadores, a los dueños, estaba Kevin Costner, que fue el narrador del documental, un montón de actores y familia. Y fue muy bonita la noche, pero cuando la muchacha vio que mi primer matrimonio salió tanto y lo glorificaron, no sé qué le pasó. Pero esa noche nos insultamos y nos faltamos al respeto y después todo se fue a pique. Al tiempo nos separamos y eso ya no tuvo remedio. Yo la quería mucho, mientras nos separamos yo me cuidaba y no salía. Pero ya después comencé a salir y a divertirme y como que desperté. Dije esto está bueno...

YA NO PIENSA EN MUJERES O EN CASARSE...

Bueno, pienso en mujeres, pero no en casarme (risas). De casarme, no; relación sí.

¿QUÉ FRUTOS ESPERA VER DE LA ESCUELA QUE LLEVA SU NOMBRE EN PANAMÁ?

Le voy a decir que esa escuela ha sacado muy buenos jinetes. Cuando yo salí de aquí que me fui a Estados Unidos, tuve que aprender mucho allá, pero aquí ya están listos para ir para allá.

USTED LLEVA EL MISMO NOMBRE QUE SU PADRE, PERO IRÓNICAMENTE NO PASÓ MUCHO TIEMPO CON ÉL. EL DESTINO LO LLEVÓ A MONTAR, COMO ÉL, ¿CÓMO SE SIENTE DE ESO?

Yo estoy agradecido de todas maneras porque a lo mejor por él, por su fama, me dio por eso.

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‘[La Escuela de Jinetes Laffit Pincay Jr.] ha sacado muy buenos jinetes. Cuando yo salí de aquí que me fui a EE.UU., tuve que aprender mucho allá, pero aquí ya están listos para ir para allá'.
 
‘Eso fue lo más difícil de mi carrera; tratar de mantener el peso y rebajar, cuidarme de las calorías. Comía muy poquito y a veces me sentía muy, muy débil. Hubo muchas veces en que yo llegaba segundo'.
 
GLORIA DE LA HÍPICA ISTMEÑA

Ganador de 8,834 carreras, tuvo que retirarse en 2003 después de una caída

Nombre completo: Laffit Pincay Jr.

Nacimiento: 29 de diciembre de 1946 en Colón.

Ocupación: Jinete

Resumen: Comenzó su carrera en Estados Unidos, en el hipódromo Arlington Park de Chicago y ganó ocho de sus primeras once carreras. Pincay Jr. fue electo en 1970 para el prestigioso premio para Jockeys George Woolf Memorial que honra a los jinetes que poseen una carrera y conducta personal que ejemplifica lo mejor de los participantes en el deporte de las carreras de pura sangres. En 1996 fue electo para el premio Mike Venezia Memorial por ‘extraordinario deportista y ciudadano'. Ha ganado el premio Eclipse como el mejor Jockey en cinco ocasiones y fue escogido como el principal Jockey en Estados Unidos en siete oportunidades. Se retiró en abril de 2003, después de una caída que le afectó las cervicales y casi lo deja parapléjico.

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